Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver •Junio 2004

“San Juan Evangelista”: una comunidad hispana que se integra con el trabajo parroquial

Hispanos de diversas partes del mundo sacan adelante su comunidad

Dentro de pocos días, el Padre Jason Thuerauf partirá a una nueva misión, sin embargo, la experiencia que ha adquirido con la comunidad hispana de “San Juan Evangelista” en Loveland, lo alentará en su próximo trabajo pastoral.

Es una comunidad hispana joven, por eso algunos miembros de la zona continúan viajando fuera de Loveland para participar de las actividades litúrgicas que ofrecen otras parroquias. Sin embargo, el esfuerzo conjunto de un grupo de laicos comprometidos con la parroquia “San Juan Evangelista” permite sacar adelante la naciente comunidad hispana e integrarse a la comunidad americana. Y es que sólo hace tres años atrás, los hispanos que acudían a esta parroquia no contaban con una misa en su idioma. Fue entonces cuando el Padre Félix Zermeño-Martín –quien ahora se encuentra en la Catedral de la Inmaculada Concepción– decidió iniciar el apostolado hispano y celebrar misas y sacramentos en español.
El año pasado, el Padre Félix dejó la posta del apostolado hispano al Padre Jason Thuerauf, quien asumió la tarea por encargo del párroco, el Padre Joseph Hartmann. Desde entonces, el Padre Jason comenzó un intenso trabajo de catequesis y preparación para los sacramentos.

Trabajo en los sacramentos
“Nuestro trabajo aquí tiene un foco en los sacramentos”, comenta el Padre Jason quien sábado tras sábado se reúne con la comunidad hispana a las seis de la tarde para celebrar la misa en español. “Mi trabajo consiste en preparar a la gente para recibir los sacramentos, especialmente los bautismos y las bodas. Todos los meses ofrezco clases y también paso el tiempo con cada una de las parejas que van a casarse. Por lo general, tenemos tres bautismos al mes y el número de bodas depende de la época”.
No sería posible realizar todo este trabajo sin el apoyo de laicos que están involucrados con las necesidades de su comunidad. Y es que para la comunidad hispana, la celebración de cada sacramento es un trabajo de todos. “Un sábado al mes tenemos los bautismos y eso es parte de lo que ofrecemos como familia, como comunidad”, observa el sacerdote, “porque en cada sacramento, la gente participa mucho”.
Dos miembros activos de la parroquia son Eduardo Ríos (argentino) y Octavio Noda (cubano). Ellos son los sacristanes y como tales, preparan todo lo necesario para la misa. “Octavio también escribe en su casa las peticiones del día. Verdaderamente son peticiones del pueblo”, comenta el Padre Jason sin esconder su satisfacción, puesto que por medio de las peticiones puede conocer las necesidades de la comunidad hispana. Además de ello, la comunidad cuenta con los lectores para la misa y los ministros extraordinarios de la santa comunión.

Los sábados en familia
Un momento muy fraternal son los sábados después de la misa, como comenta el Padre Jasón,“la gente quiere pasar mucho tiempo después de la misa al frente de la Iglesia. Yo siempre paso un rato con ellos y después empiezo a escuchar confesiones en español”. Cada sábado en la tarde es el momento propicio para los encuentros espontáneos, las conversaciones informales, las coordinaciones y las “juntas formales”, especialmente del coro, como explica el sacerdote: “nos sentamos y hablamos de lo que es mejor para nuestro coro, conversamos con los líderes y apoyamos a los miembros del grupo.”
El coro de “San Juan Evangelista” es un grupo muy particular, donde reina la diversidad, pero sobre todo la unidad. “En la parroquia contamos con parejas que siempre quieren cantar juntos y ellos son el foco de nuestro coro. Una pareja se casó hace sólo pocos meses y otros están casados hace cincuenta años. Entonces tenemos cinco parejas de edades diferentes, pero todos se llevan bien y cooperan con Lalo Hernández –mexicano- quien se encarga del grupo y trabaja muy duro”.

Una comunidad interconectada
Pero la unión de la comunidad hispana no sólo se refleja al interior de “San Juan Evangelista”. Parroquias de Loveland, Greeley, Longmont y Fort Collins unen esfuerzos y abren sus puertas a otras comunidades para que participen de sus servicios, en palabras del Padre Jasón, “nosotros aquí en Loveland estamos interconectados con otros pueblos del norte de Colorado”. En efecto, las parejas que se preparan para el matrimonio en “San Juan Evangelista” en Loveland están invitadas a acudir a las pláticas que se dictan en Greeley. El Padre Jason, por su parte, viaja a Longmont para ofrecer misas dos veces al mes, además de celebrar bautizos y bodas en español. En suma, siempre que una parroquia organiza una actividad, las otras colaboran con la convocatoria en sus respectivas comunidades. No en vano, el Padre resalta que “dentro de la comunidad hispana, hay una comunión de todos los hispanos católicos”. Y es que se trata de un verdadero espíritu de familia.

Unidos a pesar de la diferencia de lenguas
“Los mayores de mi comunidad son bilingües, hablan inglés y español,” observa el Padre Jasón quien encuentra en ello una bendición pues “las personas se entienden unas a otras, a pesar de no hablar el mismo idioma.” En este contexto, la falta de numerosos servicios en español deja de ser un problema para convertirse en un medio concreto que integra las dos comunidades –la anglo y la hispana. En palabras del sacerdote, “siempre invitamos a los hispanos a cooperar con nosotros en las organizaciones que ya tenemos aquí. Por eso, tenemos una comunidad hispana que se está incorporado a toda la parroquia”.
Un ejemplo de esta integración se encuentra en la preparación para la Confirmación. Se trata de un solo programa dirigido tanto a los jóvenes hispanos como a los americanos. El resultado es positivo, señala el Padre Jasón, pues “todos se llevan muy bien.”
El conocimiento de los dos idiomas permite realizar actividades de ayuda social. “Nosotros tenemos un plan para asistir a la gente necesitada. Para ello, contamos con personas que son bilingües. Ellos ayudan a los solicitantes a llenar los formularios que están en inglés y también ayudan a los donantes haciendo las veces de traductores”.
Un signo visible de la integración anglo-hispana se reflejó el año pasado, en la fiesta de “Nuestra Señora de Guadalupe”. Como es tradicional, la comunidad hispana se levantó temprano para celebrar “Las Mañanitas”. Pero ese día, los acompañaron algunos miembros de la comunidad americana que quisieron participar de sus cantos, oraciones y reflexiones.

Una vida al servicio de los hispanos
Recientemente, el Padre Jason Thuerauf ha cumplido cinco años de labor sacerdotal, tiempo en que se ha dedicado al ministerio hispano. En las tres parroquias donde ha trabajado –“Nuestra Señora Reina de Todos los Santos” en el sur de Tucson, “San Francisco de Asís” en Yuma, en la frontera con México, y “San Juan Evangelista” en Loveland- ha tenido la oportunidad de trabajar con hispanos, además de perfeccionar su español. El primer día de julio, el Padre Jasón comienza una nueva tarea con la comunidad hispana de San Esteban Protomártir en Glenwood Springs.
La amistad que ha forjado con la comunidad hispana tiene sus raíces en su infancia. “Mis padres tenían un campo en el sur de Arizona, por eso tengo muchos amigos que son hispanos y vienen de México. Entonces tengo que decir que soy americano, pero más que eso soy cristiano y como cristiano nuestro país está en el cielo y todos lo que quieren ser del cielo son mis paisanos”, concluye.

 
 
 

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