Una verdadera “Madrina” para la comunidad hispana
Doña Inéz ha dedicado su vida a ayudar y buscar la educación de los hispanos
Agnes Talamantez Carroll, conocida en la comunidad hispana como “Doña Inéz”, mostró desde su juventud un espíritu emprendedor. Su primer negocio – a los 16 años-fue la venta de tamales, hoy es presidenta y fundadora de “Arriba Mi Negocio” y “Agnes Talamantez Carroll & Associates, LLC”. Tiene además un programa de radio sobre pequeños negocios y ha sido pionera en el desarrollo de un plan de estudios para entrenamiento de pequeños negocios en español. Doña Inéz ha recibido numerosos premios no sólo merecidos por su talento, sino además por su entrega y dedicación a la comunidad. Entre ellos se encuentra el reconocimiento de “Madrina” otorgado por el entonces Arzobispo de Denver, Charles Chaput, a través del Centro San Juan Diego en el año 2006.
En este Mes de María y en el que celebramos a las madres y resaltamos el importante rol de la mujer en la Iglesia, presentamos la historia de Doña Inéz, quien nos comparte el secreto de su entrega y el motor que la impulsa.
Por Lara Montoya
Doña Inéz creció en medio de una familia humilde y muy católica, proveniente de la Misión de San José en San Antonio, Texas. Y aunque nacidos en este país, ella y sus antepasados se consideran latinos.
Antonio Talamantez y Teresa Gonzáles, sus padres, no sólo educaron a sus hijos con palabras sino sobretodo con un testimonio de servicio y caridad, ambos eran muy activos en la Iglesia y en su comunidad, “llevábamos comida a los que no tenían- nos comenta Doña Inéz- y mis padres en medio de su pobreza, compartían de sus propios bienes con los vecinos”.
Doña Inéz comparte además que sus padres le enseñaron tres cosas fundamentales que han sido el motor de toda su vida: “la importancia de la educación, la caridad con el prójimo y el amor al Señor y a nuestra Madre Iglesia”, valores que han marcado la vida de esta emprendedora mujer y que han sido el motor y el secreto de su éxito.
En cuanto a su experiencia en el mundo de los negocios, la líder nos comparte que es algo que lleva también en su sangre, “mi papá contaba apenas con educación primaria, sin embargo, deseando sacar a su familia de la pobreza, inició un pequeño negocio de arreglo de máquinas de lavar, luego de 60 años la empresa existe aún”.
Asimismo, Doña Inéz nos cuenta como empezó ella misma su primer negocio cuando apenas tenía 16 años, “yo estaba en un colegio privado de monjas de Santa Teresa de ávila gracias a una beca que me gané - nos cuenta Inéz- la mayoría de estudiantes eran de clase alta. Un día un joven me invitó a un baile militar de los hermanos cristianos, yo tenía muchas ganas de ir, pero no tenía un traje adecuado y no quería poner la presión del gasto de mi vestido a mis papás, así que decidí buscar medios para comprármelo. Vi que mi mamá tenía una receta de tamales bien rica, busqué a todos los comerciantes de alrededor, con los cuales mis papás tenían tratos para pedir ayuda. También las monjitas del colegio me ayudaron para poder obtener los recursos necesarios para abrir este negocio, así logré juntar el dinero para comprarme mi vestido, me fue muy bien, mejor de lo que esperaba, me pareció un buen trabajo y lo continué haciendo hasta cuando fui a la universidad, con eso pagué incluso parte de mis estudios universitarios”.
Doña Inéz no sabía que su venta de tamales era oficialmente un “negocio”, tampoco imaginaba que ese, “su primer negocio”, marcaría el inicio de una larga y exitosa carrera empresarial y más importante aún el comienzo de su vida de servicio a la comunidad. En ese entonces, Agnes tampoco soñaba que sería ella la primera persona en el país en desarrollar un currículo en español de pequeños negocios, que al ser escrito con un acercamiento sensible a la cultura hispana, sería usado a lo largo y ancho del país en diferentes programas de Administración de Pequeños Negocios –SBA por sus siglas en inglés-.
La venta de tamales, junto a la experiencia del negocio de su padre le enseñó algo muy importante, “cuando comenzamos estos negocios - nos dice Doña Inéz- no teníamos ni experiencia, ni conocimientos, sólo teníamos el deseo de salir adelante y corazones luchadores. Al ver a mi comunidad hispana, al reconocer en sus rostros sufrientes los rostros de mis padres, supe que esta podía ser una solución y que el Señor me estaba llamando a hacer algo, después de todo, este talento que se me ha dado es un don de Dios, no me pertenece a mí. Yo soy una simple administradora”.
Ambos valores, la educación y la caridad se convirtieron en la pasión de Doña Inéz, decidió iniciar un negocio que tenga un impacto social: ofrecer un entrenamiento a hispanos de bajos recursos en el desarrollo de pequeños negocios. Desde hace cinco años viene presentando este curso en el Centro San Juan Diego y buscando llegar a más personas, tiene desde hace más de tres años un programa radial, “Arriba mi negocio”, en el que ofrece consejos en esta área.
Doña Inéz nos comparte además que en su misión, su fe es central, “es por la gracia de Dios que hago esto, es el corazón que Dios me ha dado, es a través de mi conocimiento de pequeños negocios que puedo ayudar y creo que todos tenemos una misión sagrada, no importa que posición tenemos, ya sea como personal de mantenimiento o presidente de una gran empresa, nuestro trabajo es sagrado”.
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