
La vida pasa, la eternidad es para siempre
Juez John Roll: una vida de auténtico testimonio católico
Por el Exmo. Monseñor Charles J. Chaput.

En Enero de 2008, por invitación del Obispo Thomas Olmsted, pronuncié la homilía en la Misa anual para abogados, jueces y funcionarios públicos en Phoenix. El tema no era nuevo, ya lo había abordado muchas veces, como lo ha hecho Mons. Olmsted y lo han hecho muchos otros obispos. Pero el pasado fin de semana desenterré la homilía y leí sus últimas líneas:
“Ante todo somos ciudadanos del Cielo. Nuestro tiempo acá es limitado. La vida pasa. La eternidad es para siempre. Tenemos que actuar en el mundo según este principio, viviendo el servicio cristiano a los pobres y afligidos –incluyendo al niño no nacido, el inmigrante, el sin techo y el anciano. Mientras más auténticamente católicos seamos en nuestras vidas, nuestras opciones, nuestras acciones y nuestras convicciones, más genuinamente contribuiremos a la vida moral y política de nuestra nación”.
Sentada entre los fieles aquel día se encontraba una mujer llamada Maureen, una católica muy comprometida y activa y una veterana en consejería para crisis de embarazo de las Caridades Católicas de Tucson. Después de la Liturgia, ella continuó con sus actividades del día así como yo continué con las mías. Sólo que Maureen aparentemente comentó sobre la vida con su esposo. Y 10 meses después, tras las elecciones del 2008, recibí la primera de numerosas y extraordinarias cartas de su esposo: John Roll, juez en jefe del Distrito Federal de Arizona; el mismo John Roll que murió en la terrible matanza del 8 de Enero en Tucson.
Es imposible conocer plenamente a un hombre solamente por la correspondencia. Pero cada una de las cartas de John Roll tienen las mismas cuatro claras características: generosidad, inteligencia, grandeza de espíritu y un sincero amor por su fe católica. Dos días después del asesinato de Roll, su asistente el abogado Aaron Martin, me describió que tipo de hombre era.
Roll era un devoto de Santo Tomás Moro y mantenía una biografía del santo en una mesa cerca de su escritorio. Le gustaba hacer de mentor de jóvenes abogados cristianos porque creía que su fe les daba una mejor base moral para la vocación jurídica. Para Martin y para otros asistentes, el juez Roll “era más una figura paterna que un jefe. Conocía a nuestras familias y siempre quería saber de ellas”.
Tenía la costumbre de leer un rango de publicación católicas cada domingo en la mañana antes de Misa para aprender más de su fe. Nadaba casi todas las mañanas en el local de la YMCA para mantenerse en forma y asistía a Misa tan frecuentemente como podía. Le gustaba bromear acerca de un policía federal que en una ocasión le fue asignado como su seguridad a tiempo completo durante un mes cuando enfrentó amenazas. El policía le dijo “señor juez, yo soy católico, pero he ido a Misa más veces en los últimos 30 días que en los últimos 10 años”.
John Roll hubiera cumplido 64 años el 8 de febrero. Tenía 3 hijos y 5 nietos. Maureen y John Roll se conocían según Martin. Ellos eran a lo largo de su vida juntos, los mejores amigos uno del otro. Hubieran celebrado 41 años de matrimonio este mes.
Finalmente, John Roll fue un hombre de inusual bondad. A pesar de sus diferencias políticas, el juez Roll y la congresista Gabrielle Giffords, una demócrata tenían una cordial relación de respeto mutuo. Giffords obtuvo más recursos para el sistema judicial y el juez Roll estaba agradecido. Precisamente por sus diferencias, Roll trataba de saludar a Giffords en sus eventos locales cada vez que podía. En la mañana de su muerte, Roll fue a Misa y a las 9:55 am, según Martin, se fue de su casa para simplemente “pasar un rato” por el evento público de Giffords, como una cortesía, simplemente para saludar. Nunca regresó a casa.
Esta vida pasa. La eternidad es para siempre. Necesitamos actuar en el mundo según esta verdad, viviendo el servicio cristiano. Maureen y John Roll compartieron una vida de un auténtico testimonio cristiano silencioso y poderoso. Por favor, mantengan a ambos y a toda la familia Roll en sus oraciones.