La Vigilia Pascual
Esta es la noche para regocijarnos.
Por el Exmo. Monseñor James D. Conley.
“Haec nox est” (latin). Esta es la noche. Jesucristo murió, fue sepultado y resucitó entre los muertos, esto es lo que celebramos en la Pascua la ¡Solemnidad de las Solemnidades!
Imagínense lo que debe haber sido estar al pie de la cruz viendo a Jesús morir. Imaginen verlo enterrado en una tumba con una piedra rodada en la entrada. Ahora imaginen, días después, descubrir que Jesús se alzó y dejó esa tumba. Que estaba vivo y caminando entre los que viven.
Con frecuencia estamos tan acostumbrados a la historia de Pascua que no logramos percibir cuán verdaderamente milagrosa fue. Damos la resurrección por descontada. Es duro concebir realmente lo que Jesucristo ha hecho por noso-tros.
La Resurrección nos libera del pecado y de la muerte. Abre para nosotros el gozo y la felicidad eternas. Para recordar esta libertad, la Iglesia nos proporciona la Liturgia de la Vigilia Pascual.
La Vigilia Pascual es la primera celebración de la Resurrección, es la que convierte la oscuridad en luz y la que nos trae el agua de la vida.
La Vigilia Pascual proclama el misterio de la Pascua, el misterio de la Pasión de Cristo, de su Muerte y su Resurrección a través de los ricos símbolos del fuego y del agua en la proclamación de la Palabra de Dios y en la celebración de Jesús Eucarístico.
El Papa Benedicto XVI nos dice: “la Vigilia Pascual utiliza dos signos elocuentes.
Primero está el fuego que se convierte en luz. Mientras la procesión atraviesa el templo cubierto por la oscuridad de la noche, la luz del Cirio Pascual se convierte en una ola de luces y nos habla de Jesucristo como la verdadera estrella de la mañana que jamás se pone, el Señor Resucitado en quien la Luz ha conquistado las tinieblas”.
El Papa añade “el segundo signo es el agua. Por un lado, ella nos recuerda las aguas del Mar Rojo, el ocaso y la muerte, el misterio de la Cruz. Pero ahora nos es presentada como agua viva, como un elemento que da vida en medio de la sequedad. De esta forma se convierte en la imagen del sacramento del Bautismo a través del cual compartimos la muerte y resurrección de Jesucristo”.
“¡Jesucristo es nuestra Luz!” la Vigilia Pascual proclama. Y Jesucristo es nuestra luz, Él nos guía, Él nos saca de la oscuridad del pecado, de la duda. Encontrarse con Jesucristo es como abrir nuestros ojos por primera vez y descubrir que todo lo que vemos bajo Su luz nos conduce a la Verdad, el Bien y la Belleza.
“¡Cristo es el agua de la vida!” la Vigilia Pascual nos dice. Él nos nutre, Él sacia nuestros deseos más profundos. Durante la Vigilia Pascual somos testigos de bautismos en los cuales Jesucristo, el Agua de la Vida, nos lava del pecado haciéndonos puros, santos y renovados. Miles de almas aquí y alrededor del mundo experimentarán esto por primera vez.
Pero la Vigilia Pascual es más que estos ricos símbolos, es la proclamación de la historia de nuestra salvación. Es un recordatorio, a través de las nueve lecturas de la Biblia y el bello himno del Exsultet, que Dios nos ha venido preparando para que lleguemos a conocer a Jesucristo, para que lo conozcamos íntima y profundamente, desde el principio de la creación. La Vigilia Pascual nos recuerda que Dios tiene un Plan para no-sotros y que Él trabaja a través y junto con nosotros para traer a todos los hombres a la Salvación.
Finalmente, la Vigilia Pascual es la celebración gozosa de Jesucristo presente en la Santa Eucaristía. La Resurrección significa que aquellos que participan de la Eucaristía son atraídos a la eternidad de Dios. Nada es más importante que esto.
Exhorto a cada uno de ustedes y sus familias a que consideren participar de la Misa de Vigilia Pascual este año. Es una Misa transformadora, una ocasión para recordar que podemos ser limpiados y que podemos pasar de la oscuridad a la luz. Es la celebración de la Resurrección de Cristo. Como dice el Papa Benedicto nosotros celebramos la Pascua “como el origen y objetivo de nuestra existencia. La celebramos porque ahora, gracias al Señor Resucitado, se ha establecido definitivamente de que la razón es más poderosa que la sin razón, la Verdad más fuerte que las mentiras, y el Amor más fuerte que la muerte”.
Que cada uno de nosotros ingrese a una vida nueva en la Resurrección de Jesucristo.
¡Feliz Pascua de Resurrección!
Mons. James D. Conley, es actualmente el Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Denver.
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
