Protege el matrimonio
Oponte al Proyecto de Ley 172 del Senado
Por el Exmo. Monseñor Charles J. Chaput.

El Proyecto de Ley (PL) 172 del Senado será presentado por primera vez en el Comité Judicial del Senado de Colorado este 7 de marzo. El PL 172 quiere legalizar las uniones civiles. Explícitamente concedería a tales uniones el mismo estatus ante la ley que tiene el matrimonio.
Dejemos en claro que todas las personas merecen nuestro respeto, y que las uniones civiles de sexos opuestos no le niegan a nadie sus derechos fundamentales. Prácticamente todos los beneficios que esta ley quiere conceder ya están legalmente disponibles para todos los habitantes de Colorado. En efecto, el año pasado la Asamblea General de Colorado pasó una ley firmada por el entonces Gobernador Ritter llamada del “beneficiario designado”. Esta ley beneficia a una gran variedad de acuerdos domésticos no maritales, sin crear estructuras legales similares al matrimonio.
El problema principal con el PL 172 es que en su lenguaje y efectos prácticos crea una estructura alternativa y paralela al matrimonio utilizando explícitamente lenguaje esponsal. Esto lamentablemente socava el lugar privilegiado que tiene el matrimonio y la familia. El matrimonio y la familia son la piedra angular de cualquier cultura, cristiana o no. Ellos aseguran el futuro mediante la creación de una nueva vida. Cualquier disminución de la identidad del matrimonio y la familia socavan a la sociedad misma.
En Colorado nosotros hemos consagrado en nuestra constitución la definición del matrimonio como aquella entre un hombre y una mujer. Pero no es bueno que por un lado se proteja el matrimonio en nuestra constitución estatal y que luego se reconozcan otras uniones, tal como las uniones civiles que compitan por una igualdad con el matrimonio. Las uniones civiles pueden pretender asemejarse a la relación marital, pero carecen de las cualidades esenciales del matrimonio. La naturaleza del matrimonio es un asunto de sentido común y de larga tradición, antecede a la llegada del cristianismo en muchas generaciones y no es simplemente un asunto “religioso”. El matrimonio ha sido reconocido desde hace mucho tiempo como una relación de por vida entre un hombre y una mujer que existe para el beneficio de los niños y la protección de las mujeres.
Las uniones civiles son esencialmente un matrimonio bajo otro nombre. Presentan una distinción sin ninguna diferencia, y el impacto de largo plazo de conceder a las uniones civiles muchos de los mismos beneficios de los que goza el matrimonio no han sido suficientemente discernidas o discutidas. La forma como esta legislación afectará los ministerios católicos y los beneficios que la Iglesia proporciona a sus empleados son preocupaciones muy reales.
Los habitantes de Colorado ya han hablado claramente sobre las leyes que tratan de redefinir el matrimonio: en el 2006 la Proposición I fue derrotada. Los habitantes de Colorado comprendieron lo que la Proposición I trataba de hacer, y muy sabiamente votaron en contra de las relaciones domésticas.
El PL 172 no es un asunto de “igualdad de derechos”, y el presentarlo en ese lenguaje oscurece las muy graves consecuencias sociales y culturales de esta legislación. Como católicos debemos hacer todo lo que podamos para asegurar que nuestras leyes y políticas públicas protejan y preserven el matrimonio. Los intentos de redefinir el matrimonio, directa o indirectamente sólo consiguen debilitar la estructura familiar en nuestra sociedad que ya de por sí es difícil. Por favor, contacte a su senador y representante hoy y pídale que se oponga al PL 172 del Senado y proteja el matrimonio en Colorado.
Para buscar mayor información llame a la Conferencia Católica de Colorado en la página de internet: www.cocatholicconference.org o llame al (303) 894 - 8808.
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