Una maestra, hermana y amiga
Los retos, alegrías y esperanzas de quien se entregó al máximo en su misión como editora por más de trece años
Rossana Goñi inició su misión en Denver el 12 de diciembre de 1998, fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, día para ella muy significativo, pues la devoción a la Virgen Morenita fue creciendo en ella conforme iba conociendo más a la comunidad hispana en la tierra a la que fue llamada a evangelizar. Desde su llegada, Rossana fue editora de “El Pueblo Católico”, periódico que tenía apenas un año de existencia. La periodista peruana vio crecer y madurar a este periódico, y dar frutos en la evangelización. A continuación, ella comparte con nuestros lectores los retos de esta misión y sus mayores alegrías como editora.
Por Lara Montoya
EPC: ¿Cómo ha evolucionado El Pueblo Católico desde sus primeros años hasta hoy y cuáles crees que han sido los hitos más importantes de su crecimiento?
RG: Recibí el periódico después de Mar Muñoz-Visoso, su primera editora y quien lo inició. Cuando llegué en Diciembre de 1998, el periódico tenía sólo 8 páginas, era en blanco y negro, imprimíamos 3 mil copias y lo repartíamos sólo en parroquias. Yo era la única trabajando junto a quien se encargaba del diseño.
Hoy tenemos 16 páginas a todo color, hay una periodista más quien también es encargada de la publicidad y seguimos contando con un diseñador. El periódico lo reciben ahora en las parroquias y en sus casas y se imprimen 12 mil copias. Contamos con la colaboración de generosos sacerdotes, teólogos, periodistas, médicos y laicos hispanos que nos ayudan con artículos, con la difusión y promoción. Fue también muy importante la presencia de Mons. José Gomez como Obispo Auxiliar en Denver. Asimismo, fue crucial la apertura del Centro San Juan Diego, que considero el mejor centro hispano de Estados Unidos. Ambos momentos, nos impulsaron a crecer y mejorar nuestro servicio a la comunidad hispana. Lo dejo para el final, pero lo más importante ha sido el constante apoyo del Arzobispo Chaput, quien desde el inicio se comprometió con la comunidad hispana. Todos los meses leía el periódico y enviaba sus comentarios.
EPC: ¿Cuáles son los mayores retos que has tenido como editora a lo largo de estos más de trece años?
RG: Creo que al inicio el mayor reto fue iniciar mi misión aquí en Denver. Ustedes saben que yo vengo de Perú. Entonces implicó conocer bien cómo desenvolverme y trabajar en una cultura anglo, muy distinta a la de nuestros países latinoamericanos. También fue un gran reto el comprender y conocer más a la comunidad hispana de Colorado, que al ser una comunidad inmigrante, tiene sus propias características, retos, particularidades. Un reto y al mismo tiempo una bendición fue conocer a mis hermanos mexicanos -que son la mayoría hispana en Denver- y empaparme de su realidad. Realmente qué hermoso país, historia y fe.
EPC: Has dicho reto y alegría al mismo tiempo, en esa misma línea ¿Cuáles han sido tus más grandes alegrías en este trabajo?
RG: Muchas, pero te voy a mencionar dos. Primero servir a la Iglesia en Denver bajo la guía de Monseñor Chaput, y el entonces Obispo Auxiliar, Mons. Gomez. Han sido momentos inolvidables de mucho trabajo y dedicación. Pienso que ese fue un tiempo importante para toda la comunidad hispana en Denver. Y otra alegría inmensa fue servir a la maravillosa comunidad hispana en Denver. Tengo y llevo mucho en mi corazón la piedad y fe del pueblo hispano, particularmente de mis hermanos mexicanos. Cantos desde las “Mañanitas” hasta “Buenos días Paloma Blanca” dedicados a nuestra Señora de Guadalupe, no dejarán de resonar en mi mente y corazón, son tesoros invalorables que me los llevaré en mi corazón.
EPC: A lo largo de estos años has compartido con nuestros lectores miles de historias, artículos, testimonios ¿tienes en mente alguna historia en particular que recuerdes?
RG: Hay dos historias que tengo muy frescas en mi memoria. Una es la compañía de un lector a lo largo de muchos años mientras estuvo en la cárcel. El ver sus cartas en las que nos compartía lo feliz que era al recibir y leer el periódico cada mes era suficiente para seguir entregándonos en escribir y trabajar mes a mes. Y la segunda, el testimonio maravilloso de Maira. Una joven madre mexicana quien estando embarazada le diagnosticaron cáncer y los médicos le dijeron que se debería practicar un aborto. Su decisión fue inmediata y decidió tener a su hijo. A los pocos meses dio a luz y algunos días después ella partió a los brazos del Padre Celestial. ¡Nunca voy a olvidar a Maira y su hijito Samuel!
EPC: Antes de despedirte ¿Qué quisieras decirle a tus lectores?
RG: Que veo un ardiente deseo en ellos de conocer más nuestra fe, de entenderla y ponerla en práctica, este deseo ha ido creciendo a lo largo de los años. Pero el reto continúa, nunca dejamos de conocer y aprender más. Los aliento a que sigan haciéndolo. Siempre nuestra Madre Iglesia tiene una respuesta a nuestras interrogantes más profundas, una respuesta de amor y misericordia a nuestras preocupaciones, una respuesta de comprensión y certezas ante nuestras confusiones. La Iglesia, que es nuestra Madre, siempre estará ahí para comprenderte, acompañarte, guiarte y amarte.
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