Nutrición e hidratación de familiares y enfermos al final de la vida
¿Te has preguntado si es correcto dejar de alimentar a quienes están más enfermos?
Por el Dr. Luis E. Raez
Cuando tenemos familiares o seres queridos gravemente enfermos en los últimos días de vida todos sufrimos y deseamos que la persona enferma si es que no tiene cura por lo menos no sufra más. Sin embargo, el problema surge cuando los familiares y los doctores empiezan a discutir qué medidas concretas se van a tomar respecto al enfermo.
El caso de la hidratación del enfermo (darle agua) y la alimentación sigue siendo controversial. A veces con la idea de que ya no hay nada que hacer y el paciente está moribundo algunos médicos optan por no dar comida ni líquidos a los enfermos, pero eso no necesariamente es una medida de compasión ya que los pacientes morirán deshidratados y hambrientos. El hecho de que algunos pacientes no se puedan comunicar ni expresar en esos momentos, no garantiza que no sientan hambre ni sed. Muchos médicos incluso católicos se confunden y confunden a los familiares del paciente.
En marzo de este año, el Papa Juan Pablo II dio un discurso en un congreso auspiciado por la Pontificia Academia por La Vida y la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas respecto del tema. Las enseñanzas de la Iglesia siempre han sido claras en el tema: en casos de enfermos terminales es moralmente correcto aplicar medios proporcionados y ordinarios para salvaguardar la vida. No es necesario aplicar métodos extraordinarios que potencialmente aumenten el sufrimiento del paciente y prolonguen innecesariamente la vida.
El Papa dijo al respecto de la hidratación y nutrición de enfermos que el dar de comer e hidratar a los enfermos se consideraba una medida ordinaria y proporcionada que podría ayudar a aliviar el sufrimiento. Esto incluso en los casos de los llamados "estados vegetativos persistentes" donde el enfermo no responde a ningún estimulo razón por la cual algunos médicos y familiares tratan de justificar incluso la eutanasia como el caso de Terri Schiavo en Florida. En el caso de Terri, el esposo está tratando de conseguir una orden de la Corte para dejar de alimentarla y que muera de hambre en vista de que ella no ha reaccionado en varios años.
El Santo Padre también recordó a los presentes en el congreso que el valor intrínseco y la dignidad de la persona humana no cambian a pesar de las diversas circunstancias de la vida que tengamos que enfrentar. Dijo que un hombre seriamente enfermo, incluso inválido e incapaz de ejercer alguna función superior nunca será un 'vegetal' o un "animal'; incluso en los casos de "estado vegetativo persistente" (considero que el término en sí mismo es una falta de respeto a la dignidad de la persona). Recordó también valientemente a todos los médicos que con la tecnología actual las múltiples "predicciones": de que un paciente "nunca se va a recobrar" no son exactas, y que la ciencia actual no puede incluso garantizar que estos seres humanos sufrientes no experimenten sensaciones que no puedan comunicarnos o que no podamos percibir. También recordó a los familiares y amigos que a ningún ser humano le gusta ser abandonado en los momentos más difíciles, de allí la necesidad de proveer al enfermo toda ayuda posible.
En el caso específico de Estados Unidos, existe una norma dada por los obispos americanos en 1992 ("Nutrition and Hydration: Moral and Pastoral Considerations"), que claramente establece que dejar de alimentar e hidratar a los enfermos es una forma de eutanasia por omisión ya que éstos son medios de cuidado ordinario que sostienen la vida (excepto en el caso de muerte inminente). Asimismo, los obispos piden que se use con cautela los juicios acerca de la "calidad de vida" del enfermo que se pueden usar como pretexto para olvidar que lo más importante es la dignidad del ser humano.
¿Y en relación a este tema, qué nos dicen las Escrituras? "Estaba hambriento y me diste de comer, estaba sediento y me diste de beber" (Mt 25,35).
El Dr. Luis E. Raez es American Board Certified en Oncología Médica y Medicina Interna. Es actualmente Director de la Unidad de Quimioterapia y las Clínicas de Oncología Medica del Sylvester Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Miami, donde se desempeña también como Profesor Asistente de Medicina Interna y Líder del Grupo de Oncología Toráxica.
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