Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Abril 2005

Más de mil fieles participan de la Misa de la Catedral para rezar por el amado Juan Pablo II

“Fue tan transparente la vida de Juan Pablo que podíamos ver a través de él el rostro del Hijo de Dios”,
— Arzobispo Chaput

Por Roxanne King

El deseo de rezar por el alma del Papa Juan Pablo II -y por la Iglesia mientras busca quien pueda ocupar el lugar de tal gigante- llevó a cientos de creyentes a la Catedral de la Inmaculada Concepción a una Misa por la tarde el 3 de Abril, Domingo de la Divina Misericordia.

La multitud sobrepasaba los más de 800 asientos de la catedral, haciendo que algunos permanecieran de pie y otros se sentaran en las gradas cerca del altar y a otros tantos volcarse afuera de las puertas. El Arzobispo Charles J. Chaput, O.F.M.Cap., presidió la Misa concelebrada por otros tres sacerdotes.
“Un hombre como Juan Pablo II viene una vez en cada siglo,” dijo el arzobispo durante su homilía. “Y Dios lo envió en un siglo que ha olvidado lo que significa ser hombre. Pero a pesar de todo el sufrimiento, los errores y la maldad en el mundo, él irradió esperanza.

“Su esperanza nos daba esperanza” dijo el Prelado “su fe renovó nuestra fe. Pero ahora se ha ido y que nuestros corazones quieren enfocarse en la pérdida que sentimos, porque para muchos de nosotros, Juan Pablo fue el único Papa que hemos conocido. Una parte de la vida de la Iglesia, como nosotros lo sabemos, ha muerto con él”. El Pontífice será recordado por su gran inteligencia y su liderazgo en la Iglesia en el tercer milenio, dijo el Arzobispo Chaput. Denver también fielmente, tiene especiales recuerdos de su entusiasmo, humor y coraje, que experimentaron durante la histórica visita en el Día de la Juventud en 1993.

“Juan Pablo hizo su vida tan transparente que podíamos ver a través de él el rostro del Hijo de Dios,” dijo el Arzobispo.
Dos imágenes enmarcadas honraban al amado Papa y a la Fiesta del día - nombrada por Juan Pablo II. Una fotografía con un marco dorado del Papa durante el primer período de su papado, permaneció cerca del altar mientras la imagen de Jesús de la Divina Misericordia, de rojos y blancos rayos extendidos desde su corazón, permaneció a los pies de la estatua de Cristo.

En 1930 Jesús se apareció a la Hermana Faustina Kowalska, una monja Polaca y le dio algunas piedades para promover su misericordia en medio de ellos: la imagen de la Divina Misericordia, una oración del rosario, una novena y una fiesta. En el Jubileo del Año 2000. El Papa Juan Pablo II canonizó a la hermana Kowalska y declaró oficialmente el Domingo de la Divina Misericordia como un nuevo día de fiesta para ser celebrado el primer Domingo después de Pascua.

El Arzobispo Chaput dijo que no fue de manera accidental que Dios haya llamado al Pontífice a su casa en la vigilia del Domingo, día de la Divina Misericordia.

"A lo largo de su sacerdocio, él tuvo una especial devoción a la misericordia de Dios, y toda su vida lo encarnó”, dijo el Arzobispo. “Hoy, él esta con el Dios que amó y con la fuente de esa misericordia para siempre. Así para el resto de nosotros, esta bien que la familia este de luto, pero también debemos recordad que Jesús nos asegura, ´Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados´”.

“La fuente de esa consolación - la fuente de alegría de Juan Pablo y nuestra - son las palabras que Jesús nos ha dicho a cada uno de nosotros: ´Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi, aunque muera, vivirá´” (Jn 11, 25).

El Papa Juan Pablo II enfatizó que el Cristo Resucitado nos da esperanza - y el mundo es un lugar diferente porque el Pontífice vivió su vida inspirado en esa esperanza, dijo el arzobispo.
“La muerte ha perdido su aguijón” Dijo el Arzobispo Chaput. “Lo que nos hace recordad que debemos confiar así como confió Juan Pablo y vivir como el vivió”.

Teresa Nguyen, de 30 años, una Reina de los feligreses Mártires Vietnamitas, estuvo entre los que se detuvieron a ofrecer una silenciosa oración por el Santo Padre ante su fotografía antes de la Misa. “Y para la Iglesia en este momento,” dijo, “Dios nos dará el mejor Papa.”

Nguyen dijo que admiraba el valiente liderazgo moral del Papa Juan Pablo II y su vida de oración. Dijo que ella había pedido su intercesión por una persona que se había alejado del Catolicismo. “Verdaderamente creo que es un santo” dijo.
Un parroquiano de la Catedral, Gerardo Arteaga, de 46 años, emigrante mexicano, dijo que el Pontífice “siguió de una gran manera los pasos del Señor Jesús y mostró el amor. Nosotros podríamos mirar su vida y cambiar la nuestra, ser más compasivos con nuestros vecinos y con los demás y cambiar la sociedad,” dijo.

Riley Sanders y Manda Poffel de 20 años, de la Parroquia de San Pedro en Greeley dijeron que habían visto al Santo Padre dos veces - en el Encuentro Mundial de la Juventud 2002 en Toronto y en una audiencia general el año pasado - y estaban conmovidas por como el débil Pontífice se fortalecía con la presencia de los jóvenes y se llenaba de alegría.

“En Toronto, él dijo “el Papa es viejo, ustedes son jóvenes” dijo Sanders sonriendo. “El realmente tenía un amor especial por los jóvenes”. “Estamos ansiosas de saber que rumbo tomará la Iglesia” dijo Sanders. “Estamos tristes y sentimos la pérdida, pero el futuro de la Iglesia esta ahí para alguien que viene a continuarlo”.

 


 
 

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