El problema de la cocaína:
Lo que dice la ciencia y la importancia de la familia
Por el Dr. Germán Alvarado
El uso de cocaína continúa siendo un problema de salud pública mayor. En los Estados Unidos se calcula que uno de cada seis residentes de la población general mayores de 12 años ha probado cocaína alguna vez (más o menos 16%). Entre las personas que han probado cocaína alguna vez, uno de cada seis se ha vuelto dependiente a la cocaína. Las edades de inicio de uso se sitúan principalmente entre los 18 y los 22 años de edad. Además, se estima actualmente que la prevalencia de dependencia a la cocaína llega a ser 3% en la población general. Estas cifras han presentado incrementos (picos) importantes en la década de los 70 y luego al final de la década de los 80. Las investigaciones han demostrado además que el uso de cocaína está asociado con experiencia previa de uso de marihuana.
La cocaína es una droga estimulante del cerebro con una alta capacidad de producir adicción. La cocaína pura es extraída de la hoja de coca y existen dos formas químicas: el clorhidrato de cocaína y la “base”. Los usuarios se administran la droga por vía intranasal, intravenosa, o la fuman. La forma preparada para fumar se denomina ‘crack’ y apareció en la década de los 80.
Luego de la administración de cocaína se producen rápidos efectos en varias sustancias del cuerpo y el cerebro, lo cual ocasiona cambios en el estado de ánimo (euforia de corta duración), aumento en la frecuencia cardiaca, la presión arterial y la temperatura corporal. También se pueden producir arritmias cardiacas, paranoia, fallas en la función reproductiva, convulsiones, accidentes cerebro-vasculares, contagio de HIV-SIDA, Hepatitis B y C entre otros problemas de salud incluyendo la muerte. El uso de cocaína por madres embarazadas puede producir diversos problemas en el hijo a corto y largo plazo como por ejemplo aumento de mortalidad perinatal, reducida capacidad para comunicarse en el niño, etc.
La hoja de coca (Erythroxylon coca) -que tiene una concentración de cocaína menor de 1%- había sido utilizada por vía oral por poblaciones de la región andina por motivos ceremoniales y para evitar la fatiga desde hace mas de 1000 años; sin embargo en 1860 se produjo un cambio importante cuando el Dr. Albert Neimann de la Universidad de Gottingen (Alemania) extrajo cocaína pura a partir de las hojas de coca.
Rápidamente comenzaron a producirse productos que contenían cocaína los cuales se extendieron en la sociedad. El primer médico que propuso la cocaína con fines terapéuticos fue el Dr. Sigmund Freud en el tratado Uber Coca (Sobre la Coca) publicado en 1883 en Alemania. Casi al mismo tiempo en Estados Unidos el famoso cirujano Dr. William Halsted de la Universidad de Johns Hopkins propuso utilizar la cocaína como anestésico; paradójicamente el mismo Halsted se volvió posteriormente dependiente a la sustancia. Fuera del ámbito médico se comenzaron a producir sustancias para venta al público general, entre estos productos los más conocidos son la Coca-Cola en Estados Unidos y el Vino Mariani en Europa.
Según parece el nacimiento del siglo XX presenció la primera epidemia de uso de cocaína y de dependencia de la cocaína. Las preocupaciones acerca de las consecuencias negativas del uso de cocaína hicieron que se dictaran medidas prohibitivas en todos los países. La Coca-Cola cambió de fórmula y dejó de contener cocaína. En los Estados Unidos la cocaína fue declarada ilegal en 1922.
Actualmente el problema se ha vuelto bastante complejo. No sólo envuelve el consumo sino también la producción y el tráfico. También los problemas sociales asociados.
La persona puede empezar a probar droga por ‘búsqueda de sensaciones’ y cuando es atrapada en el problema de la dependencia se convierte en esclava de la sustancia.
Existen varios tratamientos médicos para la dependencia a la cocaína pero ninguno de ellos es altamente efectivo, lo mejor es la prevención (es decir no utilizar la sustancia, saber decir ‘no’ cuando ésta es ofrecida por alguien). La sociedad debe movilizar todos los recursos posibles para evitar y remediar este flagelo, por ejemplo, invertir mucho mas de lo que se ha hecho hasta ahora en programas integrales de prevención. Como ejemplo de ello desde hace varios años se ha visto que el rol de la familia en la prevención del uso de cocaína es fundamental.
Las personas que son ya dependientes requieren todo nuestro apoyo y solidaridad para salir del problema, así como apoyo de personal especializado.
* El Dr. Germán Alvarado, MD, MPH trabaja en el Departamento de Epidemiología en la Michigan State University. Es médico de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, tiene un Máster en Salud Pública- Université Libre de Bruxelles en Bélgica y estudios post-doctorales en el Johns Hopkins University en Estados Unidos.
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