Centinelas del mañana
Su Santidad el Beato Papa Juan Pablo II dijo que los jóvenes son “centinelas del mañana en esta aurora del nuevo milenio” (NMI # 9). El centinela es, usando esta figura de Su Santidad, aquél que se adelanta a la alborada. El que está despierto antes que salga el sol. De alguna manera, el que nos muestra cómo será el nuevo día. En los jóvenes de hoy pues, podemos ver la Iglesia del mañana.
Sin duda, nuestra población hispana de hoy no es la misma que la población hispana de hace 15 años. Hoy en día ya no trabajamos con tantos inmigrantes recién llegados, sino con inmigrantes que de alguna manera se han adaptado a la vida en los Estados Unidos, muchos de ellos tienen trabajos estables y casa propia. Hoy en día trabajamos particularmente con los centinelas, con los hijos de esos inmigrantes que llegaron en los últimos 15 años.
La comunidad hispana hoy en día es cada vez más bilingüe, cada vez más integrada a las costumbres y maneras de vivir de Norteamérica, pero desafortunadamente pierde su fe con más facilidad. Mientras que casi el 70% de todos los hispanos somos católicos hoy en día, solamente un poco más del 50% será católico para el 2030. Las razones pueden ser muchas, pero valdría la pena considerar si estamos llegando a los jóvenes, nuestros adolescentes, nuestros centinelas, los que hablan mejor inglés que español, los que aún cuando son hispanos, se sienten más identificados con elementos culturales norteamericanos.
En los jóvenes de hoy se construye la familia católica del mañana. En los jóvenes de hoy y en nuestro ministerio con ellos, apostamos el futuro de nuestra Iglesia. Con ellos, ya no cabe pensar en hispano o no hispanos, cabe pensar en católico o no católico. Algunos apuestan a fortalecer en ellos la cultura hispana, dado que de esta manera supuestamente se mantendrán católicos ¿Será esa la respuesta? ¿O tendremos mejor que trabajar en fortalecer en ellos una identidad y cultura católica? Una Familia bajo un Mismo Dios, piensa que la respuesta es la segunda.
Esta columna es escrita por Luis Soto, Director del Ministerio Hispano en la Arquidiócesis de Denver.
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