
Hemos sido creados para más
Nuestras opciones definen nuestra eternidad
Por el Exmo. Monseñor Charles J. Chaput.
En países musulmanes como Pakistán, los jóvenes hombres comienzan a estudiar el Corán tan pronto como cuando comienzan a leer. De hecho muchos de ellos aprenden a leer usando el Corán. Leen y discuten el Corán diariamente, durante varias horas todos los días de la semana hasta que lo aprenden de memoria. Muchos de ellos pueden recitar partes enteras del Corán sin ni siquiera pensarlo. Poco a poco como la gota que orada la piedra, el Corán informa su visión del mundo: qué es bueno y qué malo, qué es importante y qué no.
Aquí en EE.UU. tenemos una forma de entrenamiento similar. Se llama televisión. El norteamericano promedio pasa entre tres y siete horas al día viendo televisión y ve más de 2 millones de comerciales a lo largo de su vida.
Esa es una forma de educación. Y la mayoría de lo que vemos en la televisión nos enseña que comprar muchos productos nos hace feliz; que ser joven es bueno y ser viejo es malo; que deberíamos comer lo que nos provoque pero que al mismo tiempo debemos ser delgados; que el sufrimiento no tiene ningún sentido; que las relaciones humanas nunca duran; que la mayoría de las familias son disfuncionales; que la autoridad es peligrosa; y que las personas religiosas son hipócritas.
Ninguno de nosotros vive para siempre. O mejor dicho, todos vivimos para siempre, pero sólo por un tiempo muy breve en este mundo. Si perdemos dinero, usualmente lo podemos recuperar. Pero si desperdiciamos nuestro tiempo, jamás lo podemos recuperar. La manera como usamos nuestro tiempo indica al mundo lo que realmente valoramos y creemos. Lo que creemos realmente informa nuestras opciones. Y nuestras opciones definen nuestra eternidad.
Los musulmanes no desa-rrollaron su admirable piedad en el vacío. Ellos adquirieron esta reverencia de los judíos y los primeros cristianos que tenían un profundo amor por la Palabra de Dios escrita en el Antiguo y Nuevo Testamento. La lección para nosotros hoy es simple. Los católicos de EE.UU. tienen la verdadera Palabra de Dios en la Biblia. Si utilizáramos solamente una hora del tiempo que desperdiciamos en televisión cada día y la usáramos para estudiar y rezar los Evangelios seríamos personas fundamentalmente diferentes y nuestro país y nuestro mundo se vería transformado.
Hemos sido creados para cosas mejores que la plata y el oro. Somos más que lo que poseemos o lo que creemos querer. Somos hijos de Dios rescatados de la esclavitud por la Sangre del Hijo de Dios. Alguien infinitamente bueno libremente murió para liberarnos. Eso es lo precioso que somos ante los ojos de Dios. Dios nos ama infinitamente. Esa es la fuente de nuestra fe y esperanza. El amor de Dios no es algo que cualquiera puede adquirir. Es un don gratuito. Pero que viene con consecuencias. Si realmente creemos que Dios resucitó a su Hijo de entre los muertos para elevarnos a nosotros con Él, debemos actuar en consecuencia.
Debemos emplear nuestro tiempo y nuestras acciones de acuerdo a lo que decimos creer. Una vida con sentido, es una vida conformada a las cosas imperecederas. Y una vida irrelevante es aquella que invierte el tiempo en cosas equivocadas: cosas que perecen, cosas que nos alejan de la conformación de nuestra vida con el Señor Jesús.
Esas son nuestras dos opciones. Nos toca elegir.