Parroquia Our lady of Guadalupe recibe con alegría a peregrina
Ann compartió con parroquianos las aventuras de su peregrinación al Santuario de Guadalupe
Por Lara Montoya

Ann Sieben, peregrina que caminó desde Denver hasta la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en México, fue recibida con aplausos y flores por los fieles de Our Lady of Guadalupe, en Denver, parroquia desde donde Ann empezó su caminata.
Luego de la Misa de 8 a.m. del 30 de enero, Ann compartió con los parroquianos las diferentes aventuras que pasó durante su larga peregrinación que inició el pasado 10 de octubre y culminó el 12 de enero, día en que Ann llegó a la Basílica de la Virgen Morenita.
Ann explicó que la ruta que siguió para llegar hasta México está llena de historia, “Desde Denver hasta Cañon City usé el camino de la montaña usado por los mineros muchos años atrás, desde Cañon City hasta San Luis, río Grande, caminé por la ruta por la que el explorador y soldado Zebulon Pike caminó en 1805, luego desde Santa Fe hasta la Basílica de Guadalupe, tomé la histórica ruta conocida como Camino Real, utilizado en el siglo XVII por los misioneros que vinieron a evangelizar América. En esta peregrinación he aprendido mucho sobre diferentes culturas, historia y sobre mi fe”, dijo la peregrina.
Ann compartió además que uno de los momentos más destacados y hermosos de su peregrinación fue cuando escuchó que Mons. Eduardo Chávez, postulador de la causa de San Juan Diego y una de las personas que más conoce sobre la Virgen de Guadalupe, estaba haciendo una presentación sobre el acontecimiento Guadalupano en Albuquerque, “supe de su presentación cuatro días antes, tiempo exacto que tenía calculado para llegar a esa ciudad, esa es una de las bondades de Dios, yo no tenía esto planeado, así que cuando llegué ahí, tuve la oportunidad de conocerlo y contarle sobre mi peregrinación, él se emocionó mucho. Cuando llegué a la Basílica 3 meses más tarde, pregunté por él y fue a recibirme personalmente, me saludó y me llevó al frente del altar, donde se podía ver la Tilma desde cerca, ese fue un gran privilegio pues la Basílica está constantemente llena de gente y es muy difícil poder acercarse. Pero así es el amor de Dios, yo pude escuchar la Misa en primera fila y estar todo el tiempo cerca de la imagen de la morenita”, dijo Ann conmovida.
Asimismo contó que a lo largo del viaje pudo compartir con miles de personas su devoción a los santos, en momentos de silencio, cuando caminaba por el desierto iba rezando su rosario y pensando en las intenciones que miles de fieles le habían encomendado.
Ann llevó durante todo el tiempo una medalla de Nuestra Señora de Guadalupe que el Padre Benito, Párroco de Our Lady of Guadalupe, Denver le dio a nombre de su comunidad parroquial, además de sus credenciales, de esta forma, señaló Ann, “la gente podía reconocerme como peregrina, esta es una tradición Europea”.
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