Tradición, Fiesta y Alegría
Por Rafael Vilchis
El año se va acabando y ya llegamos a diciembre. Tiempo en el que los católicos celebramos el Nacimiento de Nuestro Salvador, el acontecimiento que cambió nuestras vidas. Ya que Dios siendo de naturaleza divina se hizo hombre para vivir entre nosotros. Su nacimiento fue muy sencillo. Fue en un portal, por cuna tuvo un pesebre, acompañado por sus padres, unos pastorcillos y los animalitos que vivían en el portal. Así de sencillo fue su nacimiento porque así de sencillo es el mensaje que Él vino a traernos: su amor por todos nosotros. Y este acontecimiento nosotros los hispanos lo celebramos con mucha alegría.
La Navidad, en México la representamos con algo que nosotros llamamos Nacimiento, formado con figuras de barro de todos los personajes presentes en este acontecimiento, por ejemplo Maria y José, lógicamente el niño Jesús, los angelitos, los pastores, los reyes magos y los animalitos. Lo hacemos en todas las casas.
Otra de nuestras tradiciones que compartimos son las Posadas, actividades de preparación para la gran fiesta del 25 de Diciembre. Son nueve días en los cuales se hace un recorrido simulando el que hicieron María y José en busca de posada para el Niño Dios. Es una hermosa tradición popular que une a adultos, jóvenes y niños creando un sentido de familia, de amistad entre vecinos y porque no como nación. Es algo muy bonito porque se convive mucho, se hacen nuevas amistades y también se disfruta de nuestra muy buena y variada comida mexicana. Además tenemos las famosas piñatas, la cual es la delicia de todos los niños porque contiene dulces y cacahuates que se reparten al finalizar cada día.
Es así como celebramos la Navidad en México. Pero lo que más me gusta de esta época es que la mayoría de las familias se unen, se olvidan de problemas, rencores y resentimientos. Es cuando nos deseamos lo mejor unos a otros. Para los que estamos fuera de nuestro país nos invade una nostalgia por estar con nuestros seres queridos. Es la época para amarnos más y pedir perdón. Pero si Jesús nació para darnos su amor y nos lo da siempre, no tenemos que esperar esta fecha para dar amor o pedir perdón a nuestros padres, esposo, esposa, hermanos, hijos o amigos.
Que ese Jesús que nació para amarnos, nazca cada día en cada uno de nuestros corazones, para así vencer cada día las adversidades y verlas de otra manera y así poder cambiar este mundo como Él quiere que sea. Viviendo amor, paz y armonía entre nosotros.
¡Las comunidades de Cristo y Yo les deseamos una Feliz Navidad y un Prospero Año Nuevo!
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