
Jóvenes: construyan noviazgos responsables
Por Liliana Flores*
He pensado cómo escribir esta columna sin parecer anticuada… He visto que cada vez más los jóvenes están perdiendo el sentido de lo que es realmente el noviazgo. A muchos ni siquiera les interesa. Pero paradójicamente, sí se les hace cada vez más natural tener relaciones sexuales, ya ni siquiera con el novio, sino con aquel o aquella que están saliendo. Muchos se justifican con que “todo el mundo lo hace”. Creen que el valor de la castidad es sólo “cuestión religiosa”, pero esto está trayendo graves consecuencias.
El encuentro entre hombre y mujer atraviesa todas nuestras dimensiones. Cuando la persona se comunica, lo hace con su cuerpo, con su alma y con su espíritu. Aunque lo visible es el cuerpo, lo que más nos atrae a primera vista no es sólo éste sino también nuestro interior.
Por eso, este encuentro debe tomarse muy en serio. El noviazgo es el tiempo de aprender a comunicarnos, intercambiar opiniones, creencias, ideales, para ver si congeniamos y si podemos construir un proyecto común cimentado con lo que los dos traemos de diferente. Es el tiempo de salir y de relacionarnos también con otras personas, conocer nuestra manera de ser. No sólo lo que decimos, sino lo que hacemos y cómo lo hacemos.
Si bien la dificultad puede desanimarnos, esta es la única posibilidad de darnos cuenta si somos capaces de resolverla. Esto es lo bonito del noviazgo y lo que nos puede llevar a tener en el futuro un matrimonio consolidado.
Pero sexo en el noviazgo o en otro tipo de relaciones parece resolver toda clase de diferencias. Sin embargo, lo único que hace es ocultarlas, y tarde o temprano saldrán a la luz, muchas veces en el matrimonio.
Cuando esto sucede nos sentimos desilusionados tanto de la otra persona como del amor. Por ello los jóvenes cada vez creen menos en éste, pues muchas veces la persona que creían amar, resultó ser totalmente distinta a lo que se esperaban, pues esa pareja basó su relación en el acto sexual y no en la dimensión espiritual y emocional. El que antes era todo para mí, comienza a ser un desconocido.
La relación sexual es el punto máximo de encuentro entre una pareja y por lo tanto es el último paso que se da. Cuando llegamos ahí, la pareja ya debería de haber pasado por todo un proceso de conocimiento. La comunicación del alma y del espíritu requiere mucho más tiempo que la corporal. Al cuerpo le toca esperar y respetar el ritmo de cada dimensión de nuestro ser. Si rompemos este orden se pierde también la oportunidad de construir una buena relación, es por eso que resulta necesario conocer las consecuencias de este desorden para actuar responsablemente.
La entrega sexual es la entrega de toda mi persona al otro. Está abierta a la procreación, por eso asumo el hecho de que de esta entrega pueda surgir un hijo. Aunque lo tratemos de evitar, el riesgo siempre esta ahí.
Esta responsabilidad de por sí ya debería hacer pensar a los jóvenes. Cuando tenemos relaciones sin estar dispuestos a formar una familia, estamos solamente pensando en nosotros mismos y no en un compromiso estable. Esto es un desorden que nos puede traer otros desórdenes mayores, como hijos no deseados, a veces abortados, matrimonios no preparados y familias mal constituidas.
De relaciones sexuales apuradas surgen elecciones equivocadas. Muchas veces los novios o parejas que viven esta situación no son capaces de elegir si quieren o no continuar con la persona que se encuentran y pueden quedar amarrados a una persona con la que no quieren estar.
Tú como joven tienes el poder de decidir cómo vivir tus relaciones. De saber manejarte para dar paso a la comunicación espiritual y emocional antes que a la sexual, la cual debe darse en el matrimonio, con un compromiso de ambas partes en el que Dios este en medio.
Si ya te equivocaste, también puedes volver atrás para asumir la responsabilidad de tu futuro. No tengas miedo de ser diferente, pues las personas diferentes son las que construimos un mundo mejor.
* Liliana Flores es Coordinadora de Pastoral Juvenil Hispana de la Arquidiócesis de Denver.