Laicos Católicos bien
formados son vitales en la
misión de la Iglesia de hoy.
Instituto ofrece la oportunidad de
profundizar conocimiento de la Fe Católica
y mejorar habilidades evangelizadoras.
Por el Exmo.
Monseñor
Charles J. Chaput,
O.F.M. Cap
“No, no hay Dios fuera de ti que cuide de todos… Tu fuerza es el principio de tu justicia y tu dominio sobre todas las cosas te da poder para perdonar. Tu manifiestas tu fuerza, si no se cree en tu poder soberano, y confundes la audacia de los que la desconocen.” - El Libro de la Sabiduría
La cita Bíblica “Sab. 12: 13, 16-19” es una de mis favoritas en las Escrituras. El autor del antiguo testamento nos dice cómo el poder de Dios nos revela quien es Dios: cuán profundamente nos ama; cuánto desea perdonarnos cuando estamos arrepentidos; porqué tenemos motivos para confiar en Su misericordia; y cómo nuestros propios actos de justicia deben reflejar siempre Su clemencia y amor.
La lectura también nos enseña porqué San Agustín pudo después decir verdaderamente por toda generación cristiana que “nuestros corazones están inquietos hasta que no descansen en Dios.”
El pasaje del Libro de la Sabiduría también nos recuerda que Dios no soportará incredulidad por siempre. Y cuando los que claman creer en Él actúan de maneras tontas –ignorando Sus Mandamientos; comprometiéndose con el mal; ignorando las necesidades de los pobres; olvidándose de su llamado bautismal de “hacer discípulos de todas las naciones”- el amor de Dios, como el de todo buen Padre, tomara la forma de Su intervención para enseñar, corregir y renovar a Su Pueblo con duras experiencias.
Dios siempre nos trata con amor. Su misericordia es eterna. Pero Su amor y su misericordia pueden parecer a veces cosas formidables –no por Su bien, sino por el nuestro.
Los últimos días del mes de Julio nos ofrecieron una buena oportunidad para rezar con estas palabras del Libro de la Sabiduría y su significado para nuestra propia vida. Si los cristianos hemos aprendido algo de los eventos del cuadro público en los pasados 18 meses, es esto: La era de la Fe religiosa fácil en nuestro país se acabo.
Creyentes religiosos fundaron los Estados Unidos. Nuestros derechos civiles, y nuestros ideales públicos e instituciones, están cimentados en Dios como su garante. Pero a través de la cultura Americana de hoy –desde los medios masivos hasta la corte- Fe religiosa, y especialmente cristianos que toman en serio su Fe y tratan de vivirla, se convierten con mayor fuerza el objetivo central de la crítica de grupos que no quieren que exista Dios en el vocabulario de nuestra vida publica.
Si de verdad creemos que “no hay Dios fuera de ti que cuide de todos” entonces no podemos permitir que esto suceda. El mundo del 2005 necesita discípulos católicos. Necesita una nueva generación de misioneros que lleven al mundo hacia Jesucristo. Y esto requiere de hombres y mujeres que amen a Dios; que amen a su Iglesia; que estudien y profundicen su Fe Católica; y que la apliquen a sus propias vidas y a todas las dimensiones de su testimonio público.
En una era en que tantas cosas del trabajo apostólico de la Iglesia dependen de los laicos, hombres y mujeres formados en las grandes tradiciones morales e intelectuales de la Fe Católica son especialmente vitales. Laicos formados en la verdad de la Iglesia de Cristo están a la vanguardia del Evangelio en el mundo moderno.
Este otoño, un extraordinario nuevo programa a nivel de postgrado para educación Católica de laicos –Augustine Institute- comienza en la Arquidiócesis de Denver. Con una facultad que incluye a Sean Inherst, Tim Gray, Jonathan Reyes, Curtis Martin y otros extraordinarios instructores, el Instituto ofrecerá a los adultos Católicos que toman en serio su Fe Católica, una gran oportunidad para profundizar en el conocimiento de su historia y cultura Católicas, al igual que sus habilidades de evangelización y catequesis.
Se ofrecerán cursos para titularse y también sin titulo, y aunque el Instituto no esta formalmente afiliado a la arquidiócesis, yo lo recomiendo mucho como un recurso. Como dijo Agustín hace 16 siglos, “nuestros corazones están inquietos hasta que descansan en Dios”. Si tú estás hambriento de un encuentro más profundo con Dios y un servicio más profundo a Su Iglesia, el Instituto Agustín (Augustine Institute) es un buen lugar para comenzar.
* Ver informe sobre el lanzamiento del Instituto San Juan Diego. Página 10 |