Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Setiembre 2004

¿Los católicos  se “meten en política”?

Exmo. Monseñor José H. Gomez, S.T.D.

No es raro escuchar esta expresión entre muchos católicos de hoy: “yo prefiero no meterme en política”.
El sentimiento que está detrás de esta frase es comprensible, pues las noticias sobre cómo se manejan algunos asuntos de la política partidaria no siempre son alentadores.

Pero el hecho es que todos, y especialmente los católicos, estamos “metidos” en política. La palabra “política” no se refiere principalmente, como usualmente se cree, a las maniobras, campañas y discusiones de algunos servidores públicos, particularmente en tiempo de elecciones.

La palabra “política” proviene del griego “polis”, que significa vida en común, usualmente en el contexto de una ciudad o un estado. Consiste por tanto en el conjunto de principios que regulan nuestra vida social; desde las reglas que norman nuestro vecindario hasta los impuestos que pagamos o deducimos.

Existe, sin duda, la política partidaria específica, la de aquellos ciudadanos que participan en partidos políticos según sus convicciones, que se inscriben en elecciones locales o federales o que participan en grupos de acción política. Pero la política como vida organizada es cuestión de todo aquel que vive en común en una sociedad.
Los católicos, en este sentido, no son personas que puedan “no meterse” en política. En cierta medida, todos estamos ya metidos en la edificación de la ciudad temporal en anticipación de la ciudad eterna en el cielo.

Ante todo, nuestra fe no promueve la apatía. Si no hacemos oír nuestra voz, si no aprovechamos las oportunidades que tenemos para influir sobre quiénes y de qué manera nos gobiernan, entonces no sólo estamos perdiendo el derecho de protestar ante una eventual mala administración, sino que estamos permitiendo el mal por omisión.

Recordemos que en cada Misa, en el acto penitencial, confesamos la omisión como un pecado, es decir, como un mal hecho a Dios, a nosotros mismos y a la sociedad.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que  el católico debe respetar a la autoridad y colaborar con ella; pero esta colaboración “supone el derecho, a veces el deber, de ejercer una justa crítica de lo que les parece perjudicial para la dignidad de las personas o el bien de la comunidad” (2238).

El Catecismo nos recuerda también que una manera sencilla pero sumamente importante de ser buenos ciudadanos es cumplir con nuestras responsabilidades en la vida de la comunidad; tales como el pago de los impuestos,  la defensa del país  y el ejercicio del derecho al voto.

La Iglesia nos pide de manera especial ejercer con gran sentido de responsabilidad  este derecho a votar; y para ello nos pide considerar ante todo las cualidades morales y el compromiso con la vida y los derechos humanos del candidato que quiere representarnos ante cualquier institución pública. Los Obispos de los Estados Unidos reunidos aquí en Denver en Junio de este año, declaramos que “ la transformación del mundo es la vocación especial de los laicos. Debemos animar esta vocación y esforzarnos más para que todos los creyentes participen en esta misión. Como obispos, no apoyamos ni nos oponemos a ningún candidato. Más bien, queremos formar la conciencia de nuestro pueblo para que todos analicen la posición de los candidatos y hagan su selección basados en la enseñanza moral y social católica”.

Pero si, por algún motivo, no podemos ejercer este derecho, sí podemos contribuir grandemente a la vida pública, respetando las normas y leyes de la buena convivencia. Además, el Apóstol San Pablo nos pide que ofrezcamos constantes oraciones y acciones de gracias por nuestras autoridades  “para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad” (1 Tim 2, 2).

Nuestro país ciertamente necesita de más líderes honestos, inspirados en los valores católicos; pero no todos tenemos la vocación para la política partidaria.

Todos, sin embargo, con nuestra vida diaria, podemos ejercer una importante influencia en la política .  En palabras del Papa Paulo VI: “Que cada uno se examine para ver lo que ha hecho hasta aquí y lo que debe hacer todavía. No basta recordar principios generales, manifestar propósitos, condenar injusticias graves, proferir denuncias con cierta audacia profética; todo esto no tendrá peso real si no va acompañado en cada hombre por una toma de conciencia más viva de su propia responsabilidad y de una acción efectiva. Resulta demasiado fácil echar sobre los demás la responsabilidad de las presentes injusticias, si al mismo tiempo no nos damos cuenta de que todos somos también responsables, y que, por tanto, la conversión personal es la primera exigencia” (Octogesima adveniens, 5/14/71).

Pido al Señor por intercesión de la Virgen Santísima de Guadalupe que todos los católicos podamos participar en la política cotidiana de tal forma que contribuyamos activamente en la construcción de la Civilización del Amor.

 


 
 

Publicación en español de la
Arquidiócesis de Denver

E-mail: elpueblo@archden.org
Editora:
Rossana Goñi
Director General:
Rossana Goñi