¡Remar mar adentro!

“Duc in altum”, es decir, “remar mar adentro” (Lc 5,4) fue la invitación de nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio. Una manera de decir que estamos llamados ser arrojados, valientes, atrevidos, desafiar y desafiarnos a más. La misma frase fue usada en el inicio de la Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte de Su Santidad el Papa Juan Pablo II. Como ustedes saben, esta carta apostólica cuyo título traducido significa “al comienzo del nuevo milenio”, fue escrita por el entonces Santo Padre precisamente para inaugurar lo que él llamó “una nueva etapa” en el camino de la Iglesia (NMI #1).
Al tratar de explicar esa nueva etapa, Su Santidad nos invitaría a “recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza al futuro”. Son exactamente estos tres ejercicios (recordar, vivir y abrirnos), a los cuales nos invitó el Papa, los que guían también el documento más reciente sobre el ministerio hispano en los Estados Unidos: Encuentro y Misión. Pero ¿qué significa esta invitación a remar mar adentro, a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza hacia el futuro?
Recordar con gratitud el pasado es precisamente reconocer y estar agradecidos con todos aquellos que con su esfuerzo, trabajo y dedicación abrieron brecha para lo que hoy llamamos ministerio hispano en la Iglesia de los Estados Unidos. Aquellos que llegaron antes que usted y que yo y que, precisamente gracias a su trabajo, a veces no reconocido, hicieron posible que usted y yo podamos hablar de esto y comunicarnos por este medio. Vivir con pasión el presente tiene que ver con el compromiso verdadero a seguir trabajando en la construcción del Reino de Dios. Pero estar abiertos con confianza al futuro, tiene que ver con responder a la pregunta de a dónde vamos con esto que hoy llamamos ministerio hispano. Preguntarnos a dónde vamos a la luz de la Iglesia en su totalidad, y no sólo los hispanos. Tengamos confianza como nos pide el Papa Juan Pablo II, nuestro futuro es común, y es en la Iglesia, como Iglesia, y siendo Iglesia.
Esta columna es escrita por Luis Soto, Director del Ministerio Hispano en la Arquidiócesis de Denver.
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