Los católicos están llamados a acoger y ayudar a quienes recién llegan
Por el Exmo.
Monseñor
Charles
J. Chaput,
O.F.M. Cap
Éste es un principio sencillo que todos podemos usar como guía en nuestra vida pública: Ante todo tenemos que ser católicos. Nuestra fe en Jesucristo y nuestro amor por la Iglesia deberían preceder y fortalecer las raíces de todas las afiliaciones y afectos que tenemos. En un año de elecciones, ya sea que seamos Republicanos, Demócratas o independientes, necesitamos juzgar los programas electorales sin sentimientos, a la luz de nuestras convicciones morales.
Necesitamos colar los candidatos por lo que ellos realmente creen sobre la dignidad de la persona humana. Necesitamos presionar a ambos partidos — duramente y sin tener vergüenza — para que hagan que sus políticas estén en línea con el Evangelio, ya sea que el tema sea leyes injustas de inmigración o la brutal legalidad del aborto. Pero ser "católicos ante todo" va más allá de la política. Significa ir más allá de diferencias raciales, étnicas y económicas a la dignidad que recibimos de Dios y compartimos con desconocidos. Significa de manera especial acoger y ayudar a los recién llegados a nuestro estado quienes comparten nuestra fe católica. Ésta es la misión del Centro San Juan Diego. En la última década, la población hispana de Colorado ha crecido dramáticamente. La mayoría de los católicos que llegan aquí son católicos de nacimiento, pero quedan demasiado desatendidos por lo limitado de los recursos arquidiocesanos, y terminan alejándose poco a poco de la Iglesia o participando en grupos religiosos no-católicos. Ésta es una pérdida inmensa, tanto para los inmigrantes como para el futuro de la Iglesia.
El Instituto Hispano para el Cuidado Pastoral y de la Familia del Centro San Juan Diego fue fundado hace un año para justamente cambiar esta situación. El Centro busca ayudar a los miembros de la comunidad hispana a que profundicen en su fe católica, y para que desarrollen sus dones de liderazgo para su trabajo en la sociedad y en la Iglesia. El Centro es también una base donde los hispanos pueden reunirse, ofrecer ayuda mutua y preservar su vida espiritual, su cultura y tradiciones.
El Centro también ofrece programas de certificación en educación religiosa para el ministerio de jóvenes y adultos, y aconseja a las parroquias sobre como incrementar su pastoral hispana. También entrena animadores de comunidades eclesiales de base y ofrece atención pastoral para los inmigrantes que trabajan en los ranchos. Sus servicios no terminan aquí. El Centro también ofrece clases de inglés como segundo idioma, clases de computación para adultos, clases para el manejo de finanzas personales, clases de auto-estima y de habilidades para la comunicación, y guía para empezar pequeños negocios. Programas futuros incluirán servicios de salud mental para familias, asistencia legal y económica, ayuda con asuntos de empleo e inmigración, y más actividades culturales.
El carácter de una comunidad es determinado por el trato que se le ofrece a sus miembros más necesitados. Y esto incluye a la Iglesia. La parábola del buen samaritano, sobre la que hemos reflexionado hace algunos domingos, nos debería recordar de las implicancias de nuestra fe. Hablar piadosamente es fácil; actuar de acuerdo al Evangelio y vivir nuestra fe es lo que importa. Demasiado del actual debate en los Estados Unidos sobre la inmigración ignora las esperanzas y dificultades prácticas de muchas personas que ya están entre nosotros.
El Centro San Juan Diego nos ofrece a los católicos de Colorado un medio poderoso para ayudar a nuestros hermanos y hermanas hispanos, aquí y ahora, de una manera que traerá frutos para todos nosotros en las décadas futuras. Necesitamos poner nuestra fe en Jesucristo en primer lugar. Necesitamos ser católicos ante todo. Si ayudamos a los necesitados, servimos al bien común y empezamos a humanizar el ámbito publico que compartimos. El Centro San Juan Diego es un medio vital para alcanzar este fin. Y merece toda nuestra gratitud y apoyo.
La comunidad católica de Colorado ha generosamente apoyado la primera fase del Centro San Juan Diego con $1.5 millones, permitiendo que el Centro tenga éxito en sus programas iniciales fundamentales. Para que alcance su potencial total, $1.5 más es necesario para completar la segunda fase de la construcción. Contribuciones pueden ser dirigidas a: Centro San Juan Diego, 2830 Lawrence St., Denver, CO 80205. Llamar al (303) 295 - 9470. Cada donación hace la diferencia.
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