El desafío de la comunión

Sin duda que todos los católicos y de manera especial aquellos que tenemos algún ministerio en la Iglesia, buscamos ser fieles al plan de Dios, a su designio en nuestra vida y para la Iglesia. Normalmente intentamos encontrar cómo es que podemos ser fieles a su plan y ponerlo en práctica. Durante las celebraciones del nuevo milenio, Su Santidad el Beato Papa Juan Pablo II, escribió lo siguiente: “Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: éste es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo.”(Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte # 43).
En los próximos meses, en este espacio de Una Familia Bajo el mismo Dios, estaré profundizando en diversos párrafos de esta carta apostólica. El día de hoy, sólo esa frase nos brinda material suficiente para reflexionar. Imagínate que cada grupo, que cada misa, que cada parroquia, que cada diócesis fuese una casa y escuela de comunión. Que los demás se acercaran sólo para ver cómo es que nos amamos, respetamos, somos uno, vivimos en comunión. Sin embargo, el mismo Papa Juan Pablo II tenía claro el tamaño del reto que lanzó. Dice que este es “el gran de-safío”, no uno de ellos, sino “el gran desafío” que tenemos ante nosotros. Vaya si lo es… El problema es que, siguiendo con sus palabras, sólo nos daremos cuenta que éste es “el gran desafío” si “queremos ser fieles” a su designio. A veces es más cómodo no querer ser fieles a su designio o pretender serlo de otra manera, buscando otros desafíos.
Nos deja en claro también que de esa manera estaremos respondiendo a las “profundas esperanzas del mundo”. Lo que está en juego cuando hablamos de ser Una Familia Bajo un mismo Dios, cuando hablamos de unidad, comunión y cooperación, es el designio de Dios y las más profundas esperanzas del mundo. El mundo necesita vivir en comunión, el mundo necesita seguir el designio salvífico de Dios, el mundo busca respuesta a sus más profundas esperanzas. Su Santidad nos ha dicho como lograrlo… Seamos casa y escuela de comunión… Seamos Una Familia Bajo un mismo Dios.
Esta columna es escrita por Luis Soto, Director del Ministerio Hispano en la Arquidiócesis de Denver.
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