Una nueva etapa: ¡Remar mar adentro!, Nuestra Señora de la Gracia
El reto de trabajar con la comunidad anglo e hispana
Por Daniela Neuenschwander
La Parroquia Nuestra Señora de la Gracia al norte de Denver cuenta actualmente con un nuevo párroco el Padre Noé Carrión, quien nos comparte sus reflexiones ante los desafíos que enfrenta la parroquia en esta nueva etapa.
“Ha sido para mí una experiencia muy bonita porque la parroquia tiene una diversidad de necesidades y una gama de personas diversas”. Comparte el Padre Noé quien asiste a niños, ancianos, jóvenes, matrimonios y adultos. “Es un pequeño mundo que el Señor nos encomienda en la misión de ser pastor de ovejas” comentaba con alegría y agradecimiento el Padre al explicar que el párroco tiene como tarea fundamental el crear un ambiente donde las personas puedan crecer, conocer cada vez más su fe, crecer espiritualmente y socializar ante la soledad que se experimentan hoy en día. Además de hacer oración por las personas encomendadas.
Muchos dones
Uno de los grandes desafíos que la comunidad hispana experimenta es el mantener su vida de fe al llegar a un nuevo país donde muchas cosas son diferentes. Para muchos la motivación es el dinero, y ante ello, en repetidas oportunidades se olvidan de su fe.
Por otro lado el compartir sus dones con la comunidad anglo. “No debe de existir un choque cultural sino integración entre ambas realidades, ambos deben aprender a compartir sus dones para enriquecer a los demás”. Comenta el P. Noé quien tiene a su cargo dos comunidades en una misma parroquia, algo que le exige trabajar por la unidad, por crear un solo sentido de familia como hermanos en la fe. Ubicada en un barrio en el que históricamente se ha caracterizado por acoger inmigrantes, a comunidad de Nuestra Señora de la Gracia está conformada por un 50% de hispanos y un 10% de americanos y 40 % de México-americanos.
Conocer los propios dones para poder entregarlos es algo que la comunidad hispana empieza a vivir. Valorar el sentido de familia y el sentir comunitario, la religiosidad espontánea y profunda que enfrenta la necesidad de ser reeducada, catequizada para ser bien encaminada. Además de diversas tradiciones presentes en la cultura hispana que necesitan ser iluminadas por el Evangelio y que no se deben perder, pues hablan de la riqueza del pueblo hispano. La cultura americana puede aportar mucho desde su sentido del orden, el respeto y organización. Dos armas muy interesantes que puestas al servicio de la evangelización pueden ser muy fructíferas. Desde que llegó a la parroquia en el mes de junio, el Padre Noé ha buscado fortalecer los lazos entre las comunidades y cuenta para ello con el apoyo de su concejo pa-rroquial conformado por personas que llevan muchos años en la comunidad y cuentan con experiencia así como nuevos rostros que aportan vitalidad y juventud.
Pueblo peregrino
La comunidad hispana como lo sabemos vive un crecimiento acelerado y por lo tanto la necesidad de pastores se hace cada vez más grande. Sacerdotes que puedan entender y asistir a tantos hermanos hambrientos de Dios. La experiencia del P. Noe como sacerdote extranjero en estas tierras es de peregrino, de quien sabe que su patria final es el cielo y que el Señor lo llama a servir ahora aquí en estas tierras donde muchos otros hermanos como peregrinan en búsqueda de sentido y mejora para sus vidas. Ver seminaristas hispanos que se están preparando para ordenarse y servir en estas tierras americanas son semillas de esperanza. “Servir con alegría” es algo que debe caracterizar al sacerdote nos comenta el P. Noé quien tiene como meta salir en búsqueda de este pueblo. “Tenemos que lanzarnos a la evangelización por los alejados, no podemos contentarnos con aquellos que vienen a la Iglesia, hay muchos que se dicen católicos y que no son practicantes”.
Evangelizar a tiempo y a destiempo La Iglesia tiene que salir a tocar las puertas, no podemos contentarnos con velar por las personas que asisten a la parroquia, sino que la Iglesia tiene que ir en búsqueda de aquellos que no están cerca del Señor. Asumir el llamado de Remar mar adentro que el Santo Padre nos hace es algo que la parroquia Nuestra Señora de la Gracia busca vivir para responder a la situación de violencia, drogas y pandillas que la rodea, sabiendo que se debe empezar por convertir los corazones de cada persona.
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