Las pandillas en Denver: en busca de una solución
Se realiza conferencia dirigida a padres e hijos para educar y prevenir del pandillaje
Por Susana del Río
La Oficina de Pastoral Juvenil Hispana de la Arquidiócesis de Denver en un esfuerzo conjunto con la Oficina Fiscal de Denver y el Proyecto de Rescate y Apoyo a Pandillas - GRASP (siglas en inglés para “Gang Rescue And Support Project”) han realizado una conferencia dirigida a jóvenes y padres de familia que tienen la inquietud de dialogar e informarse sobre la realidad de las pandillas, el riesgo de pertenecer a ellas y los peligros que se desprenden del pandillaje, como son la violencia, el consumo de drogas y el alcohol.
El evento se da bajo el nombre “Comencemos el verano hablando con nuestros jóvenes” y se lleva a cabo el 12 de junio de 10am a 2pm en el Centro San Juan Diego (2830 Lawrence St., Denver). El título de esta actividad es muy ilustrativo pues en ella se ha buscado entablar un diálogo entre jóvenes, padres y expertos. “Muchas veces los jóvenes no tienen la atención adecuada. El padre o la madre tiene que saber comunicarse con sus hijos. En vez de regañarlos, hay que poder hablar de qué cosa les está pasando”, comenta Pepe Rodríguez quien es el presentador de este evento y colaborador del proyecto GRASP.
Rodríguez ha estado en una pandilla, por eso entiende la dramática situación que se vive al interior de ella. Pero al mismo tiempo, comparte la experiencia de verse apoyado por su familia: “pasaron muchas cosas en mi vida, pero mis padres me dijeron ‘mira hijo, nadie estuvo contigo cuando estabas en problemas, pero nosotros estamos contigo’”. El apoyo de los padres es muy importante, sobre todo porque los pandilleros llegan a considerar a la pandilla es “su familia”.
“Comencemos el verano hablando con nuestros jóvenes” está dirigido a hombres y mujeres entre 13 y 21 años, pues son las edades que más registran el ingreso a una pandilla, aunque también hay adultos de 30 y 40 años. El problema es mayor si se tiene en cuenta que muchas veces son los adultos quienes inducen a los jóvenes a realizar actos que atentan contra su propio bienestar, como son el consumo y la venta de drogas, así como la prostitución. A ello se suma la violencia generada entre las pandillas, que no toleran que otros grupos invadan las áreas de su supuesta propiedad.
En efecto, en las últimas semanas los diarios de Denver han mostrado varios jóvenes que han muerto a consecuencia de las balaceras desatadas en las pandillas. “Cuando escucho las experiencias de los propios ex-pandilleros, me doy cuenta de que la realidad de las pandillas está bien presente”, comenta Luis Soto, coordinador de la Pastoral Juvenil Hispana de la Arquidiócesis de Denver: “Visitando los grupos y clases de confirmación, he notado que varios muchachos están metidos en pandillas. Me doy cuenta por sus formas de vestir, los tatuajes, las cadenas y los saludos”, observa Luis, quien está dispuesto a ofrecer una respuesta desde la fe a los muchachos que viven este problema. “Con este evento queremos adquirir experiencia para lanzar un proyecto de pandillas desde el centro San Juan Diego” y agrega “entonces, la idea para la actividad del 12 de junio ha sido unirnos con el proyecto GRASP, porque ellos son la única organización de Denver que trabaja con muchachos envueltos en pandillas. Ellos aportan la experiencia y una mejor idea de cómo hacer este evento. Y quien está apoyando económicamente es la Oficina Fiscal de Denver que tienen un departamento de prevención de violencia”.
Dentro del proyecto GRASP, miércoles tras miércoles, Pepe Rodríguez se reúne con un grupo de jóvenes de habla hispana que tienen diversos niveles de involucración con las bandas o “gangas”: “tenemos tres fases que nosotros reconocemos: ‘la vida antes de la pandilla’, integrada por jóvenes que aún no están en una pandilla pero que están rodeados de gente que los quiere enrolar; ‘la pandilla’, que es cuando ya están en el medio, pero no saben qué hacer con su vida; y ‘la vida después de la pandilla’, pues hay jóvenes que ya están metidos en las ´gangas´ pero quieren cambiar sus vidas”.
En este contexto, ha sido necesario despertar en la población la conciencia de este problema, por ello y como parte de la preparación para el evento principal, se han realizado pláticas informativas en cuatro parroquias de Denver: la Iglesia de Anunciación, la Iglesia San Cayetano, la Iglesia Guadalupe –todas estas en Denver- y la Iglesia Ascensión en Montbello. Estos lugares constituyen puntos estratégicos pues se encuentran en barrios con alto índice de pandillas.
El objetivo de “Comencemos el verano hablando con nuestros jóvenes” no sólo consiste en brindar información sobre posibles causas de ingreso a una pandilla, sino que también se busca plantear alternativas a los jóvenes que quieren salir de este problema: “El pandillaje ha aumentado porque no hay trabajo. Entonces hay que buscar un modo de que los jóvenes hagan algo para la comunidad y se metan en una actividad. Yo quisiera que los padres traten de darles algo que hacer a sus hijos, para no tenerlos en su casa. Si no, se van a aburrir y van a preferir irse con sus amigos, pero muchos de ellos son mala influencia”, concluye Rodríguez.
Si estas interesado en contactarte con el Proyecto de rescate y apoyo para jóvenes en pandillas, puedes comunicarte con José “Pepe” Rodríguez, quien es el Coordinador de grupos en español del GRASP, llamándolo al (303) 777-3117. También puedes comunicarte con Luis Soto que se encuentra en la Pastoral Hispana al (303) 295-9470 ext. 104. |