Cincuenta años de contracepción en América
Conozca la verdad sobre el uso y consecuencias de los contraceptivos
Por el Dr. Luis E Raez.
El tema de los “anticonceptivos” vuelve a la vigencia ahora que el presidente Obama y su Secretaria de Salud Kathleen Sibellius han dado un mandato obligatorio para que todos los empleadores ofrezcan a sus empleados este servicio en forma obligatoria sin respetar las creencias religiosas de los mismos y pasando por encima de la libertad de elección y religión que tenemos en este país.
De anticonceptivo a contraceptivo
Han pasado casi 50 años desde que los contraceptivos entraron al mercado. Aquí vale aclarar la terminología antes de confundir al lector. Al inicio los llamábamos “anticonceptivos” porque su función era prevenir la ovulación o engrosar el moco cervical para impedir la fecundación e impedir el embarazo por cualquiera de estos dos mecanismos, entonces tenían una función más “preventiva” y el nombre “anticonceptivo” era correcto. Sin embargo, a lo largo de los años se descubrieron también hormonas abortivas como la llamada “píldora del día siguiente” que no previenen el embarazo sino eliminan al bebé después de concebido. Asimismo, se descubrió que las hormonas no eran totalmente anticonceptivas como se planeó originalmente sino que existían otros posibles mecanismos de acción por los cuales interrumpían el embarazo y uno de ellos incluía el evitar la implantación del bebé. Es de ahí que la terminología “contraceptivos” aunque significa prácticamente lo mismo que “anticoncepción” es la más adecuada ya que engloba todas estas opciones.
Muchas fueron las razones por la cuales fueron y son todavía aceptados. Una de las razones principales era porque siendo más fácil y aceptado el uso de los mismos para prevenir el embarazo supuestamente eliminaría la necesidad del aborto. Con esa mentira, tienen mucha popularidad, pero después de 50 años de experiencia y millones de bebés abortados (50 millones por año a nivel mundial de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud) prueba lo contrario. Esto debido a muchos motivos, entre ellos el hecho de que los contraceptivos no son 100% efectivos en este rol (bien usados deberían ser 99% efectivos) y tampoco son usados propiamente por lo que existen muchas fallas que terminan en embarazos no deseados y abortos. Hay estadísticas que hablan de 90-93% de efectividad solamente por este motivo. También la edad de la primera experiencia sexual y la promiscuidad sexual ha aumentado en todo este tiempo como herencia del uso diseminado de contraceptivos.
La situación se pone más complicada ahora que miembros de la Federal Drug Administration (FDA) han sugerido que los contraceptivos se vendan sin receta médica, con la idea que serían más fáciles de conseguir para las mujeres que tienen problemas de asistir a un doctor. La gente de la FDA debería proteger la salud de los ciudadanos de este país en lugar de dar medidas “populares” que pueden causar daño. La idea de que un profesional de la salud recete un contraceptivo está basada en que el profesional de la salud evalúe los riesgos y beneficios de estas pastillas.
Por ejemplo, es bien sabido que si las mujeres son mayores de 40 años y fuman cigarrillos tienen ya un un riesgo muy grande de adquirir coágulos en los pulmones o piernas por los cuales el uso de contraceptivos esta absolutamente contraindicado.
La mentira de la “anticoncepción de emergencia”
La llamada “anticoncepción de emergencia” constituye otra mentira, empezando desde el nombre. ¿Para qué necesita alguien “anticoncepción de emergencia” si ya está embarazada? Una intervención de este tipo debería llamarse: “aborto de emergencia”. Cuando abordamos la “anticoncepción de emergencia” que se practica en Estados Unidos nos referimos al uso de los fármacos: RU-486 y Preven, cuyo objetivo principal es abortar un embrión humano recién formado. La “anticoncepción de emergencia” agrupa los métodos planteados supuestamente para casos de violación y comúnmente para usuarias de la píldora “anticonceptiva” convencional que se olvidaron de consumirla por uno o más días, mantuvieron relaciones sexuales en periodos fértiles y temen concebir. En estos casos, los médicos plantean varias opciones supuestamente para “impedir” el embarazo, pero como éste ya se dio, lo que se hace es “interrumpir” el embarazo. Muchas de estas medidas implican el uso de una dosis alta (tomar varias pastillas) del “anticonceptivo” habitual por las siguientes horas o días, lo que en cierta forma corrobora el potencial abortivo de los mismos. Parte del problema actual de la administración Obama es querer incluir este tipo de contraceptivos entre las medicinas candidatas a venderse sin receta y entre las medicinas que estarían cubiertas por el seguro obligatorio de salud que cubriría este y otros contraceptivos por los cuales los empleadores tendrían que pagar. La “anticoncepción de emergencia” también trae problemas morales y espirituales severos si la usuaria llega a tomar conciencia que lo que hizo fue matar un bebé. Y las consecuencias de ello son síntomas de tristeza y depresión.
Y estos no son todos los tipos de contraceptivos, por ejemplo en América también son muy populares los implantes o inyecciones de Depoprovera que tienen la ventaja de aplicarse hasta cada 3 meses y también funcionan como anticonceptivo o abortivo porque impiden la implantación del óvulo fecundado.
Desde 1968, cuando se empezó a desarrollar la contracepción en América y todo el mundo, las consecuencias médicas y problemas morales que trae consigo, fueron profetizados y descritos por el Papa Pablo VI que muy valientemente y a pesar de la negación de muchos dijo: “Es intrínsecamente mala ‘toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación’” (Catecismo de la Iglesia Católica, número 2370, cf. Encíclica Humanae vitae, número 14).
El Dr. Luis E. Raez, es American Board Certified en: Medicina Interna, Hematología Clínica, Oncología Médica y Medicina Geriátrica. Trabaja como Director del Grupo de Oncología Toráxica del “Memorial Health Care System” en Florida y como Profesor Asociado de Medicina en el “Herbert Whertheim College of Medicine” de la “Florida International University (FIU)”. También es Profesor Visitante de Medicina en la Universidad Cayetano Heredia en Perú. El Dr. Raez se dedica a la investigación y tratamiento de cáncer de pulmón y tiene un interés grande por temas de Ética Médica y Moral. El Dr. Raez tiene más de 70 publicaciones en libros y revistas médicas en inglés, castellano y portugués; y más de 90 presentaciones a nivel nacional e internacional.
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