Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Agosto 2005

Declaraciones del Arzobispo Charles Chaput en respuesta al artículo publicado por el Denver Post

Queridos amigos en Cristo:
Mientras la gente de nuestra Iglesia local reflexiona en una noticia del Denver Post del 26 de Julio (favor de ver mis comentarios del 26 de Julio en la historia de abajo) y en las subsecuentes acusaciones de abuso sexual por un antiguo sacerdote de la arquidiócesis, sería de ayuda revisar nuestra reciente historia arquidiocesana.

Cuando el Cardenal J. Francis Stafford se convirtió en arzobispo de Denver en 1986, la cultura Americana –incluyendo la profesión médica y las autoridades del orden público- estaba pasando por un gran cambio en cuanto a la comprensión de la naturaleza, causas, alcance y tratamiento del abuso sexual. El Cardenal Stafford comprendió que la Iglesia, como cualquier otra entidad pública, no es inmune a los problemas de desorden sexual. Comenzó a trabajar en la examinación de evidencia nacional y en revisar políticas arquidiocesanas. También buscó ayuda de expertos para crear procedimientos que al mismo tiempo sirvieran para la seguridad de las personas en nuestra Iglesia local, y respetaran los derechos de cada persona.

Para 1988 ya se habían definido elementos de una política total en cuanto a mala conducta sexual, tanto de empleados laicos como de clérigos en la Arquidiócesis de Denver. El Arzobispo Stafford finalizó y promulgo las mismas en 1991. Durante los siguientes años, tanto empleados laicos como el clero incorporaron la política en toda la vida de la arquidiócesis. En su década de servicio en Denver, el Cardenal Stafford trabajo consistentemente para crear en la Iglesia un ambiente libre de mala conducta sexual, especialmente en cuanto a cualquier abuso a menores.

En el 2003, a la luz de los Estatutos de Dallas para la Protección de Niños y Jóvenes (Dallas Charter for the Protection of Children and Young People), nuestra política arquidiocesana de mala conducta sexual fue ajustada y fortalecida aún más. Debemos recordar que la mayoría de las provisiones de los Estatutos de Dallas habían sido llevados a cabo años antes por el Cardenal Stafford.

Como he recalcado varias veces en el pasado, y continuaré recalcándolo en el futuro, la Arquidiócesis de Denver no tolerará mala conducta sexual de ningún miembro de su clero o personal laico. Nosotros cumplimos con la ley y reportamos cualquier acusación de abuso sexual a menores a las autoridades correspondientes. Lamentamos profundamente el sufrimiento de cualquier víctima de abuso sexual y de sus familias. Ms. Nancy Walla (303-715-3226), consejera especial del arzobispo en estos asuntos importantes, está siempre disponible para responder pronta y sensiblemente a cualquier acusación de abuso sexual a menores y proveer la asistencia adecuada.

Ahora y siempre, gracias por su amor por la Iglesia.

+Charles J. Chaput, O.F.M. Cap.
Arzobispo de Denver
Agosto de 2005.

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Queridos amigos en Cristo:
En los últimos 17 años, conforme se ha profundizado el entendimiento de la sociedad en cuanto al abuso sexual, los laicos y el clero de la Arquidiócesis de Denver han trabajado intensamente para mantener el ambiente de la Iglesia libre de mala conducta sexual, especialmente con menores. A través de estos esfuerzos, siempre hemos entendido que no podemos controlar los eventos del pasado. Al mismo tiempo, podemos y respondemos a cualquier acusación de abuso sexual de niños –incluyendo los que ocurrieran hace décadas- prontamente, seriamente y pastoralmente conforme los recibimos. Esto hemos venido haciendo y así continuará.

La historia en el periódico Denver Post (26 de Julio) es dolorosa pero no inesperada. La víctima en cuestión nos contactó hace algunos meses con acusaciones de abuso sexual como menor hace 30 años por un antiguo sacerdote de la arquidiócesis. Reportamos el incidente a las autoridades correspondiente, como haríamos con cualquier acusación de esta naturaleza. Mientras es inapropiado discutir los detalles de un caso especifico, nosotros invitamos inmediatamente a cualquier víctima que nos contacta, a compartir sus experiencias con nuestro Equipo de Respuesta de Conducta de la arquidiócesis. Dicho equipo –que tiene una mayoría de laicos e incluye a un antiguo juez del estado, un psicólogo autorizado para ejercer, dos consejeros autorizados para ejercer y el vicario del clero de la arquidiócesis- tiene la tarea de escuchar cuidadosamente las experiencias de las víctimas y recomendarme la mejor manera de asistirlas. Nosotros no interferimos, y nunca lo haremos, con la opción de cada persona de buscar atención de los medios masivos para cualquier acusación.

Nosotros planteamos cualquier acusación de esta naturaleza con estos principios de orientación:
Tomamos cualquier demanda de mala conducta sexual, y especialmente de abuso sexual a menores, seriamente y lo tratamos con prontitud.
Reportamos cualquier demanda de mala conducta sexual a menores, a las autoridades apropiadas.

Ofrecemos consejería que sería de ayuda en cualquier caso, incluyendo aquellos en los que la demanda parece infundada.
Seguimos nuestras políticas (Ver links) y los requerimientos de los Estatutos nacionales para la Protección de Niños y Jóvenes consistentemente.
Respetamos los derechos del acusador, el acusado y las otras personas que pueden estar colateralmente afectadas por la acusación.
Nunca resolvemos estos asuntos en los medios de comunicación.

Estos principios no cambiarán. Como lo he dicho en el pasado: No tenemos y no toleraremos ningún sacerdote en ministerio activo en la Arquidiócesis de Denver que tenga una acusación de mala conducta sexual creíble en contra de él.

Los hombres que sirven a los católicos del norte de Colorado como sacerdotes, están agradecidos y orgullosos de su vocación. El apoyo que reciben de su gente es una bendición para toda la Iglesia.

Continuaremos trabajando en profundizar ese lazo haciendo todo lo posible por proteger a nuestros niños y familias de cualquier mala conducta sexual en ambientes relacionados con la Iglesia.
Por lo tanto responderemos a cualquiera que haga una acusación –como a quien sea acusado- con un espíritu de justicia, prudencia y sanación.

Sinceramente en Cristo,
+Charles J. Chaput, O.F.M. Cap.
Arzobispo de Denver


 
 

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