
¡Aleluya!
El gozo de la Resurrección
Por Rossana Goñi.
¡Sí! Estemos alegres porque el Señor Jesús ha resucitado y no existe gozo más grande que éste, pues nos trae la esperanza y la certeza que podemos ser salvados.
La Liturgia en este tiempo de Pascua de Resurrección nos repite la palabra ¡Aleluya!, Hall?luya que quiere decir “¡Alaben a Dios! ¡Gloria al Señor!”. Es una exclamación de júbilo originaria del judaísmo y después utilizada por nosotros los cristianos. También ha sido adaptada de la expresión hebrea hallet -lu-Yáh, que significa “alaben (ustedes) a Yah” ó “Alabad a Yahvé”.
Entonces queridos hermanos, ¡Alabemos al Señor! Con palabras de júbilo y alegría, con cantos de gozo porque Aquél quien es el motivo de nuestra alegría está entre nosotros, se ha quedado entre nosotros y nos ama eternamente. ¡Cómo no estar alegres!
Son muchas las experiencias que se viven a través de la Cuaresma y luego la Semana Santa. Han sido días de mucha oración, confesión más frecuente, encuentro con nuestras miserias y grandezas también. Nos hemos esforzado por vivir la caridad de manera concreta ayudando a los necesitados, pero también esforzándonos por vivir esta virtud con el hermano, con quien me es difícil relacionarme. Perdonando, comprendiendo, amando. Después de estos 40 días de oración, ayuno, sacrificios y caridad, ¿llego a la Pascua, más convertido en mi vida cristiana? ¿Soy una mejor persona? ¿Me conformo cada día más con Aquél que me enseña como ser verdaderamente persona humana?
La Iglesia nos invitó durante esta Cuaresma ha esforzarnos concretamente por alcanzar la santidad. Nos invita a vivir la Cuaresma todos los años. Y cada año pongo de mi parte para poder llegar a ser como Jesús. ¿Puedo decir que en esta Pascua soy más como Él? Responderlo no debe ser fácil, eso queda en el corazón de cada uno. A solas con Dios.
Lo cierto es que estas oportunidades que nos regala nuestra Madre Iglesia no las podemos dejar pasar así nomás, como unos días más en la vida que se nos van. Sí, ya pasó esta Cuaresma, y quizá si puedo decir que he avanzado en mi camino hacia la santidad.
Pero si veo que ha pasado esta Cuaresma y aún sigo cayendo en aquello que quiero dejar hace años y me ata y no me hace libre, sino esclavo de mis fragilidades, de mi pecado, debo saber que aún tengo Esperanza. Porque Jesús ha resucitado y está aquí entre nosotros. Porque a pesar de mis caídas y errores Él me enseña que puedo retornar a Él en cualquier momento y empezar. En realidad, siempre debemos esforzarnos por lograr esa conformación con Jesucristo, no descansar ni un día por conquistar la Patria Celestial.
¡Aleluya! ¡Alaben a Dios! Alabemos a Dios con la santificación de nuestros pensamientos, sentimiento y acciones. Nunca es tarde, todos los días son un nuevo inicio. La santidad es un camino que debe ser renovado todos los días, sólo podremos decir hasta aquí, cuando Dios nos llame a su encuentro y lo veamos.
La Pascua es un tiempo hermoso, en el que con alegría, fe y esperanza podemos renovar nuestras resoluciones, y renovarnos en el amor. Seguir entregándonos, seguir amando. Nunca cansarnos de amar, pues el amor no tiene límites cuando brota y nace de quien es el Amor de los Amores: el Señor Jesús.
Que María, la Mujer de la Fe y la Esperanza, la Mujer del Gozo pleno, los acompañe de manera especial en estos días de Pascua. e nosotros! ¡Feliz Pascua de Resurrección queridos hermanos!