La Renovación Carismática en el Espíritu Santo
Por Mons. Jorge de los santos
En este mes de junio tendremos el VI Congreso de la Renovación Carismática en Espíritu Santo, y a motivo de este importante evento me pongo a reflexionar cuán importante para la Iglesia es el Movimiento de la Renovación.
Para mi hablar de la Renovación Carismática es referirme principalmente al día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo descendió sobre la Virgen María y los Apóstoles, y no sólo descendió sobre ellos el Espíritu del Señor sino que al ser recibido, los llenó completamente de su amor, de su poder, de sus dones, y suscitó en ellos carismas para servir a esta Iglesia que estaba naciendo. Así pues, la Renovación Carismática Católica nace de la experiencia de la acción del Espíritu Santo, de una actualización de la experiencia de Pentecostés.
El Papa Juan Pablo II dijo: “Estoy convencido que este Movimiento es un componente muy importante en toda la renovación de la Iglesia”. “Estoy convencido que este Movimiento de la Renovación es una señal de la acción del Espíritu Santo”. Y en otra ocasión el mismo Juan Pablo II dijo: «Gracias al Movimiento Carismático, muchos cristianos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, han redescubierto Pentecostés como realidad viva y presente en su existencia cotidiana”. “Deseo que la espiritualidad de Pentecostés se difunda en la Iglesia, como empuje renovado de oración, de santidad, de comunión y de anuncio”.
El teólogo Yves Congar nos ilustra diciendo: “la Renovación en el Espíritu no es simplemente una moda, sus frutos se perciben inmediatamente: se trata de una fuerza espiritual que cambia vidas.
No es un mero avivamiento, sino una verdadera renovación, un rejuvenecimiento, un frescor, una actualización de posibilidades nuevas que surgen de la Iglesia Católica siempre antigua y siempre nueva”.
Son los cambios de vida experimentados como resultado de la acción del Espíritu y las múltiples manifestaciones de los carismas en favor de la comunidad y de la evangelización los que han dado nacimiento a la Renovación Carismática Católica y hacen que siga creciendo y difundiéndose.
Lo esencial es que los creyentes vivan una verdadera renovación en el Espíritu. Es la forma más antigua y al mismo tiempo tan nueva de llegar a esa vida en el Espíritu por la cual hacemos de Cristo el Señor de nuestras vidas. Es la obra del Espíritu que hace conciencia en el creyente que se abre a su acción poderosa, que se abre a sus dones y a sus gracias. La efusión del Espíritu es un don gratuito del Señor resucitado y que está a la derecha del Padre, que lo otorga a sus fieles en cumplimiento de su promesa.
Componente importante de la Renovación Carismática es la oración comunitaria. Es la efusión del Espíritu que hace que el corazón del cristiano tenga a Jesucristo como Señor, y Señor Resucitado. Es el Espíritu de Señor quien hace experimentar en la vida del creyente el amor de Dios Padre. La Renovación Carismática cree firmemente que es el Espíritu quien guía al creyente hacia la comunión con los hermanos, que es una comunión de interioridades, y esto es lo que se vive en la oración comunitaria.
Los Grupos de oración de la Renovación Carismática generalmente se reúnen una vez por semana en una asamblea de oración de unas dos horas, abierta a todos. Estos grupos están formados por gente de todas las edades y de todos los niveles culturales y sociales. Toda Persona es libre de formar parte de ellos.
La oración comunitaria carismática es un encuentro de los hermanos, en el Espíritu, con el Señor resucitado, su presencia se manifiesta en una ferviente alabanza, gozosa, fuente de tantas bendiciones. La alabanza toma parte importante de la reunión, que es la escucha de la Palabra en una actitud interna de adoración al Señor, a la que le siguen súplicas en favor de la Iglesia en todo el mundo. Con frecuencia se destina un tiempo a los testimonios y a la enseñanza. Fruto de este momento de oración es el impulso de dar testimonio del Señor con la propia vida, de tal manera que evangelizar se convierte en una necesidad.
Por eso la gente renovada de veras se pone a disposición de la Iglesia local, el apostolado tiene que ser el fruto de la oración personal y comunitaria, tiene que surgir de la acción del Espíritu. ¡Esto es el ser carismático, es decir, el ser verdaderamente renovado en la vida!
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