El amor vence toda barrera
Las diferencias culturales nunca son obstáculo cuando hay amor
Richard y Guillermina McLean acaban de cumplir cuarenta años de matrimonio. Ella es de Colotlan, Jalisco- México y él de Ephrata, Washington- Estados Unidos. Ambos parroquianos de St. Therese, Aurora, están muy comprometidos con su comunidad; son ujieres en la Misa de 10 de la mañana y son parte de FAMILY, ministerio de justicia social en St. Therese. En el 2008, Rich recibió el reconocimiento de liderazgo en Justicia Social - Premio Arzobispo Gomez, por su trabajo en promover el intercambio cultural entre los parroquianos hispanos y anglos de St. Therese y es que ambos se siente llamados a compartir las lecciones que sus 40 años de vida como esposos les ha dejado.
Por Lara Montoya
A la entrada de la casa de los McLean, en un colorido letrero se lee: "Bienvenidos, mi casa es su casa", es el espíritu de los McLean que nos abre las puertas de su hogar y de sus corazones. Rich nos recibe con mucha amabilidad y Mina - como llaman cariñosamente sus amigas a Guillermina- con un gran entusiasmo.
Al iniciar la entrevista, los esposos nos cuentan que se conocieron en El Paso, Rich quedó muy impresionado con la hermosa sonrisa de Mina y con su personalidad radiante, "ella vivía en Juárez, había una gran diferencia cultural entre nosotros, yo no hablaba español, y ella muy poco inglés, pero eso no sería una barrera para que empezáramos una linda amistad", nos cuenta Rich.
Fueron buenos amigos por más de dos años. "Me encantaba ir a visitar a Mina, pues su familia era muy activa y muy diferente a la mía, yo había perdido a mi madre a los 6 años y sólo tenía una hermana, Mina en cambio era la mayor de 14 hermanos, mi familia aunque muy buena, no era muy expresiva la de Mina era alegre, juguetona, bromista, y esa experiencia resonaba en mi interior", comparte Rich.
Mina se sentía atraída por la amabilidad de Rich, "era muy dulce, y siempre me encantó su voz gentil, era un caballero y era muy inteligente y formado", dice Mina.
Pero Mina veía a Rich como un amigo, y el confiesa que tenía otras intenciones, quería casarse con ella pero no sabía como proponérselo, un día nos cuenta Rich "Mina estaba tarareando una canción de un grupo americano de la época, la letra decía 'lo seguiré a donde sea que vaya', así que le pregunté si sabía lo que estaba cantando, ella me dijo que si y aproveché para preguntarle si en realidad ella quería decir eso y ella me dijo, claro que sí, así que le dije, bueno entonces eso quiere decir que nos vamos a casar". "¿Qué? dije sin entenderle, añade Mina, y él me respondió, eso significa que estamos comprometidos, pero la palabra que el usó en inglés: 'engage' no era familiar para mí, cuando llegué a mi casa fui corriendo a buscar mi diccionario, y le dije a mi hermana, 'creo que Rich me ha pedido que nos casemos, pero no estoy segura', ella me dijo que si era serio lo que me había pedido, me lo iba a volver a decir". Y así fue, al poco tiempo en una reunión formal Rich pidió la mano de Mina, pero como sus padres no hablaban inglés, Mina les iba traduciendo. "Su papá me dijo que si podía casarme con ella, pero tenía que tratarla bien y respetarla, teníamos 25 años".
El 23 de diciembre de 1972, Mina y Rich contrajeron matrimonio en una Iglesia en Juárez, desde entonces, viven felizmente casados, tienen dos hijos Andy y Cindy de 35 y 33 años.
Mina provenía de una familia católica tradicional, Rich en cambio, aunque había crecido en una familia cristiana protestante, no profesaba un credo específico,. "Yo iba a Misa con ella, y auque no lo tomaba serio y no entendía muchas cosas, iba por respeto a Mina", comparte Rich y Mina añade "mi objetivo era que él en algún momento fuera católico, pero nunca lo presioné, sin embargo de manera muy sutil le decía al momento de recibir la comunión ¿y cuándo vas a ir tu?, hasta que un día de pronto me dijo que iba a una reunión a Santa Teresa, a unas clases, y supe lo que vendría después".
Rich tardó 32 años para ser católico, Mina había trabajado por eso durante toda su vida y sabía que si Rich algún día entraba a la Iglesia, iba a ser un buen católico, "incluso mejor que yo, porque lo conozco, cuando se mete en algo se mete hasta el fondo y así fue", señala Mina.
Cuando les preguntamos acerca de las diferencias culturales, ambos nos relatan algunas anécdotas, Mina empieza: "después de nuestra luna de miel, fuimos a Juárez, era la víspera de Año Nuevo, en mi pueblo el año nuevo siempre se celebraba con bailes y fiestas, cuando mis amigos nos invitaron a salir, Rich me dijo que tenía sueño, así que nos fuimos a dormir temprano. Fue difícil renunciar a las fiestas, a mi me encanta bailar, pero a Rich no le gusta eso". Rich por su parte comenta entre risas, "la comida mexicana no es fácil de digerir" y luego nos cuenta que "una cosa que me costó al comienzo fue no poder compartir con Mina cosas intelectuales que me interesaban, yo quería dialogar con ella sobre diferentes temas, pero cada vez que íbamos a una conferencia o seminario era una tortura para ella porque no entendía nada, la pobre se aburría o se quedaba dormida".
Sin embargo las diferencias nunca fueron una barrera para ellos, al preguntarle el secreto, ambos meditan un momento y responden: "la respuesta es obvia, la razón principal es el amor que tenemos el uno por el otro, pero nunca me había detenido en esto porque para nosotros es algo natural, esto es lo que el amor puede hacer, no sólo en nuestra relación como esposos, sino también en las relaciones con nuestros vecinos y nuestra comunidad, si sabemos lo que el amor es: el leguaje, la cultura, el estatus social y legal, pasan a un segundo plano", señala Rich.
Los esposos hacen una pausa, se miran, se sonríen y luego comparten que "si nos hubiéramos casado por razones superficiales, no hubiéramos seguido juntos, porque las diferencias culturales pueden ser enormes, el matrimonio es difícil, pero si dejas que los problemas te dominen ahí pierdes, nuestro matrimonio ha tenido problemas, no es perfecto, pero creo que empezamos de la manera correcta, hicimos un compromiso de estar juntos en las buenas y en las malas, nos complementamos, somos bien diferentes, él es el cerebro y yo la alegría, nos gustan cosas diferentes y nos aceptamos como somos, nuestras diferencias nos complementan, si aceptamos nuestras debilidades nuestra relación se fortalece".
Rich termina la entrevista con esta reflexión: "el amor nos abre a tratarnos como hermanos, ya sea que hablemos inglés o español, ya sea que tengamos papeles o no, que cantemos Feliz Navidad o Silent Night, ya sea que tengamos la piel oscura o clara, Dios nos llama a amarnos, no sólo de palabra sino de acción. El amor ignora las diferencias cosméticas y cuando ellas pierden peso, es entonces cuando podemos hacernos capaces de ver la hermosa luz de amor que Dios irradia en cada uno de nosotros. El amor nos apremia a ser verdaderamente hermanos porque Dios es nuestro Padre, ese amor es el que se ha cultivado entre Mina y yo desde hace 40 años, un amor de esposos que ha permitido que esas diferencias superficiales no sean barreras, que nos ha enseñado a perdonar y aceptar nuestras imperfecciones".
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