
El hermoso don de la vida
No está en nuestras manos decidir sobre ella
Por Rossana Goñi
En este mes de Octubre se recuerda y celebra en el mundo entero el don de la vida. Primer don que nos viene de Dios, pues es Él quien decide que existamos. Desde que empecé mi experiencia como periodista me ha gustado investigar y escribir sobre temas de la vida y su defensa.
Hace muchos años tuve la oportunidad de venir a Estados Unidos y participar en una oración en común fuera de una clínica de abortos. La actividad era totalmente tranquila, sólo rezábamos a las puertas de la clínica. No puedo olvidar el rostro de las mujeres –jóvenes–que entraban o regresaban a sus carros después de vernos. De manera particular me impresionó una. Muy joven, iba entrar como queriendo esquivar la mirada de quienes rezábamos fuera, sin embargo, no podía. Llegó un momento que volteó, nos miró y se puso a llorar descontroladamente y regresó a su carro. No puedo olvidar ese momento en el que fue Dios a través de esas oraciones quien permitió que esa joven no mate a su bebé. La vida que llevan dentro es real, es un bebé en proceso de crecimiento. No es una célula o grupo de moléculas como nos lo venden los grupos que promueven el aborto. Si fuese un grupo de moléculas, no habría esa experiencia existencial de una mujer de experimentar otro ser viviente en su seno. Esa experiencia de llevar en ti otro ser humano, NO es un grupo de moléculas… unas moléculas no me harían sentir nada, absolutamente nada. El misterio de la vida va más allá de experiencias externas, pues viene de Dios, único dueño de nuestras vidas.
Una de las contradicciones más grandes en las que pienso frecuentemente es ver tantas mujeres casadas que hoy en día no pueden salir embarazadas y sufren tanto por esa renuncia que Dios ha permitido en sus vidas. Y por otro lado, otro gran número de mujeres que comportándose como “diosas” disponen de la vida que llevan en el vientre. Hay tantas mujeres qué esperan tener un bebé entre sus brazos y no pueden, mientras otras terminan con ellos antes de nacer para muchas veces acabar en tachos de basura. Si eres tú una de esas mujeres que está viviendo un momento difícil, angustiada, sin encontrar una salida, pues estás embarazada y ves a esa vida como un riesgo o amenaza para tu vida, nunca, nunca pienses que el aborto –matar al bebé- es la solución para la experiencia que puedas estar viviendo. Recuerda que hay muchísimas mujeres en el mundo, quizá más cerca de lo que tú te imaginas, que están buscando cuidar, educar y amar a un hijo. Entrégaselo a ella, a ellos. Sabrán como darle el amor que toda persona necesita, tendrá un hogar, pues Dios, en su infinito amor por cada uno de nosotros, ya pensó un lugar para ella si es que tú no la deseas contigo. Es hermoso saber que en Denver se ha inaugurado el Centro de Embarazos Casa de la Luz (ver nota en página 10). Una especie de hogar, donde aquellas mujeres que se encuentren dudando de su embarazo puedan recibir no sólo unas palabras de esperanza, de escucha, sino sobretodo de amor. Si tú eres una de esas jóvenes que se encuentra en esta situación, no dejes de buscar ayuda en este hogar para mujeres y ahí te ofrecerán la mejor recomendación para ti y para esa vida que llevas en ti.
No dejemos de seguir rezando y trabajando arduamente por defender el don de la vida siempre. Hagamos ofrecimientos especiales a lo largo de este mes, para que muchos niños sean salvados en los vientres de sus madres. Ofrécele un Rosario a nuestra Madre María en estos días, no tenemos idea de lo que Dios puede obrar a través de una oración con fe. ¡Quizá se salve alguna vida por esa oración que digas hoy!