Vidas entregadas al servicio alegre de los ancianos necesitados
Las Hermanitas de los Pobres se hacen “pequeñas” para donarse con sencillez y humildad
Por Lara Montoya

Las Hermanitas de los Pobres, conocidas en Estados Unidos como “Little Sisters of the Poor”, son una congregación religiosa nacida en Francia en 1839. Su carisma está centrado en el cuidado de los ancianos desamparados, servicio que hacen siempre con una sonrisa en el rostro, no sólo atendiendo sus necesidades físicas y materiales, sino sobre todo llevándoles la presencia y el amor del mismo Señor Jesús. En Denver, las Hermanitas cuentan con un asilo de ancianos llamado “Mullen Home”, en donde albergan 67 personas de la tercera edad.
A continuación presentamos la historia y el carisma de esta comunidad que a través de sus votos de celibato, obediencia, pobreza y hospitalidad, han entregado sus vidas para ir al encuentro del Señor Jesús en el rostro de los más necesitados.
Una congregación fruto de un acto de caridad
¿Quién podría imaginarse que de un pequeño acto de caridad nacería una comunidad hoy presente en 32 países?, difícil de creer según la lógica del mundo, pero en los Planes de Dios, la historia de las Hermanitas de los Pobres estaba escrita de esta manera misteriosa y sencilla, los personajes: una mujer generosa, una ancianita abandonada y el amor de Dios que trasciende todo límite humano.
Esta historia de amor se remonta al año 1839 en el norte de Francia, donde vivía santa Juana Jugan (conocida en la religión como Sor María de la Cruz). Francia pasaba por las secuelas dejadas por la Revolución Francesa, entre ellas, mucha pobreza y abandono. Juana era una muchacha de bajos recursos, que vivía ganándose la vida día a día. Fue en una fría noche de invierno cuando se encontró en la calle a una anciana ciega y paralizada llamada Anne, que no tenía a nadie quien la cuide. Juana podría haberle dado a Anne algo de comida y considerar su propio deber de “buen samaritano” cumplido. Sin embargo, con el impulso del amor sacrificial, fue más allá: Tomó a Anne en sus brazos, la llevó a su casa y colocó a esta anciana indigente en su propia cama. Juana nunca pensó que este pequeño acto de hospitalidad sería la semilla de la fundación de las Hermanitas de los Pobres.
Las noticias de la bondad de Juana se propagaron, y otras personas pobres y de avanzada edad llegaron a su puerta en búsqueda de un hogar, así como otras mujeres jóvenes que querían ayudarla con su nueva misión. Un sacerdote de la parroquia local intuitivamente vio lo que estaba por suceder, y les ayudó a dar los pasos necesarios para convertirse en una comunidad religiosa oficial.
Las Hermanitas de los Pobres crecieron con una rapidez asombrosa. En el momento de la muerte de Santa Juana Jugan en 1879, había 2.400 Hermanitas en varios países, incluido Estados Unidos. Hoy están en todos los continentes, con 196 casas ubicadas en 32 países-incluyendo países de habla española. En todo el mundo, Hermanitas de cultura hispana aportan a la comunidad la riqueza de su patrimonio - un sentido religioso profundo, un gran amor a la Virgen, y un profundo aprecio a la familia - lo que refleja mucho el espíritu y el carisma de la Congregación.
Carisma y misión
En todos los países, la misión de las Hermanitas sigue siendo la misma - proporcionar hogares amorosos para los ancianos pobres. Con el fin de realmente ser hermanas de los ancianos, viven bajo el mismo techo, donde su presencia religiosa ayuda a fomentar un espíritu de familia tranquilo y alegre. Además, con el fin de satisfacer las necesidades de aquellos bajo su cuidado, recibieron de su fundadora la tradición de la mendicidad. Ellas visitan las tiendas locales, mercados, iglesias, etc. pidiendo cualquier ayuda que corazones generosos puedan dar a los “pequeños” de Dios.
La sencillez de los pequeños sella su espiritualidad
Santa Juana Jugan no dejó nada escrito, pero muchos testimonios fueron recogidos durante su proceso de canonización, que transmiten un rico patrimonio que ha formado a generaciones de Hermanitas. Vivir en un espíritu de humildad (descrito por Santa Juana como “pequeñez”), tener una fe sencilla pero inquebrantable en Dios como un Padre cuya Providencia nunca falla, y vivir la gozosa gratitud de los pobres en espíritu - estas son las características espirituales de una Hermanita de los Pobres. Así, las Hermanitas no sólo encuentran su alegría en pertenecer totalmente a Cristo por su consagración, sino también en entregarse al servicio de ancianos necesitados.
¿Cómo saber si Dios te llama?
Las Hermanitas de los Pobres señalan que “puesto que toda vocación es un llamado de Dios, esto requiere una escucha y un corazón abierto y el deseo de crecer continuamente en un estar más cerca del Señor en la oración. El ruido constante y las distracciones de nuestra cultura pueden ser un gran obstáculo a la tranquilidad y la paz necesaria para discernir la voluntad de Dios, que a menudo puede venir en un suave susurro del corazón. Si una mujer joven siente que hay “algo más”, que ella desea más que lo que este mundo puede ofrecer, se recomienda en primer lugar escuchar las palabras de Cristo, “No tengan miedo”.
También es importante dedicar más tiempo a la oración, especialmente en la adoración del Santísimo Sacramento, ir a misa con más frecuencia para que pueda recibir la fuerza y la gracia de Jesús en la Eucaristía. Muchos además han encontrado ayuda y orientación a través de la dirección espiritual de un sacerdote o una hermana”.
Para quienes están discerniendo una vocación religiosa, las Hermanitas de los pobres ofrecen este consejo: “Ten valor, no tengas miedo. Si Dios te llama - y si tú estás abierto a la búsqueda de su voluntad y a dar pasos positivos en tu discernimiento vocacional - Él te mostrará el hermoso plan que tiene para tu vida, y tú descubrirás una mayor alegría y la felicidad de lo que nunca se creyó posible”.
El nacimiento de esta pequeña comunidad, nos recuerda muchos otros grandes acontecimientos ocurridos en la historia de la Iglesia, donde Dios se vale de personas sencillas para llevar a cabo sus Planes. Los personajes siguen siendo los mismos: Dios, quien llama; una persona concreta y un sí generoso como respuesta.
¿Y si Dios te llamara hoy a ti?, ¿y si fuera tú ese personaje? ¿Y si respondieras? Tal vez mañana alguien estará también escribiendo una historia similar, quien sabe. Los Planes de Dios son siempre misteriosos y los lápices que utiliza para escribir la historia, siempre frágiles y limitados.
* Se agradece a la Hna. Dara Catherine, lsp por haber colaborado con la preparación de este artículo.
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