Primero de Diciembre: Día Mundial de la Lucha contra el SIDA
Abstinencia y mutua fidelidad es la única manera de prevenir la infección
Por el Dr. Germán Alvarado, MD, PDH
"Los medios médicos no son suficientes… es necesario educar a la juventud contra el riesgo de la promiscuidad sexual”, Dr. Luc Montaigner, quien descubrió del virus que produce el SIDA
En diciembre de 1981, el New England Journal of Medicine reportó la aparición en un grupo de homosexuales americanos, de lo que -hasta ese momento- era una enfermedad desconocida: la enfermedad fue llamada SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) porque se caracterizaba por un daño serio en el sistema inmune o sistema de defensa del cuerpo humano.
En 1983, el Dr. Luc Montaigner descubrió el agente causante del SIDA; el virus fue llamado VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana).
Desde los primeros años, se reconoció que las vías de transmisión eran básicamente tres: a través de las relaciones sexuales, de las transfusiones sanguíneas y de la madre infectada al niño por nacer.
Con el transcurrir de los años han habido cambios importantes en el patrón de presentación: hoy la enfermedad afecta a la población general (incluye hombres y mujeres tanto adultos como niños; así como personas homosexuales y heterosexuales). El despistaje realizado a la sangre a transfundir y la aparición de medicinas que reducen dramáticamente el contagio madre-niño, han hecho que hoy el contagio de la infección por VIH se realice básicamente a través de las relaciones sexuales.
Actualmente (2004), según datos de la Organización Mundial de la Salud, se estima que sólo en Estados Unidos existe un millón de personas viviendo con VIH (con o sin síntomas); también se estima que en total han muerto desde el inicio de la epidemia medio millón de personas.
El problema alcanza dimensiones globales; existirían en el mundo entero 40 millones de personas viviendo con VIH (75% de los cuales vivirían en África sub-sahariana) y habrían muerto por esa causa sólo en los últimos 4 años, 3 millones de personas en todo el mundo. Además habría habido en el mismo período 5 millones de nuevos contagios. Una mención importante requiere el continente africano en el cual la prevalencia de esta enfermedad en la población adulta sería en promedio 8%, llegando hasta 40% en algunos países.
Un punto muy importante a resaltar es que aún la ciencia no ha encontrado cura para la enfermedad ni parecería encontrarla en un futuro cercano; existen medicinas que pueden ‘retardar’ la aparición de los síntomas y prolongar la vida pero no curar. Desde el punto de vista de la salud pública, los esfuerzos deben entonces concentrarse en la prevención de ésta enfermedad: al respecto según la American Public Health Association (APHA), el único método 100% efectivo para prevenir la infección por VIH es la abstinencia o la fidelidad mutua. Existen otros métodos que ayudarían a la prevención y que involucran el cambio de comportamiento en las personas a distintos niveles, por ejemplo la reducción del número de parejas sexuales, la utilización del preservativo en grupos de riesgo que sólo reduce la probabilidad de contagio entre 60 y 95% en parejas heterosexuales según estudios científicos tipo meta-análisis (Weller y col.; Pinkerton y col.); también deben diagnosticarse y tratarse tempranamente otras enfermedades de transmisión sexual y debe permitirse el acceso al tratamiento ‘paliativo’ anti-retroviral, el cual está aún muy limitado en los países en vías de desarrollo.
Lamentablemente, más de una organización que’ dice luchar contra el SIDA’ ha presentado información sesgada sobre la prevención de la enfermedad, centrándola casi exclusivamente en la utilización del preservativo sobre-estimando la efectividad del mismo en los programas del mal llamado ‘sexo seguro’; lo anterior corresponde a una agenda ideológica liberal que no se basa en hechos científicos. Estas mismas agencias, que en la década de los 60’s alentaban el sexo libre y la contracepción, tuvieron que cambiar su discurso debido a la epidemia, basándolo posteriormente en el ‘sexo seguro’, que como hemos señalado es un concepto falaz ya que lo único realmente seguro para detener la epidemia es la abstinencia o la fidelidad mutua. Tratándose de una enfermedad mortal, debería ponerse ‘etiquetas’ a los preservativos advirtiendo a la población sobre la real eficacia de éstos, respetando el derecho de las personas a una correcta y completa información.
Finalmente, la existencia del SIDA nos hace un llamado urgente a la solidaridad con las personas que viven con VIH. Existen aún pacientes con VIH que son discriminados para recibir atención médica en diversos lugares. Si queremos construir un mundo mas humano, todas las personas deberían recibir nuestro respeto, atención y solidaridad afectiva y efectiva.
El Dr. Germán Alvarado, MD, MPH trabaja en el Departamento de Epidemiología en la
Michigan State University. Es médico graduado en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Máster en Salud Pública- Université Libre de Bruxelles y Post doctoral fellow- Johns Hopkins University.
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