
“Por sus frutos los conoceréis…”
El Arzobispo Chaput deja una herencia colosal a favor de la pastoral hispana
Por Rossana Goñi
El Arzobispo Charles J. Chaput deja a su partida una reconocida obra pastoral en diversos ámbitos y en todo el territorio del norte de Colorado; pero su dedicación a los hispanos y la expansión que esta pastoral experimentó bajo su liderazgo está tal vez entre los legados más importantes que deja.
La pasión de Mons. Chaput por la comunidad hispana se expresó poco antes de tomar posesión de la sede de Denver, cuando recién había sido nombrado Arzobispo. “Quiero encontrarme con la energía de los hispanos” dijo en una entrevista concedida a inicios de 1997.
Apenas llegado a Denver, el Arzobispo promete que nombrará un director de pastoral hispana cuanto antes, porque la posición de director había estado vacante por casi cuatro años. En enero de 1998 viaja a México para llevar un curso de inmersión en español y aprender más de la fe y cultura del país. A su regreso recibe al comité arquidiocesano de pastoral juvenil hispana, quienes piden al arzobispo la contratación de un Coordinador de Pastoral Juvenil Hispana.
A mediados de ese año nombra a Mar Muñoz como Directora del Ministerio Hispano y algún tiempo después contrata a Jake Samour como Coordinador de los Jóvenes Hispanos y los Jóvenes Adultos Anglos.
Ese mismo año, la Oficina del Ministerio Hispano se integró plenamente a la Cancillería (las instalaciones del John Paul II Pastoral Center) de la Arquidiócesis -hasta entonces operaba como una oficina aislada en un local en mal estado- y paulatinamente creció en un personal de apenas 3 personas, a 15. “El Arzobispo Chaput se dio cuenta del crecimiento demográfico de la Comunidad Hispana católica y puso a disposición los recursos necesarios para que la Iglesia pueda dar la atención que necesita a esta comunidad creciente. Ningún otro departamento de la Arquidiócesis ha crecido tanto en los últimos años como la Oficina Hispana”, explica Mons. Jorge de los Santos.
Paralelamente a todo esto, el Arzobispo apoyó la continuación de “El Pueblo Católico” como publicación mensual y con distribución separada del semanario inglés, y en diciembre de 1998 se nombra a Rossana Goñi como su editora.
Mientras tanto, relata Mar Muñoz, “el Arzobispo me envió a visitar parroquias y comunidades, a identificar donde había comunidad hispana, escuchar sus inquietudes y llevarles su saludo con el mensaje de que se preocupa de ellos. Algunas comunidades me reciben con agrado pero algo incrédulas”.
Para responder a la creciente necesidad pastoral de los hispanos, el Arzobispo escribe a diferentes obispos de América Latina pidiendo que consideren Colorado tierra de misión y envíen sacerdotes a laborar entre las comunidades hispanas en la Arquidiócesis; mientras tanto, a inicios del 2000, lanza un esfuerzo para que los recursos pastorales de la Arquidiócesis, como el importante Congreso de Catequesis hoy llamado “Viviendo la Fe Católica”, se ofrezca en español.
El crecimiento rápido de la comunidad hispana genera importantes desafíos pastorales a los que Mons. Chaput permaneció sensible. El Arzobispo llama a los párrocos a hacer un esfuerzo de dar la bienvenida a los hispanos católicos que residen en los territorios de sus parroquias y a invertir recursos en contratar personal que los atienda. Así, en menos de diez años, la Arquidiócesis de Denver pasa de 15 a cerca de 48 parroquias con una o más Misas en español y alguna clase de ministerio hispano organizado.
Este esfuerzo se aceleró significativamente cuando Mons. Chaput solicita en el año 2000 a la Santa Sede un Obispo Auxiliar hispano, y a inicios del 2001 recibe del Papa Juan Pablo II el don de quien sería su auxiliar y amigo personal: Mons. José H. Gomez, hoy Arzobispo de Los Ángeles.
En Julio de 2002, el Arzobispo aprueba la contratación de un director de Pastoral Juvenil Hispana a tiempo completo y bajo la Oficina de Ministerio Hispano. Así es como llega Luis Soto, quien se convertirá en cercano colaborador del Arzobispo Chaput en la expansión del Ministerio Hispano.
Simultáneamente y con el deseo de seguir ofreciendo recursos para la pastoral hispana, el Arzobispo aprueba el plan para un futuro centro hispano presentado por la Oficina Hispana: un instituto pastoral que debía incluir un centro de educación de adultos y asistencia social. Para esto, el Arzobispo convence a un donante anónimo para que los beneficios de la venta de una propiedad vayan destinados a la restauración de la antigua Sacred Heart School en el centro de la ciudad.
El Arzobispo Chaput fue acompañado por Mons. Gomez en la guía y cuidado de todos los fieles del norte de Colorado. Sin embargo, ante el continuo crecimiento de la comunidad hispana hubo énfasis en la atención de los sacerdotes hispanos y la creación de un consejo de consulta para el futuro centro hispano, para el que eligen un nombre emblemático: Centro Juan Diego (que pasará a ser San Juan Diego tras la canonización).
El centro se inauguró en Julio de 2003 con una inversión de casi 4 millones de dólares.
“Desde su inauguración el Centro se convirtió en una casa para los hispanos, en el centro se ofrecen numerosos programas de formación que han ayudado a un número importantísimo de hispanos, además de proveer asistencia social en varios niveles”, dice Luis Soto.
El Centro San Juan Diego, en efecto, crea iniciativas importantes como los Servicios Familiares “Bienestar”, incorporado al Centro en el 2004 y liderado por la Hna. Alicia Cuarón. “Hoy servimos a más de 7 mil personas por año, tratando de mejorar sus condiciones de vida mediante servicios como la Clínica Legal, cursos para pequeñas empresas y referencias a otros servicios”, cuenta la Hna. Alicia.
Mientras tanto, el continuo desarrollo del Centro San Juan Diego exigió mucha atención de parte de Mons. Chaput. Para no desatender la pastoral con las parroquias, el Arzobispo nombra a Luis Soto como Director del Ministerio Hispano y a Mar Muñoz-Visoso como Directora del Centro San Juan Diego, hasta su partida en 2007.
Tras el nombramiento y la partida de Mons. Gomez como Arzobispo de San Antonio en Febrero de 2005, el Arzobispo Chaput nombra como Vicario para el Ministerio Hispano a Mons. Jorge De los Santos, continuando así su compromiso de atención a la comunidad hispana.
En junio de 2008, el Arzobispo impulsa la creación de una oficina arquidiocesana para la Renovación Carismática en español. “Esto se hizo en respuesta al gran crecimiento del movimiento carismático, la necesidad de atenderlo conforme a la voluntad de Dios, guiados y dirigidos por su Arzobispo”, dice Abran León, actual director de la oficina.
Con el apoyo del Arzobispo, el Centro San Juan Diego inicia el 2009 un ambicioso programa de licenciatura para jóvenes adultos. “El impacto que este programa está teniendo se ve primordialmente en la vida de los alumnos que participan del mismo. Los frutos los vemos ya desde ahora, pero serán más palpables durante el 2015, cuando se gradúen y estén listos para servir de forma mas entregada y formal dentro de la Iglesia Diocesana”, dice Alfonso Lara, Director de Formación y Catequesis del Centro San Juan Diego.
El ardor y cariño de Mons. Chaput por los hispanos tiene también un importante impacto en sus esfuerzos por atraer vocaciones hispanas, especialmente al seminario diocesano. Así es como el Arzobispo inicia un programa de promoción vocacional para hispanos con acuerdos con la Arquidiócesis de Morelia (México). Actualmente son 10 los sacerdotes hispanos que se han ordenado del Seminario Saint John Vianney, sin contar a quienes han sido ordenados de parte del Seminario Redemptoris Mater. A esto se sumó un exitoso programa de formación de diáconos permanente hispanos que sigue creciendo.
“Bajo el liderazgo de Mons. Chaput no sólo se inició la iniciativa ‘One Family Under God’ para promover la integración espiritual y práctica de los católicos hispanos con el resto de la comunidad católica, sino que el Arzobispo estuvo siempre involucrado en temas como inmigración, publicando numerosas columnas y declaraciones de apoyo a una reforma integral de nuestras leyes migratorias”, dijo Soto.
El Arzobispo Chaput supervisó también el desarrollo de un plan pastoral para la Pastoral Juvenil Hispana. “Actualmente contamos con varias actividades a nivel arquidiocesano que antes no existían, como la formación para líderes, actividades vocacionales, retiros, concurso de canto, jornadas de oración por las vocaciones, retiro anual para líderes, Encuentro anual Juvenil Arquidiocesano; reuniones mensuales de coordinadores y campamentos juveniles”, cuenta Liliana Flores, Coordinadora de Jóvenes Hispanos.
Muchos más son los logros del Arzobispo Charles Chaput, pero probablemente los más importantes no sean los grandes proyectos visibles que deja en herencia, sino el lugar que ha ocupado en el corazón de los hispanos del norte de Colorado.
Es indudable que la energía y entusiasmo de los hispanos católicos en el norte de Colorado se encontró con el empuje de un pastor celoso de su rebaño y con la colaboración y gran esfuerzo personal de numerosos sacerdotes y líderes parroquiales. El resultado: un crecimiento sin precedentes del Ministerio Hispano en la Arquidiócesis de Denver, una gran identificación y cariño de los hispanos por quien reconocen como su pastor y padre espiritual.
Agradecemos de manera especial la colaboración de Mar Muñoz-Visoso y Luis Soto en la elaboración de esta noticia.