Al encuentro con el Tú que pueda saciar nuestra sed de infinito
“Orando se aprende a orar” dice el Padre Larrañaga
Por Lara Montoya
El hombre tiene sed de Dios vivo, y ese hambre de infinito no saciado fue una de las principales preocupaciones del Padre Ignacio Larrañaga, sacerdote Franciscano Capuchino, quien percibió esa necesidad honda de la persona. “Al recorrer numerosos países, había ido yo constatando un hecho: entre nosotros, en general, no se enseña a orar, al menos de una manera metódica, ordenada y progresiva”, señaló el sacerdote franciscano.
Esa inquietud lo llevó a fundar, en 1984, los Talleres de Oración y Vida (TOV), un servicio en la Iglesia que ofrece un “método práctico para aprender a orar; y orar de una manera ordenada, variada y progresiva: desde los primeros pasos hasta las profundidades de la contemplación”, dice su fundador.
El Padre Larrañaga, nacido en Azpeitia (España), ha desarrollado una amplia y fructífera labor pastoral en todo el mundo como autor y formador, convirtiéndose actualmente en uno de los autores de mayor difusión en literatura religiosa.
Actualmente radica en Chile y en Octubre del año pasado, como parte de su gira “Al Encuentro Contigo”, el sacerdote franciscano visitó Denver. En esa oportunidad “El Pueblo Católico” pudo dialogar con él sobre la importancia de la oración en la vida de todo cristiano y los diferentes métodos de oración enseñados por el TOV. Que ocasión más adecuada que esta Cuaresma para conocer sus enseñanzas.
EPC: Usted ha hablado mucho sobre aprender a orar de manera metódica, ordenada y progresiva. ¿En qué consiste este método de oración?
P.I.L: Efectivamente, se trata de Talleres de Oración y Vida. Se estudian los fenómenos que pueden suceder en este momento como por ejemplo: la aridez, la sequedad o el fervor o las noches oscuras y cosas parecidas. Es decir la relación y la marcha que lleva el alma en su relación con Dios. Y después se enseña en la práctica -es algo experimental- desde los primeros pasos hasta las alturas de la contemplación, diferentes maneras de relacionarse con Dios, que nosotros llamamos modalidades. Modalidades de oración, maneras diferentes de relacionarse con Dios. Cada día, cada semana se enseña una nueva manera.
Se practica largamente ahí mismo, se ponen las dudas, y después durante la semana las rezan en sus casas diariamente. La siguiente semana otra modalidad, después de enseñarse se practica ahí mismo, todos juntos largamente. Y van a sus casas y en la segunda semana practican intensivamente esta segunda manera de orar y así cada semana nuevas maneras de orar.
Se supone que con el tiempo las personas con la experimentación, se sienten mejor con una modalidad que con otra. Entonces ellas mismas- las personas- van quedándose con dos ó tres maneras de orar, que está comprobado que les va bien a su estilo, a su manera de sentir, a su manera de relacionarse con Dios. Y de esta manera, efectivamente se transforman en personas orantes para la lucha de la vida.
Eso último es tarea del asistente, es el asistente que aprendió diferentes maneras de relacionarse con Dios y ahora tiene que transformarse en alma de oración. Pero no es para que vaya pajareando de un lado a otro. Sino que de todas ellas se quede con una, dos o tres maneras, que experimente que totalmente le van bien y se sienta muy unido a Dios. Eso es una partecita de los talleres de oración y vida.
EPC: Cuando habla de diferentes modalidades, ¿Cuántas son esas modalidades? ¿Podría mencionarnos algunas?
P.I.L: En total creo que son 12 ó 13, están en un librito que se llama “Encuentro”. Hay muchísimas oraciones escritas y después maneras de orar. La última de ellas es orar con la naturaleza. Anteriormente existe oración auditiva, lectura rezada, entre otras pero existen pues diferentes maneras. “Acogida” por ejemplo, en el que se supone que yo acojo la presencia de Jesús de una manera preparada, con expresiones especiales. Existe también otra oración de salida, así como Jesús entró dentro de mí, yo puedo salir hacia Dios con una serie de fórmulas: “Tú eres inmenso, Tú eres eterno, Tú eres mi Padre, Tú me amas”, en fin una serie de expresiones, sintiéndolas profundamente.
Existe la oración que noso-tros llamamos visual, con una estampa, sea de la Virgen, sea de Jesús o sea de un paisaje, que me evoca y ayuda a relacionarme con Dios. Existe la oración de contemplación propiamente que es lo que nosotros llamamos en silencio, en la presencia y finalmente orar con la naturaleza.
EPC: En cuanto al método de los TOV, ¿Cuáles son las fuentes de ese método, están basados en la oración Franciscana, han surgido de sus encuentros con Dios?
P.I.L: Efectivamente yo soy hijo de San Francisco por una gran empatía con él y porque toda la vida me dedique a estudios franciscanos y a dar semanas de franciscanismo y es posible que alguna cosa, sin que yo me dé cuenta se me haya pegado, pero en general todo lo que enseño es experiencia mía de largos años atrás y se puede decir que es original. No se encuentra en la Iglesia de esa manera ordenada y sistemática, métodos orantes como son esos, pero fundamentalmente son experiencias personales variadas, realizadas desde tiempos muy remotos. Ahora que preguntas supongo que alguna influencia sin darme cuenta, tenga la espiritualidad Franciscana. Yo no me daba cuenta pero reconozco que puede haber alguna influencia en el estilo, en la manera etc.
EPC: Ud. ha hablado de la necesidad de saber orar que percibió hace varios años como una motivación principal para fundar los TOV. A muchos hispanos, se les hace muy difícil incluir la oración en su vida cotidiana. Incluso porque cada uno trabaja mucho, en uno o dos trabajos. ¿Qué les puedes decir a ellos?
P.I.L: Una sola cosa, si alguien toma en serio a Dios en su vida, tiene que organizarse de tal manera que reserve fragmentos de tiempo para hablar con Dios. Reservar fragmentos de tiempo exclusivamente para estar con Dios. Estos fragmentos pueden ser de 15 minutos, 10 minutos, 20 minutos, 30 minutos, 40 minutos, una hora más o menos. Según cada uno y el género de vida, pero de alguna manera tiene que ser un retiro. Normalmente en su recámara. Yo no estoy aconsejando que vayan a las Iglesias y capillas que están cerradas y difíciles de encontrar. Cada uno en un rincón de la casa donde vive, eventualmente allá donde duerme o en una salita de su casa también. Considero indispensable reservar fragmentos de tiempo para hablar con Dios. Nosotros llamamos a estos momentos, “tiempos fuertes”. Es una costumbre, nuestra gente, por ejemplo, tiene lo que nosotros llamamos “media hora sagrada”. De tal manera, que generalmente, a la mañana, es una media hora dedicada a Dios. A veces estarás árida, no te sale nada, no importa, estarás con Jesús, allí está contigo y allí estas tú con Él. De repente vas a sentir sueño, medio soñoliento y todo, estás con Jesús. Te levantaste de la cama y estás con Jesús. Otro día tendrás momento sabroso de intimidad, se agradece.
Bueno la persona es singular y cada momento vive de manera singular pero siempre se trata de reservar fragmentos de tiempo para estar con Dios. Bien cortitos, según las posibilidades y estos tiempos nosotros los consideramos fundamentales llevar vida con Dios, es decir para caminar en la presencia del Señor. Nuestra gente generalmente lo hace en la soledad de su cuarto ó de una salita y generalmente solo con Dios.
EPC: ¿Crees entonces que es bueno rezar solo o incluir la oración en familia?
P.I.L: La esencia es la oración personal, desde ella parte todo. Si tú oras solo con Dios, después lo podrás hacer con la familia y delante de los demás también lo harás, y si los demás rezan, tú te acoplarás con fervor a lo que los demás rezan. Es decir, la oración comunitaria proviene de la oración personal. Lo importante es lo personal.
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