Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Octubre 2004

EDICION ESPECIAL:


El hermoso don de la vida humana se inicia en el momento de la concepción Testimonio de una joven que abortó Mentiras y verdades del aborto

Testimonio de una joven que abortó

En exclusiva para El Pueblo Católico una joven mexicana -quien quiso mantener el anonimato- compartió el horror que siguió a un aborto.

Todo empezó el día que me enteré que estaba embarazada de mi novio, el cual había sido mi mejor amigo durante los últimos años en la universidad. Pero cual fue mi sorpresa que cuando le dije que iba a ser papá, me rechazó argumentando que no podía ser de él. Entonces me llené de miedo, tristeza y decepción. Él me conocía mejor que nadie y sabía que yo sólo había estado con él. Por eso mi tristeza y decepción fueron mayores. Fue así como percibí que un gran problema se aproximaba y pensé
en mi familia: Mi papá un hombre recto y con grandes valores; mi mamá, mujer entregada a Dios; mis hermanos, quienes me veían como un ejemplo a seguir.
Fue entonces cuando lloré y supliqué a quien se decía ser mi mejor amigo y novio que nos aceptara, pero la única respuesta que obtuve fue un "yo te doy dinero para que no lo tengas".Me negué, cómo podría hacer algo así, era incomprensible, pero cuando empezaron a pasar los días lo empecé a tomar en cuenta ¡vaya que error!
La verdad yo no deseaba tener un hijo, tenía un mes y medio cuando un día me desperté y decidí no tenerlo. Pensaba que era lo mejor, mis padres no me lo perdonarían y yo estaba sola, y "cobarde", así me sentía y así me siento. Ahora creo que la depresión me invadió, o el diablo se me metió. La mayor parte del tiempo la pasaba llorando en mi recámara y en el baño devolviendo todo lo que comía, me vi muy mal, creo que los
síntomas del embarazo eran más fuertes aunados a una depresión, con decirte que bajé mas de 7kg.
Ese día le hable a una amiga enfermera, ella me habló sobre unas inyecciones que me ayudarían a perderlo, entonces me di a la tarea de buscarlas, no fue fácil, requería receta, y vaya que fue difícil pero las conseguí. Creo, perdón, estoy segura que Dios no quería que cometiera un error ya que después de ponerme tres inyecciones nada pasó.
Posteriormente le hablé a mi novio y le dije que no quería tenerlo y que necesitaba dinero para pagarle a alguien y él aceptó. Para ese entonces yo ya había investigado de quien me podría ayudar.
Una amiga me llevó a un pueblo, en donde había una enfermera que hacia esos trabajos, no fue fácil encontrarla pero cuando di con la casa fue muy impresionante: era una casa vieja, con gallinas afuera; cuando toqué a la puerta me abrió un joven, no tenía buen aspecto y me invitó a pasar a la recámara en la que se encontraba la enfermera. Me encontré con una
mujer obesa y de muy mal aspecto, recostada en una cama, no se que tenía en sus pies, estaban hinchados y como pudriéndose, había un olor muy desagradable pero eso no importaba. Cuando le dije a la mujer lo que
quería, me corrió con palabras soeces, me gritaba y decía que ella ya no se dedicaba a eso, que si no la veía como estaba, y que era una loca "¡largarte loca!", ¡largarte de mi casa!", me gritaba la mujer. Salí corriendo, mi amiga me esperaba en su auto y yo no podía dejar de llorar desconsoladamente.
Ya tenía dos meses de embarazado cuando mi amiga la enfermera me habló y tras platicarle que todavía tenia el problema ella me contactó con una amiga en El Paso, Texas para que me investigara sobre clínicas autorizadas en EEUU.
Hablé a una de esas clínicas, se portaron muy amables, y lo tomaron como si me fueran a sacar una muela, hice una cita y le pedí a algún amigo que me acompañara, no quería estar sola, pero una vez más me sentí tan sola, todos me dieron la espalda y con justa razón.
La cita era para un día miércoles y ya era martes, no sabia que hacer, no quería ir sola, tenía mucho miedo, he oído hablar de tantas jóvenes que mueren por tratar de abortar, pero por la noche me habló un viejo amigo, yo estaba muy mal y me preguntó el motivo de mi estado anímico, y al platicarle el dijo no estar de acuerdo con mi decisión mas sin embargo no podía dejarme ir sola. Tomamos el autobús a primera hora, él
contaba chistes, cantaba y jugueteaba conmigo, creo que no quería verme tan triste.
Cuando llegamos a la clínica noté que era tan blanca y muy limpio, me atendieron muy bien, pero dentro de mí todo estaba tan oscuro...
Me dijeron que esperara mi turno. En frente de mí había una joven rubia con su pareja, un joven de tez negra, se acariciaban las manos y ella sonreí, pero su sonrisa era como la mía: ¡hueca!
Enseguida de la pareja estaban tres muchachas, yo no entendía nada de lo que platicaban, hablaban fuerte y en inglés, pero era más que evidente que iban a lo mismo que yo, ya que no podían evitarlo y sus lágrimas no lograban quedarse en sus ojos. A mi lado había una mujer, sola la cual leía una revista, ella platicó conmigo y me contó que tenía un problema de columna y que le era imposible tener un bebé, lo deseaba de corazón, pero su vida estaba en riesgo. Eran aproximadamente 13 ó 15 mujeres las
que se encontraba en ese lugar con el mismo fin.
Yo trataba de disimular mi tristeza, deseaba tener el suficiente valor para salir corriendo de ese lugar. Pero nunca lo hice.
Antes de que me pasaran a hacer mis estudios salió una joven junto a su madre, su padre las esperaba en la sala. Mi amigo, el cual si entiende inglés me dijo que le habían dado a la joven la noticia de que estaba embarazada pero que también tenía Sida. Los papás lloraban desconsolados, nunca voy a olvidar sus rostros. La joven tendría unos 15 años, era una niña.
Me pasaron a hacer estudios, posteriormente entré a una sala en donde había una televisión en la cual nos mostraron la manera en la que se realizaría el aborto por medio de succión, ahí mismo me explicaron que sólo se podía hacer hasta los 3 meses por que supuestamente en ese tiempo no estaba formado bien el bebé y no tenía sangre por lo que era pura masa muscular... ¡esto duele!
Era tan irreal las imágenes animadas que ahí nos mostraban, creo que si hubiera sido real todas las mujeres que ahí estaban hubieran salido corriendo.
Me pusieron una bata blanca y un doctor y una doctora me atendieron, fue muy doloroso ya que ellos platicaban entre sí y conmigo, reían, nuevamente pareciese que como que me iban a quitar una muela.
Fue entonces cuando sentí un muy fuerte dolor en mi abdomen, sentía que ""mi bebe" me agarraba con sus manitas diminutas y se aferraba a mí, y suplicaba que no lo dejara ir, quise detener todo en ese momento, cuando la doctora dijo "ya está, cálmate, ya pasó todo"... Pero más bien ¡ahí comenzó todo!
Después me llevaron a otra sala en la que estaban las otras mujeres, recostadas en sillones, les ofrecían té y analgésicos. A mi lado estaba la joven rubia, otras mujeres, todas absolutamente todas estaban sufriendo, sus rostros no podían ocultar la tristeza, todas lloraban. A la media hora me dejaron salir. Tomamos un taxi y nos dejó en el puente (de la frontera entre México y Estados Unidos) el cual tuvimos que pasar
caminando, pero nunca en mi vida había sentido un camino tan largo, mis rodillas se doblaban y sentía que todo daba vueltas, tenía una gran debilidad y un gran remordimiento el cual se inició ahí y aún no termina y no creo que termine ¡nunca!
Ahora, después de algunos años, cambié mucho, mi vida dio un giro enorme, ya no soy la misma de antes, la alegre, autentica y feliz. Ha sido muy difícil ya que como mujer creo que fui muy cobarde.
Me he criticado mucho y en muchas ocasiones. En una segunda confesión también experimenté el perdón de Dios y las palabras del sacerdote me confortaron. Creo que ya me perdoné, pero no estoy muy segura de eso, ya que ahora que estoy escribiéndolo, pienso que esa criaturita me hubiera hecho la mujer más feliz del mundo.
¿Que si que opino del aborto? No estoy de acuerdo con que una mujer aborté por que te mueres en vida.
Pero ahora pienso que me hubiera entendido la enfermera que busque en el pueblo, tal vez no estaría ahora platicando esto, o si el medicamento hubiera funcionado sin una atención médica, qué hubiera pasado, nuevamente digo no estoy de acuerdo con el aborto, pero tampoco estoy de acuerdo en que mueran mujeres por tratar de abortar. Es difícil dar mi punto de vista, es muy confuso cuando has pasado por la experiencia.
Pero creo que uno deja de ser lo suficientemente humano cuando eres capas de matar a tu propio hijo.



 
 

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