Adoradores nocturnos fueron invitados a ser consoladores de Cristo
En la fiesta del Corpus Christi adoradores meditaron sobre su misión y salieron a las calles de Denver llevando al Señor Jesús
Por Lara Montoya

El pasado 25 de junio, en la víspera de la fiesta del Corpus Christi, la Sociedad de Adoración Nocturna de Denver organizó un día de meditación y adoración con el fin de celebrar el primer aniversario de la instalación canónica del primer consejo arquidiocesano de la Adoración Nocturna, así como dar relevancia a la Solemnidad del Corpus Christi.
La jornada se celebró en la parroquia Saint Joseph, Denver y consistió en una mañana de conferencias sobre el significado de esta festividad y sobre la misión del Adorador nocturno, una vigilia de adoración solemne del Cuerpo de Cristo, una procesión por las calles aledañas a la parroquia y la celebración de la Santa Misa.
El primer tema de la mañana estuvo a cargo del Padre Benito Hernández, Párroco de Our Lady of Guadalupe, Denver, quien habló sobre la invitación que Jesús hace a sus apóstoles en Getsemaní de “velar y orar para que no caigan en tentación”. El padre Benito, señaló que de la misma manera, a ellos como Adoradores nocturnos, el Señor los invita a estar en vela y en oración constante por la conversión del mundo.
El siguiente tema fue dado por Mons. Jorge De los Santos, Vicario para el Ministerio Hispano, quien les habló sobre don de la Eucaristía.
En la segunda parte del día, los participantes tuvieron dos horas de adoración al Santísimo expuesto, oración que dispuso sus corazones para salir con fervor por las calles llevando al Santísimo Sacramento.
Para muchos, la procesión del Corpus Christi fue uno de los momentos más emotivos de la jornada, ya que fue una ocasión de dar testimonio de su fe. “Fue muy fuerte el ver como la gente nos miraba, algunos como si fuéramos locos, otros en cambio con mucha curiosidad. El sentirme transmisor de Dios me ha dado una paz inmensa, a pesar del cansancio, me voy muy contento”, señaló Arturo Araiza presidente de la sección de adoradores de la parroquia Saint Anthony of Padua en Denver.
“Encuentra en mi alma un lugar de consuelo, ese refugio que tú buscas”
Estas fueron las palabras del Padre Mario Ramírez, párroco de Saint Joseph, durante la homilía de la misa de clausura. Con ellas el sacerdote hispano recordó a los adoradores que al haber respondido la invitación de Cristo de pertenecer a este ministerio, “nos convertimos en consoladores del Sagrado Corazón de Jesús”. Asimismo añadió el Padre, “El Señor Jesús le dice a Santa Margarita de Alacoque “consuela mi corazón” y hoy también nos invita a lo mismo, a ser consuelo por medio de la oración de reparación, una necesidad muy grande ante tanto mal que vemos en el mundo”.
El Padre Mario terminó su homilía preguntando a los adoradores: “¿Están dispuestos a dar la vida por el Señor?” añadiendo que “el que no esté dispuesto a hacerlo no sirve para ser adorador”.
La alegría de los adoradores del Señor
Llenos de piedad y alegría terminaron el día los adoradores nocturnos, renovados al haber recordado y profundizado en la importante misión a la que el Señor los ha llamado, “esa obra de amor”, como la llama Luis Ponce, presidente del consejo arquidiocesano de la adoración nocturna, que consiste en permanecer en vela durante la noche y rezar por el mundo, por los sacerdotes y por las vocaciones.
Para Luis Aimes, el pequeño adorador de 11 años, de la parroquia San Anthony of Padua, “ser adorador es importante porque estar frente al Señor me lleva más cerquita de Él y me permite conocerlo más y saber que está aquí con nosotros. Trabajo duro para poder ganarme la medalla de adorador, porque es un honor muy grande el llevarla y saber que puedo ayudar a otros que tengan preguntas sobre la fe”.
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