Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Setiembre 2004

El adolescente: en búsqueda del sentido de su vida

Frente a las nuevas necesidades y desafíos que presentan los jóvenes postmodernos hay que recurrir al valor de la autoridad moral, la familia, la escuela y la vida dentro de la Iglesia.
Un porcentaje cada vez más numeroso de adolescentes no encuentra sentido a su existencia. Una característica que hace a este grupo más vulnerable a las adicciones, la promiscuidad o la búsqueda de riesgo al abrigo del pandillismo.
A estas conclusiones llega el especialista español José Ignacio Prats, quien afirma que frente a las nuevas necesidades y desafíos que presentan los jóvenes postmodernos hay que recurrir al valor de la autoridad moral, la familia, la escuela y la vida dentro de la Iglesia.
José Ignacio Prats, doctor en Psicología y Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte de la Universidad Católica de Valencia (España), ha llevado a cabo una investigación con jóvenes, algunos de cuyos resultados, se publican ahora en el libro "La persona completa. Aproximación desde la antropología, la psicología y la biología".
La agencia de noticias Veritas conversó con este experto que concluye que cerca del 24% de los muchachos de su estudio no logran alcanzar el sentido que les llevaría a una vida feliz.

¿Qué significa ser feliz?
El Dr. Prats explica que el análisis de los datos «nos permite concluir que la expresión "ser feliz" no significa lo mismo para todos. Para aquellos jóvenes que afirman que su vida es "aburrida", "una pesadilla", "monótona", "agobiante", "nada", etc. la expresión "ser feliz" es sinónimo de "divertimento"».
«En cambio -agrega-, para aquellos sujetos que afirman haber alcanzado un alto sentido en sus vidas y la definen como "genial", "gratificante", "muy importante", "una lucha diaria", "llena de sentido", "una constante pregunta: ¿qué he de hacer?", la expresión "ser feliz" se identifica con llevar una "vida buena" (vs. "buena vida"), tener altas aspiraciones, ser útil a los demás y a la sociedad».
Ante estos resultados, la misión de los padres con sus hijos adolescentes es de promover en ellos el verdadero sentido de sus vidas, enseñarles los valores reales en la sociedad, promoverlos a que se conozcan para poder ir encontrando el lugar donde se realizarán como seres humanos y puedan servir mejor en donde se encuentren.
La mejor manera de lograr esto es que los padres den ejemplo en primera persona y recuerden la búsqueda, inseguridades, preguntas y sueños que tuvieron alguna vez al ser adolescentes para que puedan comprender más los anhelos de sus hijos.

 



 
 

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