Relanzan el sueño de Juan Pablo II de una América unida en torno a la Fe
La visión de Juan Pablo II
Proclamar a Cristo en toda América
Gris mediocridad
Acercarnos a Dios y entre nosotros
Secularismo en toda América
Formación para el futuro
Ecclesia in America reúne a personalidades en el Vaticano
La Pontificia Comisión para América Latina de la Santa Sede y los Caballeros de Colón convocaron recientemente a una reunión en el Vaticano para conmemorar el 15º aniversario de la Exhortación Apostólica del Papa Juan Pablo II, llamada “Ecclesia in America” (La Iglesia en América), un importante documento que la Iglesia no quiere echar al olvido.
Así, en la Sala del Sínodo del Vaticano, más de 150 cardenales, obispos, sacerdotes y líderes laicos de América Latina, Estados Unidos y Canadá se reunieron para evaluar cómo poner en práctica este documento eclesial, escrito por el Beato Juan Pablo II con el fin de trazar un futuro en el que una sola América viva y crezca en torno a la Fe.
La Arquidiócesis de Denver estuvo representada con la participación de nuestro Arzobispo Samuel Aquila y del Director del Ministerio Hispano, Luis Soto.
En Ecclesia in America, el Papa Juan Pablo II había escrito que “el encuentro personal con el Señor, si es auténtico, llevará también consigo la renovación eclesial: las Iglesias particulares del Continente, como Iglesias hermanas y cercanas entre sí, acrecentarán los vínculos de cooperación y solidaridad para prolongar y hacer más viva la obra salvadora de Cristo en la historia de América”.
El Papa Benedicto XVI dirigió un discurso a los participantes del congreso, realizado bajo la guía de Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de toda América, Estrella de la Nueva Evangelización, y dijo que “el amor de Cristo nos urge a dedicarnos sin reservas a proclamar su Nombre en todos los rincones de América, llevándolo con libertad y entusiasmo a los corazones de todos sus habitantes. No hay labor más apremiante ni benéfica que ésta. No hay servicio más grande que podamos prestar a nuestros hermanos. Ellos tienen sed de Dios”.
Refiriéndose al documento Ecclesia in America, el Papa recordó que Juan Pablo II “tuvo la clarividente intuición de incrementar las relaciones de cooperación entre las Iglesias particulares de toda América, del Norte, del Centro y del Sur, y, a la vez, suscitar una mayor solidaridad entre sus naciones. Hoy dichos propósitos merecen ser retomados con vistas a que el mensaje redentor de Cristo se ponga en práctica con mayor ahínco y produzca abundantes frutos de santidad y renovación eclesial”.
¿En qué estado está este sueño e intuición del recordado Papa? El Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), el laico uruguayo Guzmán Carriquiry, advirtió en su conferencia, que una América unida en torno a la Fe sólo será posible si los católicos “comunes y corrientes” vivimos nuestra fe en serio.
“Cuántos son los cristianos que hoy han sepultado su bautismo bajo una capa de consumismo e indiferencia”, dijo el Secretario de la CAL lamentando “una gris mediocridad” del cristianismo en el continente. “Cuántas devociones se viven sin un auténtico encuentro con Cristo en los sacramentos, cuántos mix de elementos religiosos sincréticos, el abandono de la confesión, la superficialidad en la participación eucarística”, agregó.
Carriquiry destacó que el encuentro con Cristo requiere de una radical renovación de la catequesis –la enseñanza de la fe– “que tiene que ser presentada en toda su grandeza, porque existe una grave ignorancia de nuestra fe, especialmente en las nuevas generaciones”.
“Por ello –agregó– necesitamos repensar a fondo la formación cristiana de los fieles, sea de iniciación o reiniciación, para lograr una creciente y sólida formación de personas maduras en la fe”. Según Carriquiry, la referencia fundamental para este proceso “tiene que ser el Catecismo de la Iglesia Católica, que el Papa Benedicto XVI a puesto en el centro de este Año de la Fe”.
Carriquiry, un laico casado con cuatro hijos y ocho nietos que sirve en el Vaticano desde hace 40 años, señaló que “las familias cristianas necesitan más ayuda en este servicio fundamental de educar en la fe; sobre todo si se considera la extensa red de escuelas y universidades católicas cuyos frutos evangelizadores son más bien pobres, sobre todo si se tiene en cuenta la inversión humana que implican”.
“Creo –añadió– que es el momento de reevaluar profundamente el papel de la educación católica en América Latina y Norteamérica”.
Responsabilidad de ser hispano
“Tengo muchos años sirviendo a la Iglesia, mi vida es la Iglesia desde hace muchísimos años, pero el participar en este congreso me confirmó en el sentido de pertenencia a la Iglesia, a una Iglesia que es más grande de lo que yo podía pensar”, señaló Luis Soto, al compartir con El Pueblo Católico su experiencia en la importante reunión.
“Como hispanos -explicó Luis- “somos una verdadera bendición para la Iglesia en los Estados Unidos. Sin embargo, a veces tenemos que trabajar para poner en práctica esa bendición. Es decir, asumir el papel que tenemos para enriquecer a la Iglesia, aportar y fortalecerla”.
El Cardenal Sean O’Malley, Arzobispo de Boston y durante más de 15 años encargado de la pastoral hispana en la Arquidiócesis de Washington DC, cerró el encuentro, en la simbólica fecha del 12 de diciembre, fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, recordando “la luna de miel de mi sacerdocio, cuando trabajé con la comunidad hispana”.
“La fe, la alegría, el sentido de celebración, la centralidad de la familia y la comunidad de la comunidad hispana, el sentido de generosidad y sacrificio, la religiosidad popular y la piedad mariana enriquecieron ciertamente mi vida y mi vocación, y también la vida de toda la arquidiócesis de Washington. Así que para mí el tema de esta conferencia no fue algo extraño o abstracto, sino algo que siento apasionadamente”, explicó el Cardenal O’Malley.
“Al sur de la frontera hay un dicho: ‘pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos’; bueno pues creo que Latinoamérica está cerca y continúa acercándose. Nuestra tarea es asegurarnos de que todos nos acerquemos a Dios, y unos a otros”, dijo el Cardenal.
Pero también advirtió que tanto latinoamericanos como norteamericanos “nos enfrentamos a una secularización creciente de nuestras culturas, con su individualismo extremo que está erosionando los valores cristianos que han sido las bases de nuestros países. Ciertamente, una de las áreas donde tenemos que colaborar es en nuestros esfuerzos para promover el Evangelio de la vida y la familia, que es el santuario de la vida”.
“Ante el secularismo de nuestra época, necesitamos una nueva formación en la fe que responda a las preguntas que la gente se plantea actualmente”, agregó.
El evento fue un gran paso en el camino hacia una América unida en torno a la Fe. Una ocasión interesante para integrar a personas del Norte y del Sur, y generar una mayor consciencia de las respectivas responsabilidades. Una de ellas, es sin duda, una mejor formación en la fe. Al respecto, Luis Soto reflexiona: “El futuro de la Iglesia en Estados Unidos es hispano, sin duda; pero la buena y sólida formación del liderazgo para ese futuro, es esencial”.
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