
¿Tiene sentido el sufrimiento?
Por Rossana Goñi
Muchos de nosotros, nos hemos hecho alguna vez esta pregunta. El sufrimiento se puede dar en nuestras vidas o la de los demás por alguna enfermedad física, o la pérdida de un ser querido, las dificultades económicas, las fragilidades psicológicas o personales, por crisis en el matrimonio, por alguna discusión dolorosa, porque tenemos sentimientos de tristeza, por alguna mortificación o incomodidad en el trabajo o con alguna persona significativa para mí. En fin, puedo seguir enumerando una serie de situaciones en las que el sufrimiento llega a mi vida.
Pero ¿tiene sentido sufrir? El Señor Jesús desde la cruz nos enseña que “sí”, que fue Él mismo quien sufrió y cargó con todos nuestros pecados para enseñarnos que sí tiene sentido, a partir de la Cruz de Cristo. Depende como tome yo el sufrimiento o mortificación en mi vida. Cómo lo asuma y lo purifique, y ahí dará fruto. No sólo de maduración personal, sino de crecimiento en mi vida espiritual, convirtiéndose en un testimonio para los demás.
En la actualidad, es tan desafiante el mundo en el que vivimos que no hay necesidad de pedir que se nos dé algún sufrimiento, lo podemos experimentar diariamente.
En este tiempo de Cuaresma, los invito a no huir de esas ocasiones privilegiadas que Dios permite en nuestras vidas para nuestra propia conversión. Son momentos en los que nos podemos abrazar aún más fuerte de la Cruz del Señor Jesús, pues es ahí donde el sufrimiento cobra todo sentido. Es ahí donde puedo encontrar una manera concreta de conformarme a Jesucristo. El sufrimiento tiene sentido porque el mismo Señor Jesús sufrió y en ese sufrimiento de la cruz me puedo unir más a Él. Como nos dice San Pablo en su Carta a los Colosenses “ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia”.
Si en este tiempo se presenta algún dolor, también lo puedes ofrecer por alguna intención particular. No desperdiciemos aquellas oportunidades en las que nos podemos conformar más con Quién es la razón de nuestras vidas, el Señor Jesús.
Que tengas una Cuaresma llena de frutos de conversión.