Jóvenes en Madrid, firmes en la fe
No guardéis a Cristo para vosotros, comunicadlo con alegría a los demás” Papa Benedicto XVI
Por Carmen Elena Villa
El aeródromo de Cuatro Vientos en Madrid se convirtió el pasado 20 de agosto en el escenario de una fiesta llena de alegría, juventud y fe. Allí se realizó el evento central de los cinco días de la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa Benedicto XVI.
Un fuerte aguacero inesperado se desató justo en aquel momento. Un millón 500 mil jóvenes de 170 países, que estaban congregados allí quedaron empapados, pero pese a esta mala jugada del clima, se les veía celebrando en un ambiente de fe y fraternidad. Este enorme espacio público se convirtió en un lugar de oración durante el momento de la Adoración al Santísimo Sacramento en el que se veía a esta multitudinaria juventud orando en silencio, en un inmenso y hondo ambiente de recogimiento.
La lluvia en Cuatro Vientos fue una especie de analogía con lo que hoy vive la Iglesia católica: tiempos de tormentas por ataques y contradicciones que vienen tanto de afuera como de adentro de la misma institución. Así como el millón y medio de jóvenes aún hay muchas personas que pese a estas borrascas, conservan fielmente “la llama que Dios ha encendido”, como dijo el Papa a los jóvenes allí presentes. “Procurad que no se apague, aunque vengan más lluvias, alimentadla cada día, compartidla con vuestros coetáneos que viven en la oscuridad y buscan una luz para su camino”, les exhortó.
Dentro de los días de la Jornada Mundial de la Juventud se realizó también la marcha anti – Papa con unos 5 mil asistentes, con una excusa supuestamente sólo económica, por el gasto que representaba la visita de Benedicto XVI para este país. Parece que no se dieron cuenta de todas las ganancias que la Jornada dejó (160 millones de euros netos, 3.000 empleos directos y 7.000 indirectos). Se trató más bien de informaciones que buscaron desviar la atención de este evento y de las sabias palabras del Papa en cada uno de los actos de estas jornadas. “La verdad sólo es accesible en la libertad”, dijo el Pontífice en el avión rumbo a Madrid. “Se pueden imponer con la violencia los comportamientos, las observancias, actividades, pero no la verdad”, aseguró.
Y volviendo justamente al centro de atención de la Jornada, ésta tuvo como lema “arraigados y cimentados en Cristo, firmes en la fe”. El Papa en sus discursos sabiamente hacía ver a la fe no sólo como la aceptación de unas teorías abstractas sino la “relación íntima con Cristo que nos lleva a abrir nuestro corazón a este misterio de amor y a vivir como personas que se saben amadas por Dios”, escribió en la homilía que no pudo pronunciar en Cuatro Vientos por la tormenta. Como algo característico que el Papa Benedicto XCVI ha marcado en las JMJs es una hora de Adoración al Santísimo en completo silencio. Es así que al terminar su homilía este día les dijo a los jóvenes “Os invito, pues, a permanecer ahora en la Adoración a Cristo, realmente presente en la Eucaristía. A dialogar con Él, a poner ante Él vuestras preguntas y a escucharlo. Queridos amigos, yo rezo por vosotros con toda el alma. Os suplico que recéis también por mí”.
Unos 300 actos culturales, catequesis, confesiones, un Vía Crucis, un encuentro con jóvenes seminaristas, otro con jóvenes religiosas en el majestuoso monasterio del Escorial fue lo que se vivió en las jornadas que tuvieron como escenario este país con fuertes raíces católicas que parecen estar vivas todavía.
Una juventud artífice de un ambiente totalmente sano, “No he visto sino jóvenes disfrutando de la vida, con la energía de la edad, exuberantes y alegres”, cuenta en una crónica la periodista española Inma Alvarez. “Nadie bebido, nadie drogado, nadie molestando o alterando el orden”, dice. De hecho el Samur reportó que no hubo ni un solo caso de intoxicación etílica entre los participantes a este evento donde la edad promedio era de 22 años.
Vale la pena leer los discursos y homilías que Su Santidad pronunció durante esos cinco días. Todos llenos de sabiduría, realistas, sin ingenuidades e invitando a los jóvenes a fundar su fe sobre roca. “El Señor os ha enviado en este momento de la historia, lleno de grandes desafíos y oportunidades, para que, gracias a vuestra fe, siga resonando por toda la tierra la Buena Nueva de Cristo”, dijo el Papa al finalizar este gran evento.
Una joven hispana y su experiencia en la JMJ: María Saldaña comparte su honda alegría
La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) fue una experiencia única que jamás voy a olvidar en mi vida. La JMJ nos llenó de retos a los 2 millones de jóvenes que estuvimos allí. Retos que yo por mí misma no pude haber sobrepasado, pero en cuanto dejé que el Espíritu Santo me guíe, todo cambió. Ya el sol de más de 90 grados no era el que me quitaba el pensamiento, sino esa ilusión y necesidad de estar junto al Santo Padre, el Papa Benedicto XVI. Aún cuando pienso en todo lo que viví, las lágrimas quieren rodar por mis mejillas, porque Jesús vivo fue el que estuvo allí y sin dudarlo me tomó de la mano, tocó mi corazón y me dijo ‘ya no tengas miedo’ y me llenó de gozo y regocijo.
Ahora, después de haber tenido unos días maravillosos de comunión y vivencia de la fe en España, yo le quiero decir a todos los jóvenes que no estamos solos, hasta en la esquina más lejana hay un joven como tú con ese mismo amor por Cristo que quiere entregarse. Sólo tenemos que hacer vida todos esos consejos que el Santo Padre nos dio allí, de no ser un joven católico aislado y solitario, sino ser una Iglesia en conjunto y así seguir a Jesús, que sólo por Él vamos a poder alcanzar la santidad.
Muchas gracias a todas aquellas personas tan generosas que hicieron que este milagro de amor fuera posible en mi vida.
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