
Sobre liturgia y sacerdotes
Este mes, en Tu Iglesia Te Responde hemos recibido dos preguntas. ¡No dejes de enviarnos tus dudas que con gusto serán respondidas en este periódico! Nos puedes escribir a: elpueblo@archden.org o llamar al (303) 715-3219.
Una parroquiana de la Iglesia San José en Denver, nos pregunta este mes: ¿Qué significan los diferentes colores de las casullas que usan los sacerdotes al celebrar la Eucaristía?
En los varios períodos del Año Litúrgico los cristianos oramos con sentimientos diversos evocadas también por los colores de las vestiduras litúrgicas.
El papa Inocencio III (1198-1216) fue el que esbozó el uso de los colores litúrgicos que utilizamos actualmente en las celebraciones de la Iglesia. Este papa basó su simbolismo sobre las interpretaciones alegóricas de los colores y las flores mencionados en la Escritura, especialmente en el libro del Cantar de los Cantares, donde los colores juegan un importante papel en toda la narración.
Blanco: Simboliza pureza y tiempo de júbilo, también simboliza fe, virginidad, santidad, Resurrección. Es usado en los momentos principales del calendario litúrgico; Navidad y Pascua. También se usa en fiestas dedicadas a la Virgen o Santos. Para las grandes solemnidades, aun sin ser color litúrgico, las vestiduras se visten de dorado, aunque la presencia de este color se deba habitualmente a las decoraciones doradas de los ornamentos, también presentes en otras vestiduras. Para las fiestas más importantes, se usarán siempre las vestiduras más dignas y hermosas, aunque no sean del color correspondiente. El Blanco también suele ser usado en Funerales como signo de Resurrección.
Morado: Indica la esperanza, el ansia de encontrar a Jesús, el espíritu de penitencia. Significa devoción, también dolor, severidad. Similar al negro. Simboliza una profundización espiritual, una preparación. Se usa en Adviento y en Cuaresma, tiempos de preparación para la Navidad y la Pascua respectivamente. También se puede usar en funerales y misas de difuntos.
Verde: Simboliza la esperanza, Expresa la juventud de la Iglesia, el resurgir de una vida nueva. Es usado durante el Tiempo Ordinario, después de Navidad hasta Cuaresma, y después de la Pascua hasta el Adviento. Es tiempo de esperanza por la venida del Mesías y por la Resurrección salvadora respectivamente. Este tiempo se conoce como Tiempo Ordinario dentro del calendario litúrgico. Para los pueblos antiguos, el verde era la primavera, la vegetación, el renacimiento, la esperanza de una cosecha abundante. La palabra “verde” proviene de la palabra latina “viride”, que significa “fresco”, “lozano” o “floreciente”.
Rojo: Simboliza el martirio y la fuerza del Espíritu Santo. Es usado en las fiestas de la Pasión del Señor, de los santos mártires y del Espíritu Santo, Domingo de Ramos, Viernes Santo y Pentecostés. En Roma, es usado para los funerales de los Cardenales y del Sumo Pontífice. El Rojo significa el don del Espíritu Santo que nos hace capaces de testimoniar la propia fe aún hasta derramar la sangre en el martirio. Simboliza el fuego, la sangre y la realeza. El Rojo significa pasión, caridad, amargura, amor divino, Eucaristía, Espíritu Santo, martirio, Apóstoles.
Julio Herrera de St. William en Fort Lupton nos pregunta: ¿Por qué a los sacerdotes se les cambia de parroquia cada cierto tiempo?
Para responder citaré el Código de Derecho Canónico que es la ley suprema que rige a la Iglesia Católica.
El Canon No. 522 nos dice “El Párroco debe tener estabilidad y por tanto, debe ser nombrado por tiempo indefinido; sólo puede ser nombrado por el Obispo diocesano para un tiempo determinado, si este modo de proceder ha sido admitido, mediante decreto, por la Conferencia Episcopal”.
Esto es lo que dice el Derecho Canónico, y la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, pensando que puede ser de beneficio tanto para las parroquias como para los sacerdotes, ha convenido en la posibilidad de designar a párrocos por un tiempo determinado. En nuestra Arquidiócesis de Denver los párrocos son nombrados por el Arzobispo por un período de seis años con la posibilidad de ser reasignado por otros seis años.