Declaración del Arzobispo Charles J. Chaput, O.F.M. Cap.

“El Papa Juan Pablo II encarnó las más grandes cualidades del Concilio Vaticano II: una gran fidelidad a Jesucristo y su Evangelio; profunda confianza y gozo en la fe católica; apertura hacia lo bueno en el mundo; amor fraternal hacia otros cristianos y judíos; y respeto por toda persona de buena voluntad. Vivió de manera personal el sufrimiento a lo largo de su vida. Experimentó el costo de la guerra, genocidio y opresión política de primera mano. Estas cosas nunca mellaron su fe. Hicieron lo contrario. Lo condujeron más profundamente al corazón de Jesús.

Juan Pablo será recordado como un intelectual con pocos competidores en el escenario mundial -secular o religioso- pero también como un hombre de agudeza, valentía, calidez, simpatía y sorprendente energía. Tuvo una gran dedicación hacia la dignidad de la persona humana y la santidad de la vida humana. Cumplió un siglo de trabajo en los 26 años de su pontificado. Veneró el testimonio de sus predecesores -especialmente Juan XXII y Pablo VI- y construyó sobre su herencia. Cambió la cara del papado, tocó la vida de cientos de millones de personas, y modeló nuestro vocabulario religioso para las décadas venideras. Pero sobretodo, irradió esperanza en una época en el que hay muy poco de ella. Fue un verdadero discípulo de Jesucristo; y en su amor y servicio nos invitó a ser los mismos y nos ennobleció con su ejemplo.

Dios siempre ha guiado a Su Iglesia, y Dios nos enviará al nuevo pastor que necesitamos. Pero Karol Wojtyla será profundamente extrañado por largo tiempo. En todo sentido, fue verdaderamente ´Juan Pablo el Grande´”.

+ Charles J. Chaput, O.F.M.Cap.
Arzobispo de Denver