Más que un voluntariado es una alegría
Profesor de inglés del Centro San Juan Diego comparte su experiencia
“El Pueblo Católico” tuvo la alegría de compartir un diálogo con el Sr. Bill Amann, voluntario en el Centro San Juan Diego. Bill prometió cinco años de su vida a Dios para servir a los inmigrantes enseñándoles inglés. Ahora, lleva ya seis años haciéndolo, lo despliega como persona y cristiano el poder servir a quienes llegan a tierras nuevas no sólo enseñándoles el idioma del lugar, sino además ayudándolos en lo que necesiten, acogiéndolos.
Por el Equipo de Redacción de EPC*
EPC: ¿Cuánto tiempo lleva trabajando en el Centro San Juan Diego?
Tengo seis años y medio enseñando inglés.
EPC: ¿Qué es lo que le motiva a ayudar a la Comunidad Hispana?
Bill: Siento un especial afecto por los inmigrantes de Latinoamérica en los Estados Unidos debido a la influencia de mi profesor de español, Carlos Mae-Gamboa, quien me enseñó no solamente el idioma si no también la cultura de México. A través de sus enseñanzas y tres viajes a México, mi esposa y yo aprendimos a amar la cultura y a la gente de México. Después de regresar de estos viajes mi opinión sobre los inmigrantes de Latinoamérica fue diferente. Un día, algunas personas se quejaban en el trabajo sobre los inmigrantes que no aprenden inglés. Yo salí en su defensa respondiendo que aprender otro idioma es un verdadero desafío. Después me di cuenta que en vez de ser parte de un problema como ellos lo eran, yo quería ser parte de la solución. Así que decidí ser maestro voluntario en el Learning Source para Adultos, un grupo que ofrece clases de inglés para inmigrantes. Conforme pasaba el tiempo, me di cuenta que tenía un talento especial para enseñar a los hispanos porque podía utilizar los métodos de enseñanza de Carlos a la inversa. Además podía entender la cultura mucho mejor que otras personas.
EPC: ¿Cuál ha sido su experiencia como maestro de English as a Second Language (ESL)?
Bill: En el 2001 cuando aún trabajaba, comencé a enseñar por las tardes a un grupo multinacional en el Learning Source. Estuve con ellos hasta el 2008, fecha en que el centro fue cerrado. Impartí clases a todos los niveles desde principiantes hasta avanzados. En el 2005 llegué al Centro SJD junto con otros dos maestros del Learning Source para establecer el programa de ESL. Empecé a enseñar a los principiantes hasta que entrené a un voluntario para llevar esa clase. Con el pasar de los años fui avanzando de nivel y ahora estoy enseñando a una clase de nivel avanzado II. He visto pasar a muchos empleados y voluntarios por este lugar durante todo este tiempo.
En el 2008, después del cierre del Learning Source, empecé tutorías a estudiantes multinacionales, generalmente alumnos avanzados. Este año también estoy como voluntario en A la Source, un ministerio de ayuda principalmente a refugiados Africanos que se ven perdidos en el sistema americano. Así que los ayudo con inglés práctico para la vida diaria, llenando aplicaciones de trabajo, practicando entrevistas de trabajo, a los que desean estudiar para la ciudadanía, etc.
EPC: Háblenos un poco sobre su fe
Bill: Mi fe es una razón muy poderosa en mi voluntariado, ya que lo veo como un ministerio personal. Me jubilé 5 años para poder realizar un mayor trabajo como voluntario. Es una promesa que hice a Dios hace algunos años, que nunca cobraría un sólo centavo por ofrecer mi tiempo a otras personas. Supongo que soy un pésimo hombre de negocios, pero recibo recompensas que ningún dinero puede comprar.
EPC: Cuéntenos sobre su familia
Bill: Mi esposa Dotti y yo hemos estado casados por 42 años y fuimos novios en la preparatoria. Tenemos dos hijos. Sean es un cirujano ortopedista que acaba de terminar su internado sobre reemplazo de cadera y rodilla en el Hospital Porter de Denver. Mi hijo Mark inició un negocio de consultoría en el área de planeación de emergencias, ayudando a organizaciones, estados y ciudades a prepararse y como reaccionar en caso de desastres. Tenemos dos nietos que adoramos y uno tercero en camino.
EPC: ¿Cuáles han sido las mejores experiencias con sus estudiantes?
Bill: Mi meta en clase es proporcionar un lugar seguro y divertido para el aprendizaje. Así que me encanta cuando nos reímos o cuando alguien aprende una habilidad o se arriesga a hacer algo nuevo. Quiero ayudarlos a tener confianza en ellos mismos y adquirir una buena autoestima. Esto no es siempre fácil para los inmigrantes. También me gusta enseñarles sobre nuestra cultura y como sobrellevarla especialmente cuando aprendan inglés. Nos reímos mucho de los errores que cometemos. Siempre me sorprendo de estas personas que trabajan todo el día y después se pasan dos horas y media sentados en mi clase. Por eso tengo que ser un animador divertido que los mantenga despiertos. Lo que más me interesa transmitirles es el amor que siento por todos ellos.
EPC: ¿Puede compartirnos alguna anécdota en clase?
Bill: Una vez estaba tratando de lograr que los estudiantes participaran en clase y mostraran seguridad. Así que pretendí estar sordo y que no los escuchaba bien. Traté de utilizar mi español limitado y decía, “hablen alto, estoy sordo”. Después de repetirlo varias veces, los estudiantes estallaron en carcajadas incontrolables. Y es que en lugar de decir, “Soy sordo”, yo decía “Soy cerdo”.
* Esta entrevista se realizó con la ayuda de Sylvia Gould.
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