Nosotros construimos el futuro, no al revés
Por el Exmo. Monseñor Charles J. Chaput.

“¿Qué tan mala son las predicciones de los expertos? Casi siempre malas. En 2005 Philip Tetlock, profesor de psicología de la Universidad de Pennsylvania, publicó el resultado de un análisis de 20 años, de 27,450 predicciones sobre el futuro realizada por 284 expertos. Descubrió que los expertos en su conjunto difícilmente superaron, en algunos casos acertaron menos que un chimpancé arrojando dardos”.
—Trevor Butterworth
The Wall Street Journal
Si el libro de Dan Gardner “Future Babble” es la mitad de bueno de lo que Trevor Butterworth dice que es, vale la pena leerlo. Yo lo haré.
El comentario de Butterworth sobre “Future Babble” en la edición del 30 de abril del famoso Wall Street Journal es una joya en sí misma: es cómica, analítica y perturbadora al mismo tiempo.
Como Gardner y Butterworth señalan, los seres humanos “son unos adictos a la certeza”. Esto nos convierte en víctimas fáciles de absurdos que suenan bien. Cada vez más y más vivimos en una burbuja formada por opiniones-precisiones intelectuales que frecuentemente están equivocadas. Como señala Butterworth, “el sumo sacerdote de las predicciones erróneas es sin duda Paul Ehrlich,” cuyos libros la “Bomba poblacional” y “El fin de la riqueza” han sido arrojados al basurero de la historia por los hechos reales. Pero Ehrlich es sólo uno más en una larga lista de expertos con impecables credenciales que se equivocaron drásticamente: que predijeron una guerra racial en el siglo XXI en Estados Unidos, el colapso de Inglaterra, la irrelevancia de China, la dominación global japonesa, la inflación extrema y crónica, y la Unión Soviética (cuando todavía existía) sobrepasando a Occidente en producción económica.
Con estas credenciales, ¿por qué la gente sigue creyendo tan ingenuamente a estos “expertos”? Como señala Butterworth la clave para el éxito de un experto “a pesar de los repetidos errores es nunca admitir errores, nunca expresar dudas… mientras más suena a que verdaderamente sabes de qué estás hablando, más te creerá la gente”. De hecho, la ingenuidad tiene poco que ver con la educación. “Future Babble” cuenta por ejemplo la historia de un ”renombrado” Dr. Myron Fox, un experto en “teoría matemática del deporte aplicado a la educación física” que asombró a tres diferentes audiencias de académicos estudiantes graduados con su confianza y claridad. Asombrosamente, Fox era en realidad un actor participando de un experimento de psicólogos de la Universidad del Sur de California. Y sus conferencias no eran más que insensateces que sonaban razonables.
¿Qué tiene que ver esto con nuestras vidas como cristianos? Vale la pena recordar que algunos “expertos” vieron a Jesús como un profeta que estaba mal de la cabeza. Los expertos descartaron la idea de la resurrección. Los expertos se burlaron de San Pablo en el Aerópago. Los expertos apostaron a que los musulmanes ganarían en Lepanto. Los expertos predijeron la muerte del Cristianismo durante el Iluminismo. Y la lista continúa. Curiosamente la mayoría de los expertos políticos y económicos descartaron el Islam hace 80 años como una realidad totalmente fosilizada y decadente. Fue en cambio el escritor católico Hilaire Belloc que vio los defectos de nuestra propia civilización y el resurgimiento del Islam más claramente que cualquiera de sus contemporáneos seculares.
Las herramientas de las ciencias sociales utilizadas por muchos de los expertos modernos, tienen un valor descriptivo. Pero lo importante es entender que es descriptivo, no “predictivo”. La historia es hecha por los pueblos, y no por cosas o tendencias u opiniones de la clase culta, porque la historia consiste en decisiones y acciones individuales que fluyen de la libertad humana, no de las estadísticas. Las Sagradas Escrituras nos advierten una y otra vez que no tenemos garantía de nuestra vida ni siquiera para mañana. En la medida en que Dios nos concede un mañana, su contenido depende de nuestras opciones y acciones de hoy.
La lección de este tiempo de Pascua es que somos redimidos por el amor de Dios, un amor merecido pero apasionado y real, y liberados para co-crear con Dios un futuro de misericordia y justicia para las personas que encontramos en nuestra vida. Nosotros construimos el futuro y no al revés. Es una lección que vale la pena recordar la próxima vez que escuchemos a los expertos.
¡El Señor ha Resucitado! ¡Una vez más Feliz Pascua!
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