
Mons. Charles: “el mejor regalo que me pueden dar es que sean santos”
Cerca de 2,000 hispanos se congregan en emotiva Eucaristía de despedida a quien ha sido Arzobispo de Denver
Por Rossana Goñi
En medio de una conmovedora Eucaristía realizada en el Event Arena, National Western Complex en Denver, el viernes 26 de agosto, cerca 2,000 fieles de la comunidad hispana se despidieron de Mons. Charles J. Chaput, O.F.M.Cap. y agradecieron hondamente su entrega y dedicación generosa a lo largo de más de 14 años.
La Eucaristía, organizada por la Oficina del Ministerio Hispano en Denver, fue presidida por Mons. Chaput y concelebrada por varios sacerdotes de la Arquidiócesis de Denver, entre ellos, Mons. Bernard Schmitz, Vicario para el Clero, Mons. Thomas Fryar, Moderador de la Curia; Mons. Jorge De los Santos, Vicario para el Ministerio Hispano y el Padre Jorge Rodríguez, Vice-Rector del Seminario San Juan Vianney.
En medio de pañuelos blancos que eran batidos de un lado a otro se recibió a Monseñor Charles y se inició la Eucaristía elevando todos sus voces al Señor Jesús a través del canto de entrada. Los numerosos fieles, que vinieron de todas partes del norte de Colorado, se mostraron alegres y agradecidos, pero algunos también dejaron caer algunas lágrimas pues se va a extrañar a quien ha sido un buen pastor y un padre espiritual preocupado sinceramente por la santidad de la comunidad hispana.
La homilía de Mons. Charles fue traducida por Mons. Jorge De los Santos. Al inicio el Arzobispo agradeció la presencia y muestra de cariño de todos. Asimismo, confirmó lo que se le había dicho cuando se organizaba esta despedida “no existe un templo que pueda congregar a los miles de hispanos que querrán despedirse de mí”. Después, agradeció a los esposos Jerry and Mary McMorris por su generosidad en proporcionar los medios para que la despedida de la comunidad hispana se realice en este lugar en una reverente Liturgia. La pareja de esposos fue ampliamente aplaudida por los fieles.
La primera lectura de la Carta de San Pablo a los Tesalonicenses se refirió al llamado a la santidad. Mons. Charles dijo “San Pablo nos dice que la santidad es para todos. A veces creemos que la santidad es sólo para las religiosas o sacerdotes o diáconos, sin embargo, San Pablo está hablándote a ti y a toda la Iglesia”. “Ahora que parto a Filadelfia –añadió el Arzobispo- el mejor regalo que ustedes me puedan dar es que sean santos, si mi trabajo aquí por 14 años no produjo la santidad, fue tiempo perdido … lo que más deseo es que sean más santos que cuando llegué a Denver”.
El Evangelio del día fue tomado de San Mateo, en el que se explica la parábola de las 10 vírgenes necias y prudentes y que hace referencia al Reino de los Cielos. En este sentido, Mons. Chaput explicó que “las vírgenes de la parábola representan a la Iglesia que es la novia de Cristo, el esposo. Todos juntos somos la esposa de Cristo. Debemos estar iluminados e iluminar al mundo a nuestro alrededor. ¿Estamos despiertos para iluminar a Cristo y dárselo al mundo? ¿Somos la luz del mundo? La forma de iluminarlo es hacer el trabajo que Jesús nos pide, llevar una vida santa, amar a la familia, ayudar a los pobres, cuidar de los que están solos, vestir al que no tiene ropa, ayudar aquellos que no tienen casa. El Señor quiere nuestra conversión y perseverancia en hacer bien las cosas”.
Ante este gran reto para todo cristiano, el Arzobispo Charles dijo “si es que no hacemos esto, escuchen lo que nos dice el mismo Dios en el Evangelio: ´Amén, que quiere decir esto es verdad´. ´No los conozco´”. Ante la atención de los presentes, el Prelado siguió explicando que cada uno es responsable de su propia santidad. “Ustedes son responsables de ustedes, yo soy responsable de mí mismo. Pero también soy responsable de ustedes porque soy arzobispo. Sean santos, esfuércense para que podamos ir al Cielo”, señaló Mons. Chaput.
En un momento muy intenso de la Eucaristía el ahora Arzobispo de Filadelfia, dirigiéndose con mucho cariño a todos los presentes les dijo “quiero darles las gracias por ser mis hijos, y al mismo tiempo mis hermanos y hermanas, y mis amigos. Voy a rezar para que me acompañen ustedes con sus oraciones. Vamos a estar unidos otra vez en el Reino del Cielo y ahí le daremos gracias a Dios por el don de unos y otros. Espero con expectativas y esperanza ese día, pues hoy estoy muy triste de dejarlos. Les pido perdón por mis pecados, les pido perdón por aquellos momentos en los que no he vivido la virtud y rezo para que cuando nos volvamos a ver podamos gozar de la misericordia de Dios. Que el Señor los bendiga y los mantenga cerca de Él”.
Los dones fueron presentados por la Familia Paredes, encargados de la formación al matrimonio de parejas hispanas en la Arquidiócesis de Denver y miembros del Movimiento de Vida Cristiana.
La música fue ofrecida por diversos coros de parroquias del norte de Colorado: los Angelitos de Jesús de la Iglesia de Ascension; Jóvenes de la Paz y la Renovación Carismática de Queen of Peace; y el Trigo de Jesús de Holy Cross.
Al finalizar la Eucaristía, Mons. Jorge dijo unas breves pero muy sentidas palabras a Mons. Chaput “fue un honor haberlo servido aquí en la Arquidiócesis. Lo extrañaremos muchísimo”.
Los numerosos fieles se quedaron por horas a despedirse uno por uno de Mons. Charles y recibir su bendición final. Ante la multitud que se generó alrededor de él, los Caballeros de Colón organizaron un camino para que pueda salir del lugar. Sin embargo, el Arzobispo les dijo: “no quiero irme, aquí me voy a quedar a despedirme de todos”.