En el Santuario de Lourdes brilla la luz de Dios irradiada por María
El Santo Padre realizó una peregrinación al Santuario con motivo de su 150 aniversario
En Febrero recordábamos que este año se cumplen 150 años de las apariciones de la Virgen María a Santa Bernardita Soubirous en Lourdes, Francia. Con este motivo el Santo Padre Benedicto XVI realizó su décimo viaje internacional para peregrinar al santuario de Lourdes. “El Pueblo Católico” les trae en esta edición, un resumen del mensaje del Santo Padre durante su visita a Francia llevada a cabo del 12 al 15 de septiembre.
Por Jorge Luna

Francia, un lugar querido por el Santo Padre
Francia no es un país ajeno al Santo Padre. Él ha tenido la oportunidad de visitar en numerosas ocasiones a la “Hija predilecta de la Iglesia”. En este viaje, el Papa hizo referencia al aprecio que tiene por las tierras galas y por su cultura, resaltando la teología que ha surgido allí, desde San Ireneo de Lyon, pasando por San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII, hasta llegar a la gran influencia que tuvieron los pensadores franceses en el desarrollo del Concilio Vaticano II. Figuras como el P. Henry de Lubac, Etienne Gilson, Henri-Irenee Maroux, el P. Congar y Jean Danielou.
El Sumo Pontífice mencionó además cómo el haber tenido un contacto personal muy profundo con la gran cultura teológica y filosófica de Francia fue decisivo para el desarrollo de su pensamiento.
En esta ocasión, el motivo de la peregrinación de Benedicto XVI fue el poder toparse con esta realidad en la que el cielo se encuentra con la tierra. Encontrar esa especial presencia de la Virgen María en nuestro tiempo. El descubrir las huellas de la joven Benardette, quien fue muy amiga de la Virgen y sobretodo el conocer más a nuestra Madre Santísima. El Santo Padre señaló además que: “Voy (a Lourdes) a encontrar allí el amor de Nuestra Madre que es el verdadero remedio y cura para todas las enfermedades, dolores y sufrimientos. Voy para solidarizarme con todos aquellos que sufren. Voy como signo de amor por Nuestra Madre. Esto para mí es un signo muy importante para nuestro tiempo”.
Ésta no es la primera vez que el Santo Padre visita el santuario. Estuvo allí para el Congreso Eucarístico Internacional de 1981, justo después del ataque que sufrió Juan Pablo II en la plaza de San Pedro y que casi le cuesta la vida. Otro evento personal que une al Papa con Lourdes es que el día de su cumpleaños es el día en que la Iglesia celebra la fiesta de Santa Bernardita.
Belleza Inmaculada
En las apariciones, la Virgen María es descrita como una mujer hermosa, como la más hermosa de las mujeres y que habla a Bernardita con gentileza y amabilidad, con respeto confianza y delicadeza. No debe sorprendernos que la Virgen sea hermosa, nos recuerda el Papa, pues como Ella misma lo menciona, es la Inmaculada Concepción. Aquella que ha sido concebida sin pecado. María nos enseña el verdadero significado de la belleza, una belleza que es pura y que emana de la belleza de Dios y de la acción de su gracia. Que es distinto de lo que el mundo nos dice acerca de la belleza de las mujeres hoy en día. Volvamos nuestros ojos junto con Bernardita hacia la “bella señora” y dejemos que Ella nos enseñe donde buscar la verdadera belleza.
El rezo del Rosario, escuela de oración
Otro de los aspectos que resaltó Benedicto XVI fue el rezo del rosario, haciéndonos notar la extraordinaria realidad que, durante las apariciones, Bernardita rezaba el rosario bajo la atenta mirada de la Madre de Dios que se le unía en el momento de la doxología. (Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo).
Y es que cada vez que rezamos el rosario, lo rezamos junto con la Virgen, bajo su atenta mirada. Ella nos educa, nos enseña y nos guía en la contemplación de los misterios de la vida de su Hijo, el Señor Jesús.
Lourdes, Santuario de luz y esperanza
El Santo Padre recalcó además, que uno de los acontecimientos que impresionó a mucha gente fue el ver a la joven Bernardita, quien al narrar los acontecimientos de las apariciones, tenía el rostro radiante, dejando esto una profunda impresión en sus mentes y en sus corazones. Este fue otro de los aspectos que el Papa quiso resaltar en sus reflexiones en Lourdes, el tema de la luz.
“Lourdes es un lugar donde la luz brilla en las tinieblas. Desde el ejemplo de Bernardita cuya vida familiar estuvo llena de tristezas, incomprensiones y pobreza; pero también llena de calor familiar. Lourdes es un lugar donde los enfermos, los desvalidos, los olvidados, los sufrientes, los desesperanzados encuentran esperanza y conversión. Lourdes es uno de los lugares donde la belleza de Dios y su amor se refleja con particular brillo, y esta luz se complementa con las innumerables velas que los peregrinos encienden, día y noche durante todo el año, acompañándolas con ruegos y oraciones a la Madre que los escucha con gentileza y amabilidad”, señaló el Pontífice.
Ante todo, como también lo indicaba el Papa, “Lourdes es un lugar de fe y esperanza, de conversión y de oración. Un lugar donde esas realidades invisibles adquieren signos visibles que nuestros sentidos pueden apreciar”. Uno de estos signos es la procesión de antorchas, donde se peregrina en procesión rezando con “fervor y sencillez”. En una muy profunda reflexión Benedicto XVI señaló cómo la procesión de antorchas expresaba de manera clara el misterio de la oración: “en la comunión de la Iglesia, que une a los elegidos del cielo y a los peregrinos de la tierra, la luz brota del diálogo entre el hombre y su Señor, y se abre un camino luminoso en la historia humana, incluidos sus momentos más oscuros”, dijo el Santo Padre.
El mundo en el que nos ha tocado vivir está lleno de oscuridades, de sufrimientos, de desastres, pero esa nunca será la ultima palabra: “Y la luz brilla en las tinieblas” (Jn 1, 15). La última palabra siempre es de Dios como lo indica el apóstol San Juan.
El propósito de la peregrinación de Benedicto XVI al Santuario de Lourdes y a Francia debe tener muchas razones en la mente del Pontífice, pero ciertamente uno de ellos es el alentarnos a mirar con ojos renovados la acción de Dios en nuestras vidas. El alentarnos a mirar como Dios siempre tiene la última palabra, iluminando todo lo que nosotros le dejemos iluminar, siempre ayudados de la mano de la Virgen María, nuestra Madre.
Que el ejemplo del Vicario de Cristo y sus palabras nos ayuden a renovarnos en la convicción de que Cristo es “nuestra vida, nuestra esperanza y nuestra luz”.
Desde 1858 la Iglesia ha reconocido 66 curaciones milagrosas ocurridas en el Santuario de Lourdes. El mismo que es visitado cada año por 6 millones de peregrinos provenientes de 70 países distintos.
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