¿Hay diferencias?
Misa de Domingo y Misa de semana
Araceli Quiñones nos hizo una serie de preguntas relacionadas con el mismo tema que con mucho gusto estamos respondiendo más adelante. ¿Cuál es la diferencia entre la misa dominical y las misas de la semana y porqué celebramos la Misa los domingos, dónde dice esto en la Biblia? ¿Y porqué la Misa del sábado en la tarde es considerada válida como Misa de domingo? Si tienes alguna consulta, pregunta o duda de fe, no dejes de escribirnos a pueblo@archden.org ó llámanos al 303.715.3219.
Querida Araceli, nos alegra mucho poder responder una vez más a tus dudas de fe. Esperamos que lo que te explicamos más adelante te sirva a ti y a toda la comunidad hispana para conocer más el tesoro que Dios nos ha dejado a través de la Iglesia.
La celebración Eucarística es el más grande de los sacramentos porque lo que sucede en cada celebración de la Santa Misa es el Sacrificio que Jesucristo ofrece de sí mismo al Padre, por amor a nosotros, por obra del Espíritu Santo. En cada celebración de la Santa Misa es Dios mismo quien habla a su pueblo por medio de su palabra que son las Sagradas Escrituras, en cada celebración de la Santa Misa es el mismo Jesucristo que se hace presente real y verdaderamente en su cuerpo, en su sangre, en su alma, en su divinidad, en todo su ser completamente. Cada celebración de la santa Misa es el misterio Pascual del Señor, su Pasión, su muerte y su Resurrección. En cada celebración de la Santa Misa recibimos la comunión, es decir recibimos a Jesucristo completo en el pan y en el vino consagrados y esa Comunión nos une completamente a Él. Todo esto sucede por el misterio de la celebración Eucarística. La diferencia es que unos días se celebra con mayor solemnidad que otros, pero toda celebración de la Misa contiene todo el misterio eucarístico, no importa si se celebra en Domingo o en cualquier otro día de la semana.
La celebración dominical y las celebraciones de las solemnidades difieren de las celebraciones entre semana sólo en unos elementos pero la parte central de la Misa permanece constante, es decir la consagración. Las palabras de la consagración son las mismas no importa si es Domingo o día entre semana, por lo tanto, la Misa contiene todo el misterio de la Eucaristía. Algunos elementos que son distintivos el Domingo son por ejemplo: dos lecturas de la Biblia en vez de una, el Gloria, el Credo, que le dan mayor decoro y solemnidad a la celebración.
Para entender un poco el por qué se privilegia el Domingo como día de la celebración Eucarística entre los católicos, vamos a ver lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que se llama con razón “Día del Señor” o Domingo. El día de la Resurrección de Cristo es a la vez el “primer día de la semana”, memorial del primer día de la creación, y el “octavo día” en que Cristo, tras su “reposo” del gran Sabbat, inaugura el día “que hace el Señor”, el “día que no conoce ocaso”. El “Banquete del Señor” es su centro, porque es aquí donde toda la comunidad de los fieles encuentra al Señor resucitado que los invita a su banquete... Para los cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor (“Hé kyriaké hémera”, “dies dominica”), el “domingo”“.
Desde los primeros años del cristianismo, los creyentes acostumbraban a reunirse el primer día de la semana en recuerdo de la Resurrección de Jesús. Sólo a finales del siglo I, hallamos ya la expresión Kyriaké hémera, Día del Señor, referida al domingo. Sin embargo, los grupos Nazarenos originales, del Siglo I, de fuertes raíces judías, siguieron observando las fiestas del calendario judío, entre ellas el reposo sabático semanal, conforme a la Torah. El Antiguo Testamento dice que Yahvé descansó de toda obra creadora, el Nuevo Testamento nos revela que Dios sigue trabajando (ver Jn 5,17). Si sigue trabajando, quiere decir que la obra de Dios no se acabó el sábado. El pecado de Adán introdujo desorden en el mundo y era necesario un día más de trabajo y un nuevo día de descanso.
Veamos rápidamente los inicios de la historia de manera que entendamos el significado del día sábado: “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo y descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios toda la obra creadora...” (Gén 2, 2-3). Este día, el último día de la creación, donde Dios había terminado su obra creadora fue declarado día Santo y día de descanso en el Monte Sinaí; el día para recordar la alianza de Dios con su pueblo. “Recuerda el día del sábado (sabbath = descanso) para santificarlo. Seis días trabajarás, pero el día séptimo es día de descanso para Yahvé, tu Dios. No harás ningún trabajo...” (Ex 20, 8, 10).
El día del descanso es “bendecido” y “santificado” por Dios, o sea, separado de otros días para ser, entre todos el “Día del Señor”. Es un día para ocuparnos de las cosas santas y no de las profanas.
El ritmo semanal con el Domingo como día central es el primer eslabón de la cadena del Año Litúrgico. Con el tiempo, un domingo destacó sobre los demás: fue el Domingo de Pascua. En rigor, todos los domingos del año son domingos pascuales, pascua semanal. La Iglesia desde el Siglo V ha impuesto la obligación de santificar el Día del Señor, día que comienza en las Vísperas, o sea, en la tarde anterior (sábado) siguiendo la costumbre judía de contar los días. También las solemnidades comienzan en la Víspera. Por este motivo la misa vespertina del sábado “vale” para cumplir el precepto dominical porque en rigor ya es domingo.
Agradecemos a Mons. Jorge De los Santos por colaborar con esta respuesta.
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