Los papás y la catequesis
Por la Hna. Rocío Maldonado, m.c.m.i.
El estilo de la catequesis actual nació en el Concilio de Trento, este Concilio le dio un gran impulso a la catequesis al promover su organización, ya que a partir de allí se crearon las escuelas para niños en las parroquias. Durante muchos años este proyecto impulsó la fe de los niños y garantizó una doctrina cercana a la Iglesia, pero con el tiempo la mayoría de los papás se han ido acostumbrando a llevar a sus hijos a la catequesis y se han despreocupado de educarlos en la fe. Se han desligado de esta tarea y esperan que el catequista los eduque y los forme. Los catequistas a veces pensamos que a través de los niños llegamos a los papás, pero no nos damos cuenta que lo que asimila el niño en el corazón muchas veces es destruido por el testimonio de los papás.
La mayoría de los papás dicen que no saben como orientar a sus hijos. Esto se debe a que generalmente para ser padre de familia no se estudia. Sin embargo hay que recordar que en el matrimonio los papás reciben la gracia que necesitan para educar cristianamente a sus hijos, y que al llevarlos a bautizar se comprometen a educarlos en la fe de la Iglesia y en el amor a Dios.
Los papás, nunca deben renunciar a ese compromiso de educarlos en la fe ya que son los primeros que tienen el derecho y el deber de educar en la fe a sus hijos de acuerdo a su propia convicción. El hogar es el mejor lugar para transmitir valores humanos y religiosos. Los papás pueden ir catequizando desde sus fiestas familiares o celebraciones especiales explicando el sentido religioso de las mismas. No se deben dejar engañar por la tentación de creer que dando todo lo material se cumple con la tarea de ser padres. Los papás necesitan ayudar a sus hijos a "crecer en sabiduría, edad y gracia ante Dios y los hombres".
Los papás están llamados a ser testimonio vivo de la evangelización de sus hijos. Hay que recordar que la personalidad de un adulto se forma en gran parte cuando los hijos son pequeños, de manera que lo que se vive en el hogar tiene gran influencia para su vida. El hogar es prácticamente el lugar donde el niño puede recibir una auténtica catequesis. Cuando el niño no tiene una buena familia entonces la comunidad de fe tiene el compromiso de suplir, los abuelos, los tíos, los tutores, pueden aportar mucho en esta tarea.
Los papás pueden defender a sus hijos del vacío espiritual dando más testimonio que palabras, celebrando con ellos su fe y expresándoles el cariño que les tienen. La familia puede ser un espacio en el cual se transmite y enraíce el Evangelio, allí se pueden dar los primeros pasos en la oración y en la educación de la conciencia y entonces las escuelas de catequesis parroquiales podrán ser una continuación y reafirmación de lo que ya se ha aprendido en el hogar porque la catequesis de la familia acompaña y enriquece todas las otras formas de catequesis.
La Hna. Rocío Maldonado, m.c.m.i. es la Encargada de la Oficina de Catequesis Hispana de la Arquidiócesis de Denver.
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