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Obispos de Estados Unidos piden construir una sociedad justa
Mensaje por el Día del Trabajo llama a la acción por la justicia económica, la dignidad y los derechos de los trabajadores
WASHINGTON— El mensaje de los obispos estadounidenses con motivo del Día del Trabajo hace un llamado a “renovar el vigor con el que buscamos construir juntos una sociedad que cuida de los suyos, atiende a los pobres y vulnerables, y ofrece verdadera esperanza para todos”.
El Obispo William Murphy de Rockville Centre, Nueva York, presidente del Comité de Justicia y Desarrollo Humano a nivel nacional, publicó el mensaje para poner de relieve las necesidades de los trabajadores en el país, las desigualdades económicas y la responsabilidad que tienen todos los ciudadanos de ayudar a mejorar las condiciones de trabajo.
El mensaje está inspirado en el fallecido Monseñor George Higgins, “el sacerdote de los obreros”, quien trabajó durante más de cincuenta años por los derechos de los trabajadores y fue un puente franco y directo entre la Iglesia Católica en Estados Unidos y el movimiento del trabajo. El Obispo Murphy describió la manera en que Monseñor Higgins buscaría resolver las actuales dificultades económicas.
“Por encima de todo, Monseñor Higgins se preocuparía por el trabajador, por la persona y por la familia, cuyas vidas se ven afectadas por un sinfín de factores”, afirmó el Obispo Murphy. “Él sopesaría y mediría todos esos factores según el impacto que tienen en los seres humanos. Habría señalado la falta de representación sindical en tantas de las industrias emergentes y los lugares de trabajo donde la explotación ha sido más que evidente”.
El Obispo Murphy afirmó que la Iglesia continúa enfocándose en la dignidad del trabajador como “piedra angular de la enseñanza católica sobre la vida económica”. “El desafío de superar la pobreza debe unir a la comunidad católica”, dijo.
Al acercarse las elecciones nacionales, el mensaje por el Día del Trabajo recuerda a los católicos que deben usar la enseñanza social y moral católica para evaluar los temas de justicia económica, vida humana y dignidad de la persona”. El Obispo Murphy mencionó el documento de los obispos “Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles”, al resaltar la necesidad de formar correctamente la conciencia para tomar decisiones basadas no en sentimientos personales o en la popularidad de un individuo, sino en la verdad de la persona humana y de la sociedad. El obispo dijo que esto se determina al examinar “a los candidatos y los temas desde la perspectiva de la vida y dignidad humanas, el verdadero bien de la sociedad, el bien común de todos nosotros en nuestra nación y en el mundo”.
El mensaje del Día del Trabajo pone de relieve las palabras del documento de los Obispos “Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles”, que hablan de la justicia económica, el trabajo y los derechos de los trabajadores. En él se perfila cuáles son los componentes de una economía justa y se establecen “tanto enlaces como distinciones entre el deber fundamental de oponerse a aquello que es intrínsecamente malo (por ejemplo, la destrucción de la vida por nacer) y la obligación de buscar el bien común (como defender los derechos de los trabajadores y buscar mayor justicia económica)”, afirmó el Obispo Murphy.
A continuación reproducimos uno de los puntos del mensaje por el Día del Trabajo
Un marco católico
Nosotros los católicos tenemos la bendición de contar con un siglo de Enseñanza Social Católica. Yo, personalmente, he tenido el privilegio de trabajar con tres Papas en ese ámbito y ser formado por su visión y sus enseñanzas. La Iglesia ofrece esto no sólo a los católicos, sino a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Estamos convencidos de que las verdades sobre la persona humana en la sociedad que nos llegan mediante la razón y la revelación deben ser llevadas a todas las relaciones económicas, sociales, civiles, políticas y culturales que conforman una buena sociedad. La dimensión humana y moral de la vida económica son principios claves en el pensamiento católico. La enseñanza social y moral católica referida a estos asuntos, ofrece esperanza y guía en tiempos difíciles. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nos provee de un resumen y síntesis de las enseñanzas de la Iglesia sobre la vida económica, así como también otros aspectos de la tradición social católica. [Ver Capítulo VI, “El trabajo humano” y Capítulo VII, “La vida económica”, Consejo Pontificio Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (Washington, DC: USCCB, 2004)]. Se los recomiendo.
Los obispos de Estados Unidos expresan esa enseñanza cuando esbozan los elementos claves de una economía justa en “Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles”. Estos elementos básicos deben ser parte de la discusión nacional cuando escogemos líderes y creamos políticas para el futuro.
La economía debe estar al servicio de la gente y no al contrario. El trabajo es más que una manera de ganarse la vida; es una forma de continuar participando en la creación de Dios. Los empleadores contribuyen al bien común con los servicios o productos que ofrecen y mediante la creación de empleos que defienden la dignidad y los derechos de los trabajadores: derecho a un trabajo productivo, a salarios justos y decentes, a beneficios adecuados y seguridad cuando tengan edad avanzada, a la oportunidad de poder organizarse y formar sindicatos, a la oportunidad para los trabajadores inmigrantes de estar en situación legal, a tener propiedad privada y a la iniciativa económica. Los trabajadores también tienen responsabilidades: realizar el trabajo que corresponde a un salario justo, tratar con respeto a los empleadores y compañeros de trabajo y llevar a cabo su trabajo de tal manera que contribuyan al bien común. Los trabajadores, los empleadores y los sindicatos deberían no sólo promover sus propios intereses, sino también trabajar juntos para promover la justicia económica y el bienestar de todos.
El mensaje completo se encuentra disponible en la página Web: http://www.usccb.org/sdwp/national/labor_day_2008_span.pdf
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