Seis nuevos diáconos camino al sacerdocio
Cuatro de los diáconos son hispanos y servirán como sacerdotes en la Arquidiócesis de Denver
Por Rossana Goñi (con la colaboración del DCR)
El sábado 27 de Septiembre la Catedral de la Inmaculada Concepción se vio iluminada ante el gozo de seis jóvenes seminaristas que recibieron la ordenación diaconal de parte del Arzobispo de Denver, Monseñor Charles J. Chaput, O.F.M. Cap.
Cinco de ellos venían de países del extranjero: tres de México, uno de Colombia y uno de Korea del Sur.
Los ordenados fueron Carlos Wilson Bello-Ayala, de Bogotá, Colombia; Mauricio Bermudez-Hernandez, de Puebla, México; Crispín Miguel Angel Enriquez, de Guadalajara, México; José de Jesús García-Pedreguera, de Veracruz, México; Damian SooHo Lee, de Korea del Sur; y Joseph Toledo, de Bridgeport, Connecticut (USA). Tres de ellos asisten al Seminario Teológico San Juan MariaVianney y tres al Seminario arquidiocesano Redemptoris Mater del Camino Neocatecumenal.
La Eucaristía fue concelebrada por el Obispo Auxiliar de Denver, Monseñor James Conley; por los rectores de ambos seminarios, Padre Michael Glenn y Padre Florián Martín-Camala. A la Misa asistieron 35 sacerdotes, así como 20 diáconos de la Arquidiócesis de Denver, además de familiares y fieles en general.
En la homilía, el Arzobispo Chaput explicó que durante los ritos de ordenación impondría sus manos sobre los neo-diáconos y explicó que “esa es la señal externa del sacramento de las sagradas órdenes. Ustedes son consagrados, se distinguen del resto de la comunidad por su servicio al Señor. Éste es un gesto tradicional de la Iglesia – estar consagrado significa estar reservado sólo para las intenciones de Dios”.
Haciendo referencia a la primera lectura tomada del Libro del Profeta Jeremías, en donde el Señor le pide al profeta que predique su mensaje de manera valiente, el Arzobispo enfatizó la misión de un diácono de proclamar las Escrituras. “Sean predicadores buenos, entusiastas y alegres de la Palabra de Dios, Él les dará fortaleza y valentía”.
La segunda lectura de los Hechos de los Apóstoles se refirió a cómo el diácono Felipe de la Iglesia primitiva, convirtió a un eunuco etíope a través de la predicación del relato de Jesucristo y los discípulos de Emaús. Ante esta lectura, el Arzobispo le dijo a los neo-diáconos “su prédica mis queridos hermanos se debe dar a partir de estos testimonios”.
Después del Rito de Ordenación Diaconal, los jóvenes fueron revestidos con la estola y dalmática, vestimenta del diácono y fueron exhortados a predicar el Evangelio. “Recibe el Evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho fe viva enséñalo, y cumple aquello que has enseñado”, dijo el Arzobispo Chaput a cada uno de los neo-diáconos mientras se arrodillaban frente a él y recibían el Libro de los Evangelios.
Los diáconos pueden celebrar bautismos, matrimonios y funerales. Asimismo pueden predicar y distribuir la comunión. Sin embargo, no pueden –hasta ser ordenados sacerdotes- consagrar la Eucaristía, confesar y dar la unción a los enfermos.
Antes de la bendición final, el Arzobispo agradeció a las familias de los neo-diáconos y les dijo “estamos muy, muy agradecidos a todos ustedes por haber transmitido la fe a sus hijos y haberles dado un buen ejemplo que los ha llevado a este momento … una vez más felicitaciones y bendito sea Dios”.
Testimonios de los nuevos diáconos
Diácono Mauricio Bermúdez
Estoy muy feliz, con mucha paz y alegría, y a la vez con muchas cosas en mi corazón que no puedo describir ahora, es hermoso el amor de Dios. Es una bendición y una gracia que el Señor me haya llamado y escogido para estar en su viña, y para trabajar con la gente en la Iglesia, es algo hermoso poder estar en el altar, estar más cerca del Señor y poder servir específicamente ahí, es una verdadera bendición.
Diácono Miguel Ángel Enríquez
Hoy para mí es un día maravilloso. Le doy gracias a Dios por haberme dado este regalo, pues soy conciente que este es un don. A la vez le pido que este regalo sea una bendición para la Iglesia, para ponerlo al servicio de los demás y que me ayude a serle fiel en este ministerio. A la gente le pido por oraciones, para que Dios me use como un instrumento para los demás y para que nunca se me olvide que eso es lo que soy, simplemente un instrumento de servicio para los demás. Comparto esta alegría con la Iglesia, especialmente con los fieles de Colorado.
Testimonios ante la Ordenación Diaconal
María Elena Hernández (madre del Diácono Mauricio)
Como mamá me siento muy emocionada. Sé que probablemente él siempre estará lejos, pero está en el lugar que debe estar y como él siempre me ha dicho, ´mami tú nunca estarás sola porque la Virgen María siempre te acompaña´. Hoy yo le repito lo mismo, hijo tú no estás sólo, Cristo está contigo y la Virgen María también te acompañará.
Ignacio Enríquez Mendoza (padre del Diácono Miguel Ángel)
Hoy es un día de mucha felicidad y de dar muchas gracias a Dios por la vocación de mi hijo.
María del Rosario Del Toro (madre del Diácono Miguel Ángel)
La vocación de mi hijo es una gracia muy grande, es un regalote tan inmenso que Dios nos ha dado que no encuentro el modo de pagarle. Pido a Dios que siga bendiciéndonos y que nos dé licencia de venir a su ordenación sacerdotal. Desde que era niño Miguel Ángel, le gustaba mucho andar con los sacerdotes y también ir a los retiros.
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