Luis Soto se despide del ministerio hispano
Luego de nueve años de entrega a la comunidad hispana, Luis iniciará un nuevo proyecto en Regis University
Por Carmen Elena Villa

Luego de trabajar durante nueve años en la arquidiócesis de Denver el director del ministerio hispano y del Centro San Juan Diego, Luis Soto, dejó su cargo el pasado 24 de junio.
“No me gustan las despedidas”, reconoce, pues tomar esta decisión “ha sido muy difícil” porque el tiempo que trabajó para la arquidiócesis se ha convertido en “una verdadera bendición para mí y para mi familia”.
Luis, de 38 años, nacido en Ciudad Obregón en el estado de Sonora, México, comenzará a trabajar desde el 5 de julio en Regis University como director ejecutivo de un nuevo programa para hispanos de lenguaje dual que será puesto en marcha a finales de este año. Este proyecto “precisamente cree en la comunidad hispana y está dispuesto a invertir en ella como un esfuerzo en la transformación positiva para el futuro”, dice Luis.
Sus años en Colorado: laico y apóstol
Luis Soto estudió filosofía y teología. Llegó a Denver a finales del año 2000, con los misioneros Redentoristas, cuando ellos tenían la casa provincial en la Iglesia Saint Joseph. Ellos querían hacer en esta arquidiócesis un ministerio hispano más fuerte. En medio de sus labores apostólicas, se contactó con la oficina del ministerio hispano y en el año 2002 fue contratado allí como jefe de la pastoral juvenil.
En 2005 fue promovido como director del ministerio hispano y a partir de 2007, ante la falta de un director ejecutivo, tomó también las riendas del Centro San Juan Diego.
Está casado Maira Soto, de Venezuela y tiene tres hijos: Daniel de 6 años, Diego de 3 y Sarah María de 6 meses.
Ha sido acreedor de dos importantes galardones: el pasado mes de noviembre recibió la Medalla Benemerenti de parte del Papa Benedicto XVI. Se trata de un reconocimiento que propuso el Arzobispo Chaput a través de la Nunciatura Apostólica en Washington, DC, la cual se encargó de examinar las aptitudes de cada candidato para luego enviar los nombres a la secretaría de Estado del Vaticano. Los candidatos que se encuentran dignos, se recomiendan al Papa, quien concede estos honores.
Igualmente en noviembre de 2003 la Conferencia Episcopal de este país le otorgó a esta arquidiócesis el reconocimiento por tener uno de los mejores ministerios hispanos a nivel nacional. Desde entonces éste es tomado como ejemplo para elaborar el plan pastoral hispano en los Estados Unidos.
Monseñor Jorge de los Santos, Vicario para el Ministerio Hispano afirmó que lo más destacado de Luis “es la visión que tiene de la misión de la Iglesia”, la cual “la aplica no sólo al ministerio hispano sino a toda la arquidiócesis”.
También destacó “su creatividad” la cual aplica “con nuevos programas y oportunidades creados por él”. En ellos “lograba también involucrar a la gente” y aseguró que “la Iglesia en Colorado no sería la misma sin él”.
Por su parte Jennie Márquez, directora – asistente del Centro, trabajó dos años con Luis, asegura que esta experiencia “me ha cambiado la vida” porque él “puso en mí mucha esperanza, así como en todos los empleados. Él cree mucho en el potencial de cada quién”.
También resaltó sus cualidades señalando que “tiene un espíritu y corazón grande”, igualmente “es generoso y ha brindado muchas oportunidades a los inmigrantes”.
Los frutos de estos nueve años de trabajo
Al dejar la arquidiócesis, a Luis le vienen a la mente muchas experiencias: Una de ellas es el primer encuentro de jóvenes hispanos que se realizó en junio de 2006 en la Universidad de Notre Dame en Indiana.
“Recuerdo el momento de salir al escenario y ser el primero en decir: -Bienvenidos al primer encuentro nacional de pastoral juvenil hispana - ante 2500 jóvenes de todo el país que eran representantes de miles de jóvenes”, dice.
Algunos de los programas que él implementó fueron la certificación en la pastoral juvenil para los líderes, el retiro anual para que puedan crecer en su espiritualidad así como el concurso de cantos vocacionales.
Al ser promovido como director del ministerio hispano, a Luis lo sucedió Liliana Flores en la oficina de jóvenes, quien aseguró que para este público, la presencia de Luis “significó un cambio”, en el que comenzó a prestarse “una atención formal y seria para la pastoral juvenil hispana en la arquidiócesis”.
“Él ayudó mucho en la unificación de los grupos”, recuerda. “A nivel nacional también ha tenido una participación importante, en la RED y el encuentro de pastoral juvenil hispana en la que de-sarrolló un proceso que se llevó a nivel nacional”.
Por su parte Alfonso Lara, director de formación y catequesis del centro San Juan Diego dice que trabajar con Luis “fue un gran placer, pues su liderazgo y testimonio de vida nos ayudaron a formar una gran familia: la familia del ministerio hispano”
Luis ve con gratitud el inicio de muchos programas de formación que se han llevado a cabo: “Han sido muy significativas las ceremonias de graduación, donde personas que sirven a la Iglesia terminan sus estudios después de 2 años de aprender más sobre su fe para servir mejor”.
Dentro de los programas está el de Licenciatura en Ciencias Religiosas, en formato semi – en línea, el cual se ofrece en español en el Centro a través de un convenio con la Universidad de Anáhuac, en México.
También recuerda el inicio del programa televisivo “Fe católica viva”, que comenzó en noviembre de 2009 desde el Centro San Juan Diego. Actualmente se transmite en un canal secular, Azteca América Colorado. Desde marzo puede verse en toda América Latina en María Visión, a través del cable.
Sobre el trabajo de Luis Soto, el arzobispo Charles J. Chaput O.F.M. Cap aseguró que “Ha hecho una enorme contribución a la vida de la Iglesia, aquí en el norte de Colorado en los últimos nueve años”, y reconoció que “lo echaremos profundamente de menos”.
“El es un gran joven líder y un devoto esposo y padre, con el don de ser capaz de superar las cuestiones que dividen a la gente para construir un sentido de misión”, aseguró el arzobispo.
Ministerio hispano, cifras y reflexiones:
De acuerdo con el censo realizado el año pasado en este país, más de 50 millones de hispanos viven en Estados Unidos de los cuales más de un millón reside en Colorado. De los católicos en esta arquidiócesis, un 52% son hispanos dentro de los cuales un 85% viene de México. Los países que le siguen son Perú y Guatemala.
Luis ve a esta población como “la fuerza que producirá el mayor cambio en la Iglesia, en este siglo XXI”.
El ex director del ministerio hispano recordó que en el año 2008 durante la conferencia “Viviendo la fe católica” el arzobispo se acercó al escenario para saludar a la población hispana, quienes eran más del doble de los allí presentes.
“Ustedes son sangre nueva para la Iglesia”, les dijo Mons. Chaput. La gente se emocionó y aplaudió mucho. “Ustedes son nueva vida para la Iglesia”, prosiguió. “Ustedes son una bendición para la Iglesia”, les dijo.
Luego el arzobispo guardó unos segundos de silencio y dijo “ahora tienen que demostrarlo”. Luis recuerda que en ese momento “nadie aplaudió”. Y con esto concluye: “Creo que lo que nos espera a los católicos hispanos es demostrarlo. Es necesario asumir más posiciones de liderazgo en la Iglesia de manera bilingüe”, indicó.
El ayudó a implementar uno de los proyectos de la arquidiócesis de Denver para facilitar esa integración. Se llama “One family under God”, “Una familia bajo un mismo Dios”, cuyo objetivo es precisamente “promover el proceso de crear unidad y de dejarnos ser transformados y bendecidos uno por el otro”.
“El ministerio hispano no es un ministerio para estar aislado, es para estar integrado al resto de la Iglesia”, enfatizó.
Luis asegura que el primer paso para esa integración es que los hispanos hablen bien inglés: “Suena muy simple pero no podemos estar en colaboración, contacto y bendición con la comunidad angloamericana si no somos capaces de comunicarnos con ellos”.
Igualmente indicó que el gran reto del ministerio hispano en Estados Unidos es “pasar de ser un ministerio étnico a un ministerio católico”. Pues a veces se acentúan más “los elementos culturales, de lenguaje, las tradiciones, hasta cierto punto folklóricos” y cuando esto sucede “se sacrifica la catolicidad del ministerio y creo que estamos formando hispanos bien hispanos pero no católicos”.
El padre Noe Carreón, párroco de Our Lady of Grace y Holy Rosary, y quien por muchos años fue el director de la Renovación Carismática en esta arquidiócesis, recuerda a Luis como “una persona que impulsó el Centro San Juan Diego, así como la educación y el liderazgo”. Un gran promotor de la comunidad hispana “independientemente del nivel de escolaridad que tuvieran”.
Pero no sólo los sacerdotes hispanos sino también los anglo parlantes lo recuerdan. Así lo hizo el padre Elbert Chilson de la parroquia Saint Therese, en Aurora quien destaca especialmente “su don de poder expresarse claramente y ser entendido en los dos idiomas”, así como “sus teorías de que todos somos comunidad y de formar gente entregada y comprometida a su fe y al Pueblo de Dios”.
“El se reunió con nosotros y con los líderes de los dos grupos, tuvo la bondad y la capacidad y hablar en las misas frente a las dos comunidades y expresar sus ideas y también sus programas de integración y de corresponsabilidad”, recordó el sacerdote.
“Llama la atención su sinceridad, su sabiduría y sus ideas basadas en las enseñanzas católicas, y las Sagradas Escrituras”, indicó finalmente el Padre Bert.
Por su parte, Yolanda Luna, directora del ministerio hispano de la parroquia Queen of Peace en Aurora, destaca los esfuerzos de Luis que resultaron “de mucha ayuda en cualquier área: formación litúrgica o en talleres para los encargados de catequesis”.
Amor a la Iglesia: característica de un verdadero líder
Aún no se sabe quién sucederá a Luis en su cargo, pero él le recomendaría “Que ame mucho la comunidad hispana, que cada decisión que tenga que hacer se asegure de que pone siempre el bien de la comunidad a la que se sirve que es la Iglesia ante todo”.
Y dijo que estos nueve años de trabajo le dejan una gran enseñanza: “Vale la pena trabajar por la comunidad hispana”, la cual tiene “grandes potenciales”.
De Mons. Chaput, dice que aprendió su “dedicación y liderazgo”. El arzobispo por su parte aseguró: “Luis seguirá teniendo muchos amigos aquí en la Arquidiócesis, y sé que su carrera va a ser uno de los servicios tanto a su fe católica y a la comunidad en general”.
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