
Una Familia Bajo un Mismo Dios
Por Luis Soto
Una de las mayores crisis de la humanidad y particularmente de los hispanos hoy en día es la crisis de identidad. Algunos pensarán que me refiero a la identidad cultural, al estar en medio de dos o más culturas, a no saber si somos “de aquí o de allá”. Pero me refiero a algo mucho más profundo. Identidad tiene que ver con quien soy yo, quienes somos. Y cuando digo que vivimos una crisis de identidad, me refiero a que se nos ha olvidado quienes somos primera y fundamentalmente. Se nos ha olvidado que nuestra primera y fundamental identidad es ser HIJOS DE DIOS.
Y esto es algo grave. Si no aprendo a ser hijo, todas las demás dimensiones de mi vida se verán afectadas. El futuro de la Iglesia y de nuestra comunidad hispana estará pendiente de nuestra capacidad de recobrar nuestra identidad fundamental, de ser Hijos de Dios. Muchos se preocupan por preservar la identidad hispana, pero el precio que se paga es a veces la identidad fundamental, el ser Hijos de Dios. Antes que ser hispanos, anglos, asiáticos y de cualquier otro grupo étnico, somos Hijos de Dios. De hecho, Jesús define su misión como una misión de restituir nuestra identidad fundamental y darnos el poder de ser Hijos de Dios. (Jn 1, 12).
Esto es lo que intenta hacer Una Familia Bajo Un Mismo Dios, ayudarnos a concentrarnos en esta identidad fundamental de ser Hijos de Dios, antes de intentar diferenciarnos por nuestra identidad cultural. Todos somos hijos del mismo Padre, todos somos miembros de la misma familia de Dios. Es importante conservar los valores fundamentales de nuestra cultura, tales como el idioma, fiestas, tradiciones y otras celebraciones, pero sabiendo y reconociendo que nuestra misión principal como católicos y nuestra misión principal como evangelizadores católicos es recordar al mundo quien somos: HIJOS DE DIOS.