Estar bien con Dios es una bendición
Su comunidad en la parroquia Ascensión ayudó a que decida recibir los sacramentos esta Pascua
Por Rossana Goñi
Cada Pascua, los fieles en la Iglesia católica se alegran con la llegada de miles de nuevos hermanos en la fe y con aquellos que estando bautizados reciben los sacramentos de la Eucaristía y Confirmación. Simón Sánchez es uno de ellos a quien la Iglesia recibe con los brazos abiertos. En esta Vigilia Pascual Simón viajará a Los Ángeles, donde viven sus hijos, y junto con su esposa Rosa recibirán -esa Noche Santa- tres sacramentos: la Confirmación, la Eucaristía y el Matrimonio.
Simón nació en Mexicali, California. Está casado por civil hace 33 años con Rosa y tienen tres hijos. Su hijo mayor está casado y tiene dos niñas, la hija que sigue también está casada y tiene una niña. El hijo menor falleció de leucemia cuando sólo tenía 11 años de edad, hace ya más de nueve años. La partida del hijo menor fue sumamente dura para los Sánchez, y lo sigue siendo.
Para ambos, el recibir ahora los sacramentos no sólo será un gozo y certeza que esto es lo que Dios les pide hacer, sino que será además una fuerza aún más poderosa poder recibir esa gracia para seguir aceptando la partida de su pequeño. Más adelante el diálogo que tuvo “El Pueblo Católico” con Simón.
EPC: ¿Cómo ha sido el recorrido de su fe en estos años?
Simón: Mis creencias siempre han sido con la Iglesia Católica. Siempre he creído en Dios, sino que he estado distante de la Iglesia por cosas de la vida, como fue el fallecimiento de mi hijo. Cuando me mudé de California a Denver, empecé a asistir a la parroquia La Ascensión y ahí la gente me acogió muchísimo. Me hizo sentir en familia como si estuviera en mi casa. Desde que nos mudamos de CA no hemos faltado nunca a la Misa los domingos y por ello quise tomar los sacramentos en esta Pascua. Y además he hecho lo que no hice hace 33 años, le propuse matrimonio a mi esposa. Quiero casarme en la Iglesia, estar bien con Dios y entre nosotros.
EPC: ¿Alguna vez pensó esto antes? ¿El recibir los sacramentos?
Simón: Siempre lo pensé y nunca tuve la oportunidad como me la dieron ahora en la parroquia La Ascensión. Y me ha cambiado la vida en todos los aspectos. Estoy cada día más convencido que existe Dios y estar bien con Él te bendice, te da fuerzas para seguir adelante y vivir día a día los problemas que haya que afrontar en la vida, tanto a mí como a mi esposa. Me he dado cuenta del cambio en nuestras vidas desde que he participado más en la Iglesia.
EPC: En este tiempo de preparación para recibir los sacramentos. ¿Qué es lo más bonito que ha aprendido de nuestra fe?
Simón: Me ha servido mucho porque me voy dando cuenta de muchas cosas que ignoraba. Uno, como guiar a mi familia, a mis hijos. Tenemos tres nietos y quiero ser el mejor ejemplo como abuelo para ellos. Además quiero mostrarle a mis hijos que Dios es grande, pues veo mi vida anterior y ahora y soy muy diferente. Además, del programa de RICA me han gustado todos los temas. He aprendido que “hay que dar sin esperar nada a cambio”. Que el dinero no es todo en la vida, si uno no tiene el amor de Dios no tienes nada. Yo no he sido materialista, pero si tenía al dinero como a un dios, y todo se va, pero el amor de Dios se queda. Siempre hay que estar primero bien con Dios.
EPC: ¿Cómo se siente, cuáles son sus expectativas en la Vigilia Pascual y lo que venga después?
Simón: Va a ser un día muy especial, estoy tan emocionado esperando el momento. Pienso que va a ser algo único que lo estoy deseando, se me hace eterno el día que llegue. ¡Voy a recibir tres sacramentos ese día! La comunión, la confirmación y el matrimonio.
EPC: ¿Qué le diría a otros hermanos y hermanas como Ud. que están entrando a ser parte de la Iglesia católica o recibirán los sacramentos en esta Pascua?
Simón: Les diría que si lo van a hacer de buena fe que no abandonen la Iglesia que no hay mayor recompensa que estar bien con Dios. Que nunca se desvíen en su vida. Que nunca es tarde para estar bien con Dios, para enderezar su camino. Y les diría a todos que ser católico es algo de lo que nunca nos arrepentiremos.
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